Staffan Schüberg: “El negocio de genéricos nunca nos iba a dar margen para invertir en I+D”

El laboratorio catalán busca reducir su dependencia de España y pone el foco en Europa, pero no descarta oportunidades en EE UU y Asia

Staffan Schüberg, CEO de Esteve
Staffan Schüberg, CEO de Esteve.

Hace tres años y medio que el histórico laboratorio catalán Esteve dio un vuelco en su cúpula al fichar a un ejecutivo externo, ajeno a la familia, para llevar las riendas de la compañía. Desde entonces Staffan Schüberg (Linköping, Suecia, 1969), proveniente de la farmacéutica danesa Lundbeck, es el responsable de llevar a cabo la nueva estrategia empresarial, más internacional, innovadora y especializada, sobre todo en pharma. El objetivo es reducir la dependencia de España, con el foco en Europa, pero sin descartar oportunidades en EE UU y Asia. La compañía, con 1.600 empleados en todo el mundo, facturó 454 millones de euros en 2020 e invirtió 30 millones en I+D.

En enero de 2018 Esteve decidió ceder el mando de la compañía a un ejecutivo externo, ¿por qué?

Es una gran pregunta [sonrisas]. Desde mi perspectiva, los dueños querían incorporar a profesionales con una experiencia relevante en la industria. Por eso tomaron en 2018 esta valiente decisión y juntos, durante los primeros seis meses de ese año, trabajamos en una nueva estrategia. Y decidimos que queríamos ser una compañía más internacional, sobre todo en el área de pharma, porque somos muy dependientes del mercado español y necesitamos diversificar el riesgo, mirar hacia fuera.

¿En qué consiste esa estrategia?

Si quieres ser una compañía innovadora tienes que tener fondos. Nos interesa el desarrollo de productos innovadores, de marcas propias, o la adaptación de los existentes a nuevas indicaciones. Pero eso no significa que haremos la I+D desde el principio hasta el final, como sucede tradicionalmente, porque es muy costoso. La idea es incorporar estos productos a nuestra cartera a través de adquisiciones o alianzas, asumiendo una parte del desarrollo, y así tener más margen, efectivo y rentabilidad para reinvertir en innovación.

En el mercado internacional nos centramos en oncología, oftalmología y psiquiatría-neurología

¿En qué áreas se centra esa I+D?

En el mercado internacional nos queremos centrar en tres más especializadas: oncología, oftalmología y psiquiatría-neurología.

Cuando dice que quiere reducir la dependencia del mercado español, ¿hacia dónde mira?

A Europa, en concreto. Pero si tenemos una pequeña oportunidad en EE UU o en Asia, no la descartamos. Un ejemplo es el reciente acuerdo [de licencia y comercialización] con Kowa, para que un producto nuestro [que trata el dolor agudo en adultos] se venda en EE UU, uno de los mercados farmacéuticos más grandes del mundo.

Además del área del dolor, ¿en qué otras trabaja con Kowa?

Tenemos un producto cardiovascular en España, pero ese contrato lo hicimos hace varios años atrás. No tenemos una relación estratégica global con Kowa, sino que está centrada específicamente en el mercado estadounidense y la promoción de otros productos en el español.

Queremos ser una compañía más innovadora e internacional 

¿Por qué decidió vender en 2019 la división de genéricos?

Si quieres ser una compañía innovadora tienes que tener productos con un margen que permita invertir en I+D y el negocio de genéricos nunca nos iba a dar ese margen. No es una industria mala sino diferente, que nunca iba a darnos retornos para innovación. No se ajustaba a la nueva estrategia. Y conseguimos hacer una muy buena transacción con la japonesa Towa [por 320 millones].

En 2020 la empresa adquirió también la alemana Riemser al grupo Ardian por unos 500 millones.

Para Esteve, estratégicamente, es el primer portafolio de productos innovadores y la mayor cartera de fármacos propios especializados (oncología, neurología...) en Alemania. Con esta operación añadimos más geografía [con sede en Berlín, tiene filiales en Reino Unido, Francia y España y está presente en casi 50 países a través de alianzas con terceros], abre la puerta a un sector en crecimiento, el mercado hospitalario [el 80% de sus ventas proceden de ese canal], y con una buena generación de caja.

¿Contempla lanzar algún fármaco próximamente?

El más importante ahora es el del dolor [llamado E-58425], con Kowa en EE UU. También lanzaremos productos en oftalmología y estudiamos otros a través de compras.

Staffan Schüberg, en la sede de Esteve en Barcelona.
Staffan Schüberg, en la sede de Esteve en Barcelona.

¿Hay resultados sobre el ensayo clínico para el tratamiento precoz en pacientes con síntomas leves de Covid-19 en el que colabora?

Este tratamiento potencial con efectos antivirales está aún en marcha en Barcelona, en el Hospital del Mar [es un medicamento en investigación que no se ha comercializado, desarrollado por el equipo de I+D de la compañía].

¿Cuántos pacientes participan?

Participan 100. Es el único ensayo terapéutico en el que colaboramos frente al Covid. Ahora hay más foco en la vacunación que en un potencial tratamiento. También estamos produciendo en nuestra planta de China el fármaco rem­desivir, de Gilead, el primer tratamiento aprobado contra el virus.

¿Cómo ha afectado la pandemia al negocio?

El negocio de materiales farmacéuticos ha sido muy resiliente y los pacientes han podido seguir teniendo acceso a sus medicamentos. En los primeros meses de la pandemia tuvimos problemas con los proveedores, sobre todo de China e India, por el cierre de puertos y aeropuertos. Pero trabajamos duro para que ningún paciente se quedara sin su medicación. Sí tuvimos impacto en algunas áreas, como oncología, por la caída de las visitas de enfermos a los hospitales y la menor prescripción médica. Aun así, pese a la pandemia, ha sido un buen año para Esteve.

Seguir siendo fuertes en el mercado español, el corazón del negocio, es importante para crecer en el exterior

¿Es posible reducir esa dependencia de Asia?

Sí, es posible. Dependemos mucho de China e India por dos razones: históricamente, ambos países decidieron por estrategia desarrollar estas materias primas, cuentan con la mayor producción de químicos del mundo, y la segunda, son de bajo coste. México también, pero no tienen una industria química tan potente. En China tenemos una fábrica de producción de intermedios y principios activos farmacéuticos.

¿Cuál es la previsión de crecimiento para este año?

Es un año todavía complicado. Esperamos mejoras para final del ejercicio, con un crecimiento de doble dígito frente al año pasado.

¿Qué pasará ahora con el mercado español?

Es el corazón de nuestro negocio. Estamos fortaleciendo el área de distribución hospitalaria y lanzando productos más innovadores gracias a Riemser. Seguir siendo fuertes en España es importantísimo para crecer en el exterior.

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