Política monetaria

Qué esperar de la cita veraniega con Powell en Jackson Hole

Las expectativas de que haga un anuncio de calado sobre el ‘tapering’ se han enfriado ante el temor por el impacto económico de la variante delta.

Los analistas prevén que la Fed retrase el momento a septiembre

Jerome Powell, presidente de la Fed
Jerome Powell, presidente de la Fed GettyImages

El próximo viernes llegará la cita más esperada por los inversores de este mes de agosto, la intervención del presidente de la Fed, Jerome Powell, en el foro de política monetaria de Jackson Hole. La cita es de primer nivel, ya que la atención del mercado está puesta en el momento en que la Reserva Federal anunciará el inicio de la reducción de sus compras de deuda, el conocido como tapering. Powell será por tanto protagonista absoluto del foro, que no contará con la participación de la presidenta del BCE Christine Lagarde.

Pero la reciente agitación que vive el mercado por el avance de la variante delta del coronavirus y su impacto en la economía, y la publicación justo esta semana de las últimas actas de la Fed, hacen pensar que Jackson Hole no dejará esta vez mensajes de calado.

El mercado se encuentra en un momento frágil, acentuado por el menor volumen de negocio y mayor volatilidad propios del mes de agosto. La sesión de este jueves ya dio una muestra del temor que causa en los inversores la sola mención de la palabra tapering y las actas de la reunión de julio de la Fed ya han dado una muestra de en qué punto se encuentra el debate sobre la retirada de estímulos: hay numerosas opiniones en la Reserva Federal favorables a iniciarlo antes de que termine el año, aunque el mercado laboral de EE UU aún debe dar señales más claras de su recuperación. La evolución de la variante delta es un nuevo y poderoso factor a tener en cuenta y todo apunta a que lo más prudente, antes de hacer cualquier anuncio, será esperar.

“La probabilidad de un anuncio de tapering en Jackson Hole es baja, a la vista de que un elevado número de miembros del comité de la Fed es partidario de esperar”, señala David A. Meier, economista de Julius Baer. La firma suiza sí prevé el anuncio de la reducción de compras de deuda en la reunión de septiembre de la Fed y su puesta en marcha probablemente en noviembre, una estimación que comparte gran parte de los inversores.

Desde Bank of America creen que la cita de Jackson Hole “probablemente defraudará las expectativas del mercado” y esperan que Powell se limite a exponer los progresos de la economía de EE UU desde la pandemia, lejos de dar una señal clara de que haya llegado el momento del tapering. Tras la publicación de las últimas actas de la Fed, el banco estadounidense ha retrasado a entre noviembre y enero su estimación para el inicio de la reducción de las compras, ahora en los 120.000 millones de dólares al mes.

Mientras prosigue el debate interno y llegan más indicadores económicos sobre el empleo –el dato de agosto será una referencia clave– y el impacto de la variante delta en la economía, Bank of America apunta al desafío de comunicación que le espera a la Fed.

El reto de la comunicación

Más importante que el momento del inicio del tapering o sus detalles, “será cómo la Fed maneja las expectativas y se dirige hacia la primera fase del endurecimiento de su política monetaria”, añade la firma. En este sentido, desde Julius Baer añaden que “hay espacio para que se produzcan errores de comunicación por parte del presidente de la Fed, Powell, en Jackson Hole”.

En el actual momento económico y de mercado, con el coronavirus de nuevo deteriorando las perspectivas económicas, no sería buena idea alimentar las expectativas del tapering, en opinión del responsable de análisis del banco nipón MUFG, Derek Halpenny. “La prudencia en las próximas semanas cobra más sentido”, añade.

En la memoria de los inversores está muy presente la sacudida que supuso el alza de tipos de la Fed en la recta final de 2018, que dejó un balance generalizado de pérdidas en el ejercicio a pesar de los buenos datos económicos de ese año.

Por el momento, la cotización de la deuda soberana de EE UU no está anticipando anuncios de calado para la cita de Jackson Hole. El rendimiento del bono a 10 años, en el 1,24%, apenas registra cambios en los últimos días y lejos de tensionarse con la expectativa del tapering, ha descendido ante la huida del riesgo por parte de los inversores.

Un mercado altamente dependiente

El apoyo arrollador e incondicional de los bancos centrales a la economía ante la aparición del coronavirus ha sido el pilar para el rally que acumulan las Bolsas desde los mínimos de 2020. Los mercados se han vuelto completamente dependientes de los estímulos monetarios, en un idilio que dura ya años y que se ha intensificado aún más en la presente crisis. Cualquier amago de retirada de esos estímulos es motivo de gran nerviosismo entre los inversores.

El gradual proceso de reducción de las compras de deuda de la Fed, primer paso para un alza futura de tipos, encuentra al S&P 500 en un nivel de máximos casi sin precedentes. El índice acumula casi 200 jornadas sin sufrir una corrección del 5%, en la que es la quinta mayor racha en 50 años. Desde los mínimos de marzo de 2020, el S&P 500 ya ha duplicado su valor. Así, aunque el mercado ya descuenta que el tapering comenzará en los próximos meses, el punto de inflexión que la medida supone para la política monetaria crea un factor de riesgo en unas Bolsas con síntomas de sobrecompra.

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