Pekín pone a un lobo a vigilar a las ovejas de la renta variable

El censor digital del país podría tener poder para decidir qué compañías pueden cotizar en Bolsas extranjeras

Pekín pone a un lobo a vigilar
a las ovejas de la renta variable

China se ha embarcado en una nueva guerra financiera que podría dar al traste con años de reforma. Su censor digital emitió nuevas reglas este fin de semana que dan a entender que podría desempeñar un papel clave a la hora de decidir qué compañías pueden cotizar en bolsas extranjeras. Eso supondría poner un animal político como vigilante de los mercados, a costa de su vigilante de seguridad.

Las batallas burocráticas han desestabilizado a las Bolsas chinas en el pasado. La crisis de 2015 borró casi 5 billones de dólares en valor de mercado, mientras diferentes reguladores emprendieron iniciativas contradictorias para frenar la caída libre de los índices. Pekín acabó por integrar las agencias bancarias y de seguros y puso a todo el mundo, incluida la Comisión Reguladora de Valores de China (CRVC por sus siglas en inglés) y el banco central, bajo el escrutinio del máximo regulador financiero, Guo Shuqing.

La armonización fue en buena medida un éxito. La CRVC inició un relajamiento selectivo de los controles. La estabilidad de los índices abrió el camino para experimentos que incluían el panel STAR, con un sistema basado en registros para las ofertas públicas de venta.

El ritmo de las reformas, por muy lento que sea, se ralentizaría aún más al poner un órgano político a cargo del proceso de admisión a negociación en Bolsas extranjeras. La CRVC, pese a sus fallos, tiene un interés intrínseco en que los mercados gocen de buena salud. La Comisión de Asuntos del Ciberespacio, directamente bajo el mando del presidente Xi Jinping, está dirigida por un ministro del departamento de propaganda que, al parecer, carece de experiencia en el campo financiero.

El mandato de la agencia incluye purgar las apps extranjeras como Tripadvisor y proteger los datos nacionales de los espías extranjeros. Según un informe del Wall Street Journal, es posible que acabe teniendo la última palabra sobre si una empresa china puede cotizar en el extranjero, y se trata de una institución cuya existencia se sustenta en decir no.

La teoría de que la cotización en Bolsas extranjeras permite a los agentes secretos acceder a un canal del que de otro modo no dispondrían para extraer información crítica de las empresas parece dudosa. Y dada la manera tan vaga en que se define la seguridad de la información, incluso empresas inocuas como la app de fitness Keep están cancelando su salida al mercado en Nueva York. Hong Kong también se considera un mercado extranjero, lo que deja a las Bolsas nacionales como la única vía para escapar del CAC.

La cola local ya está atiborrada de empresas que buscan inyecciones de capital. Ampliarla únicamente conseguirá un retraso en la liberalización del proceso de admisión a cotización. Cuanto más tiempo tengan que esperar los ejecutivos, mayor será el incentivo para tratar de corromper a la CRVC, que fue uno de los motivos por los que se cambió el proceso en un principio. Todos saldrían perdiendo en esta disputa territorial.