Las fundaciones y el Covid-19

Inmerso en el proceso de adaptación a la nueva normalidad, el sector afronta cinco grandes retos y oportunidades que son claves para su futuro

Cuando ya se ha cumplido un año del inicio de la crisis del Covid-19, el mundo entero se sigue enfrentado a un escenario de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Y es en ese contexto donde trabajan las fundaciones ante la crisis sanitaria, económica y social generada por la pandemia, cuyas consecuencias a largo plazo serán intensas y variadas y, muchas de ellas, aún desconocidas.

Inmersas en un proceso de experimentación, aprendiendo a desenvolverse por el escenario inédito de una nueva normalidad en el que casi todo está por escribir, las fundaciones tienen planteados importantes retos, a partir de los cuales hemos identificado cinco oportunidades de cara al futuro del sector fundacional:

1. La creación de confianza social, incrementando este intangible revalorizado con la crisis actual y las tendencias hacia la desigualdad y la polarización social que arrastran las sociedades avanzadas, entre ellas la española.

2. La contribución a la cohesión social y territorial, desarrollando proyectos supraterritoriales entre fundaciones de distintos sectores y ámbitos de actuación que eviten la fragmentación territorial y el despilfarro de recursos

3. La intensificación de la cooperación a través del trabajo en red y de desarrollo de proyectos transversales de amplio interés general, estableciendo alianzas estratégicas tanto con el sector público como con los diferentes actores sociales y económicos.

4. La generación de nuevas fuentes de recursos compartidos y el crecimiento de los recursos procedentes de actividades propias cuenta como vía para evitar la dependencia de los recursos externos, públicos y privados, así como auspiciando cuando sea posible la fusión de fundaciones y mejorando la eficiencia de las organizaciones.

5. La digitalización del sector para la mejora de comunicación interna y externa y de los procesos de trabajo.

Afrontando estas oportunidades, las fundaciones pueden seguir creciendo, reforzando su presencia en la sociedad y reorganizándose internamente para ganar la resiliencia e impulso necesarios para dar una respuesta efectiva a las nuevas demandas y necesidades sociales, ofreciendo resultados reales y duraderos en el tiempo, dada su proximidad a los colectivos con mayores dificultades sociales.

No en vano, según los últimos datos disponibles, 43,71 millones de personas se vieron beneficiadas de la labor fundacional en 2019, lo que da una idea de la dimensión social de este sector que cubre necesidades no atendidas adecuadamente ni por las Administraciones públicas ni por las empresas privadas. Para ello, las fundaciones movilizan el esfuerzo, la dedicación y la ilusión de un colectivo de 487.586 personas (patronos, voluntarios y empleados directos e indirectos), contribuyendo significativamente a la creación de bienestar, la generación de empleo y la cohesión social.

Gregorio Rodríguez Cabrero / Simón Sosvilla Rivero son Catedrático de Sociología de la Universidad de Álcalá / Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense