Un veto político a la venta de Arm podría costarle un brazo a SoftBank

La compra por parte de Nvidia preocupa a Reino Unido, y una OPV podría no salir tan rentable

Masayoshi Son, jefe de SoftBank.
Masayoshi Son, jefe de SoftBank. reuters

El destino de la compra de Arm por parte de Nvidia está en manos políticas. También lo está el retorno del dueño del diseñador de chips, SoftBank, que pagó 26.000 millones de euros por Arm en 2016. Si los reguladores o los políticos bloquean el acuerdo, el plan B obvio de Arm es una OPV. Pero eso podría suponer pérdidas para Masayoshi Son.

La inversión de este en el grupo con sede en Reino Unido no es una de las más rentables, incluso si la venta (en papel y cash) se cierra, como está previsto, en 2022. Usando el último precio de las acciones del adquirente y suponiendo que se produzcan los payouts basados en el rendimiento, SoftBank ganará un escaso 7% de retorno anualizado (ignorando el apalancamiento y las oscilaciones de las divisas).

Podría empeorar. Londres está preo­cupado por las implicaciones para la seguridad nacional de la compra de la estadounidense Arm. Apple, Alphabet y Qualcomm se opusieron al acuerdo, argumentando que amenazaría su acceso a los diseños de Arm. Tampoco ayuda la lucha por el control de Arm China, joint venture con inversores locales, cuyo CEO se negó a irse pese a las acusaciones de mala praxis. Citi cree que hay solo un 10% de probabilidades de que el acuerdo acabe cerrándose.

Es difícil ver que otro fabricante de chips pueda adquirir Arm. Otra opción es salir a Bolsa. El problema para Son es que capte menos dinero de ese modo.

Según las previsiones de julio pasado de New Street Research, el beneficio operativo de Arm en el año fiscal hasta marzo de 2024 podría ser de 500 millones. Los 32.000 millones de valoración que implica el acuerdo con Nvidia corresponderían a un múltiplo de 67 veces. Para las 25 mayores empresas de chips del mundo, la cifra mediana equivalente es de solo 17 veces, según las previsiones de los analistas para 2023.

Incluso las empresas más valoradas del sector, como Nvidia y ASML, cotizan a unas 30 veces. Ello sugiere, en el mejor de los casos, un valor empresarial de unos 16.000 millones para una Arm independiente cotizada, menos de lo que Son pagó inicialmente. La intromisión de los políticos podría costarle un brazo [arm, en inglés] y una pierna.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías