El BCE da luz verde a una fase de investigación del euro digital hasta 2023

El objetivo es que complemente al euro tradicional y no que lo sustituya.

La decisión de su emisión se tomará más adelante

Euro digital BCE
Presidenta del BCE, Christine Lagarde AFP

El euro digital toma cuerpo. El Banco Central Europeo ha dado luz verde al proyecto para reinventar la divisa europea del siglo XXI en pleno boom del pago electrónico, del avance de las stablecoin y de la apuesta de grandes gestores y pequeños inversores por el universo de criptoactivos como el bitcóin y el ethereum.

Nueve meses después de que el BCE hiciera público un primer esbozo sobre su planteamiento de divisa digital, la institución ha decidido "dar un paso más y poner en marcha el proyecto del euro digital", aseguró ayer la presidenta de la institución, Christine Lagarde, que se ha mostrado entusiasmada con el proyecto.

La institución quiso zanjó posibles dudas sobre la divisa digital y avanzó que evitará que los pagos digitales queden en manos de entidades privadas para evitar riesgos de privacidad, seguridad y accesibilidad. "Nuestro trabajo tiene como objetivo garantizar que (...) los ciudadanos y las empresas sigan teniendo acceso a la forma de dinero más segura, el dinero del banco central", añadió Lagarde.

El proyecto del euro digital se compone de dos fases. En una primera, que durará los dos próximos años, se realizará una investigación que abordará cuestiones clave relacionadas con el diseño y la distribución de la divisa. Tras esa fase, arrancará un periodo de implementación, que se alargará posiblemente hasta 2026, por lo que el euro digital no se lanzaría como pronto hasta entonces. De esta forma, aclaró que la decisión de emitir un euro digital "llegará más tarde".

El BCE asegura que en el diseño del euro digital se trabajará para garantizar que la divisa sea un medio de pago, y no una forma de inversión, para preservar la estabilidad financiera de la zona euro. La institución apunta que el futuro euro digital "debe poder satisfacer las necesidades de los europeos y, al mismo tiempo, ayudar a prevenir las actividades ilícitas y evitar cualquier impacto indeseable en la estabilidad financiera y la política monetaria".

Hasta 2023, la institución se centrará en lograr un "diseño funcional" en función de las necesidades de los usuarios y lograr una divisa FIAT –avalada por un banco central– "sin riesgos, accesible y eficiente".

Por lo pronto, los expertos apuntan que son muchos los frentes a los que tendrá que enfrentarse en este proyecto el BCE, tales como la protección de la privacidad, la lucha contra el blanqueo de capitales y el efecto que tendrá el euro digital en los depósitos bancarios y en el uso de dinero en efectivo. Además, desde ING destacan que está por ver qué beneficio real tendrá el euro digital para los ciudadanos y si se va a lograr que la experiencia de pago sea más rápida, más allá del interés del BCE por frenar la escalada de los stablecoin.

La institución deberá estudiar los posibles cambios dentro del marco legislativo, que se entrelazarán con la regulación para los criptoactivos y las plataformas que operan con ellos, conocida como MICA (siglas de markets in crypto-assets). El BCE reconoce que podrían ser necesarios algunos cambios en la normativa y que serán discutidos y decididos por la Comisión Europea y el Parlamento Europeo.

Otra de las vertientes será el impacto que pueda tener el euro digital en el mercado. Se identificarán "las opciones de diseño para garantizar la privacidad y evitar riesgos para los ciudadanos, los intermediarios y la economía en general". Además, explica que también se definirá "un modelo de negocio para intermediarios supervisados dentro del ecosistema del euro digital".

Por delante queda por definir el papel de instituciones financieras y fintechs en la nueva divisa, que probablemente ofrecerán wallets en euros digitales a los clientes en nombre del BCE. En España, la banca se aglutina en el proyecto Iberpay, que cuenta con 16 entidades, lideradas por Santander, CaixaBank, BBVA y Sabadell, para realizar transferencias de dinero digital.

El BCE aspira además a jugar la baza de crear una divisa virtual respetuosa con el medio ambiente, y posicionarse frente al bitcóin, criptoactivo que tiene un gasto energético superior a muchos países.

China lidera los avances en la divisa digital

Cajeros automáticos. El BCE sigue los pasos dados ya por el Banco de China, que ha arrancado en varias ciudades del país un proyecto piloto como alternativa al efectivo. Una opción con la que desde esta misma semana se puede operar en los cajeros automáticos de China, tanto para convertir yuan digital en efectivo como al revés. De momento, está disponible en más de 3.000 cajeros de la ciudad de Pekín de dos entidades financieras: Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) y el Banco Agrícola de China (ABC).

Reino Unido. Otros países como Reino Unido se han sumado al estudio de la divisa digital, si bien aún no han decidido si la implementarán o no. En la misma línea se sitúa Estados Unidos.

Caribe. Islas del Caribe Oriental como Granada, San Cristóbal y Nieves, que comparten banco central, ya han lanzado sus propias divisas digitales. El Salvador, por su parte, ha decidido adoptar el bitcóin como moneda de curso legal.

Normas
Entra en El País para participar