La debilidad en banca de inversión de HSBC suaviza la reacción de China

Varias empresas estatales lo rechazan por el descontento de las autoridades

Sede de HSBC en Hong Kong.
Sede de HSBC en Hong Kong. REUTERS

Los jefes de los bancos asiáticos temen desde hace tiempo que HSBC se tome en serio el desarrollo de su banco de inversión en la zona. Ahora está haciendo un nuevo esfuerzo, pero en un momento en el que varias empresas estatales chinas están rechazándolo por el descontento de las autoridades.

HSBC lleva varios años en la cuerda floja allí. En 2019 se reveló que había pasado información al Gobierno de EE UU sobre una ejecutiva de Huawei. Las invitaciones de empresas chinas para tareas de banca de inversión comenzaron a secarse, mientras varias empresas estatales empezaron a dar largas sobre acuerdos previos.

En 2020, la China continental generó a HSBC 2.600 millones de dólares de ebit, solo superados por los 8.200 millones de Hong Kong; el banco está recortando en Europa y EE UU para financiar su expansión en Asia.

No todas las empresas estatales chinas van en la misma dirección. Poco después de que el gigante China Baowu Steel incluyera HSBC en su lista negra en noviembre, el Banco de Comunicaciones, respaldado por el Estado, describió su relación de 16 años como "perfectísima". HSBC posee el 19% de la entidad, y recibió 633 millones en dividendos el año pasado.

Reforzar su banco de inversión asiático iba a ser un duro incluso sin la ira de Pekín. Los rankings regionales muestran que HSBC ha estado entre los 10 primeros de Asia en fusiones o captación de capital solo una vez en cinco años. Aunque es el primer banco internacional allí en préstamos sindicados y en organizar ventas de bonos, su impulso mayorista depende de la obtención de mandatos más amplios.

Su otra gracia salvadora es su fuerte presencia en negocios lucrativos como la financiación comercial. Desconectarlo de los sistemas de gestión de efectivo de una empresa es mucho más difícil que incluirlo en la lista negra de una emisión de bonos o acciones. Y los bancos chinos no están preparados para gestionar este tipo de transacciones para las multinacionales. Pero impulsar su banca de inversión se le ha vuelto más difícil. La única ventaja es que no empezó antes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías