Las maniobras de Johnson con el Brexit ponen en riesgo otros planes

Biden verá con malos ojos lo que pueda desestabilizar Irlanda del Norte, mientras el líder británico quiere liderar un nuevo acuerdo sobre el clima

Boris Johnson y David Frost, negociador jefe de Reino Unido para el Brexit, firman el acuerdo de salida en diciembre pasado.
Boris Johnson y David Frost, negociador jefe de Reino Unido para el Brexit, firman el acuerdo de salida en diciembre pasado. AFP

El Brexit no ha estado cerrado mucho tiempo. Menos de dos años después de que Boris John­son acordara un acuerdo a medida para Irlanda del Norte, y siete meses desde que firmara el tratado de salida, ya está intentando cambiarlo. El imprudente planteamiento socava sus posibilidades de conseguir un acuerdo, y amenaza sus otros objetivos.

El Protocolo de Irlanda del Norte, que el recién formado Gobierno de John­son negoció a toda prisa en medio de un atasco parlamentario interno en 2019, siempre pareció tambaleante. Al abandonar el mercado único y la unión aduanera, Londres creó una frontera rígida entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, que sigue en la UE. Pero ambas partes querían evitar los controles fronterizos físicos. El compromiso resultante implicaba que Irlanda del Norte seguía perteneciendo en parte al mercado único, mientras que las mercancías que circulasen entre la provincia y el resto del país se someterían a controles. Ese acuerdo ha elevado las fricciones comerciales, al tiempo que ha estimulado el flujo de mercancías entre el norte y el sur de la isla. La única sorpresa es que eso haya sorprendido a Johnson.

Algunas quejas son legítimas, como que la UE está siendo demasiado celosa. El Ejecutivo norirlandés calcula que el 20% de todos los controles de productos de origen animal realizados en la UE en enero-marzo se llevaron a cabo sobre mercancías que llegaban a Irlanda del Norte. Pero las propuestas de cambio van mucho más allá de pequeños retoques. En concreto, Londres quiere eliminar al TJUE como árbitro último. Ello implica renegociar todo el acuerdo, algo que la UE rechazó rápidamente.

Bruselas es reacia a reanudar las viejas batallas. Pero los Gobiernos europeos también serán reacios a la hora de hacer cualquier concesión a un líder que pretende renegociar un tratado que acaba de firmar. Y Joe Biden verá con malos ojos cualquier cosa que amenace la estabilidad política de Irlanda del Norte. Johnson espera desempeñar un papel de liderazgo internacional para conseguir un acuerdo climático en Glasgow en noviembre. Sus últimas maniobras ponen en riesgo ese objetivo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías