Axel Springer redefine el medio de comunicación trofeo

Los 1.000 millones de dólares que está poniendo sobre la mesa por 'Político' parecen un tanto excesivos, según The New York Times.

Sede de Axel Springer en Berlín.
Sede de Axel Springer en Berlín.

Axel Springer está elevando el perfil en su fiebre de compras. La editorial alemana, propiedad de Friede Springer, del director ejecutivo Mathias Döpfner y de la empresa de capital riesgo KKR, añade Politico a su cada vez más abultada cartera de propiedades en Estados Unidos. Según los parámetros tradicionales, la organización de noticias políticas es una empresa tecnológica de reciente creación que se atreve con peces gordos en el entorno de Washington, D.C. y más allá. Pero Axel Springer está pagando un buen precio comparado con otras operaciones de compra de medios tradicionales.

La empresa de medios de comunicación declaró el jueves que comprará Politico y todas sus unidades al inversor estadounidense Robert Allbritton. El grupo de noticias obtiene unos ingresos anuales de 200 millones de dólares entre publicidad y suscripciones profesionales. Y también es rentable, pero a pesar de ello, los 1.000 millones de dólares que está poniendo sobre la mesa Axel Springer parecen un tanto excesivos, según The New York Times.

Una valoración de 5 veces los ingresos es más de lo que vale The New York Times. Está en la estratosfera si se compara con lo que pagó Jeff Bezos por el Washington Post en 2013. Y supone incluso más que el múltiplo de casi 3 veces que una empresa de adquisiciones preferentes con fines específicos va a pagar por BuzzFeed.

Este frenesí tiene su método. Axel Springer adquirió Business Insider en 2015 por 442 millones de dólares. También se interesó por el Financial Times antes de que Nikkei se hiciera con él por 1.300 millones de dólares en 2015. El denominador común de estas publicaciones es que obtienen ingresos por suscripciones, o encierran la promesa de conseguir que los lectores paguen. En este sentido, hay cierta seguridad en el derroche de Axel. Su estrategia se asemeja más a la de los periódicos de la vieja escuela.

Politico no tiene que cargar con costes heredados como el papel prensa, pero tampoco tiene el historial de los periódicos que llevan con nosotros más de un siglo. Eso hace que el precio de semejante trofeo dé un poquito de miedo.