El Ibex cede un 0,42% con las turísticas en la diana

Los mercados están pendientes del informe de empleo de Estados Unidos que se publicará este viernes

Wall Street.
Wall Street. EFE

La mejora de los indicadores macroeconómicas parece no ser suficiente para devolver el ánimo comprador a las Bolsas. El temor a que los bancos centrales plieguen velas en un contexto en el que la pandemia sigue generando más dudas que certezas, están llevando a los inversores a decantarse por la recogida de beneficios, una corriente que se impuso hoy en Europa. El Ibex 35 que en las últimas sesiones ha vuelto a erigirse como uno de los peores índices del Viejo Continente retrocedió un 0,42%. Si hace unas semanas el selectivo español hacía equilibrios por mantener a flote la barrera de los 9.200 puntos en las últimas sesiones pelea por perder la cota de los 9.100.

A los recortes de las utilities, se han sumado este jueves los descensos de las firmas turísticas que temen ahora perder la temporada de verano. Con un descenso del 4,82% IAG fue el jueves el valor más castigado. No muy lejos se situaron Meliá (-1,39%), Aena (-2%) y Amadeus (-1,45%) penalizados por la decisión de Reino Unido de sacar a Portugal de la lista de países seguros para viajar, una calificación que España no ha llegado a obtener todavía. Como en las sesiones anteriores Iberdrola (-0,97%), Endesa (-1,27%) y Acciona (-0,67) continuaron lastradas por los cambios regulatorios anunciados por el Gobierno. Mejor suerte corrió Naturgy que sumó un 0,47%. La compra de acciones por parte de Criteria está sirviendo para compensar las ventas que acompañan al mercado eléctrico en las últimas sesiones. No obstante, los mayores ascensos de la jornada corrieron a cargo de Sabadell (2,53%), Vicofan (1,31%), Cie (1%) y Telefónica (0,99%).

Con la atención puesta en el dato de empleo de EE UU que se publicará mañana, el resto de índices europeos cotizaron con signo mixto. El Ftse británico se dejó 0,61%; el Cac francés, un 0,21% mientras el Dax alemán y el Mib italiano se anotaron un 0,19% y un 0,29%. Al cierre de los mercados europeos, la indecisión se ha prolongado en Wall Street, ya que los tres principales índices han cerrado en rojo

Un día después de que el Libro Beig de la Reserva Federal constatara que en mayo la economía estadounidense había crecido a un ritmo mayor y que las presiones inflacionistas se habían acentuado, este jueves se ha conocido la encuesta de empleo en el sector privado que la elabora la consultora ADP. Después del decepcionante dato de empleo publicado el mes de pasado, en mayo el sector privado estadounidense creó 978.000 empleos, una cifra que supera ampliamente las previsiones de los analistas (650.000 puestos).

Esta mejora del mercado laboral se ha confirmado con las solicitudes de desempleo semana que por primera vez desde el estallido de la pandemia se sitúan por debajo de las 400.000 peticiones. Si esta mejora se traslada al dato de empleo público que se publique mañana, las expectativas de que la Fed empiece a retirar los estímulos podrían cobrar fuerza. Hasta el momento el banco central de EE UU ha reiterado que será paciente antes de proceder al endurecimiento de la política monetaria, pero los inversores no terminan de creérselo y más después de que las actas de la pasada reunión revelasen que algunos de sus miembros se mostraron partidario de empezar a discutir la reducción del programa de compra de activos.

A esto se suma el anuncio que realizó ayer en la Fed que aseguró que los próximos meses deshará el programa de emergencia de compra de bonos corporativos puesto en marcha al inicio de la pandemia, antesala del tapering.

En este contexto las presiones sobre el mercado de deuda, el más sensible a la política monetaria y los tipos de interés se acrecienta. El rendimiento de la deuda de EE UU vuelve a superar la barrera del 1,62% con la rentabilidad del bono español en el 0,47% y el alemán en el -0,183%.

En el mercado de materias primas, el Brent bajó un 0,06% aunque mantiene los 71 dólares por barril. Como señalan desde Link Securities, los inversores empiezan a descontar un escenario en el segundo semestre en el que la producción de crudo no va a ser capaz de seguir el ritmo al que esperan crezca la demanda, una vez reabiertas las principales economías mundiales

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