Londres aventaja a la UE en los acuerdos económicos ‘posBrexit’

Europa ha subestimado los lazos histórico-culturales de estadounidenses y británicos, también en la era Biden. Además, Londres es más ágil que la UE en negociación comercial

Joe Biden prometió profundizar la relación con la Unión Europea. El nexo económico transatlántico es el más profundo del mundo. EEUU y la UE generan el 33% de los intercambios comerciales y el 46% del PIB mundial. El stock de inversión extranjera directa (IED) de EEUU en la UE es tres veces superior al que tiene en toda Asia, y el de la UE en EEUU es más de ocho veces superior al que acumula en China e India. Entre 2000 y 2019 el stock de IED de EEUU en la UE ha crecido un 500% y el de la UE en EE UU ha aumentado un 300%. Pero después del Brexit a dichas cifras hay que restarles el PIB y los intercambios comerciales e inversiones del Reino Unido. El PIB de la UE-27 ha descendido a 15,1 billones de dólares y el del Reino Unido es de 3,1 billones. La UE aventajaba en 2019 en solo 3 puntos al Reino Unido (24% a 21%) en stock de IDE en EEUU. El stock de IDE del Reino Unido en 2019 alcanzó 2 billones de dólares y descendió una plaza al octavo lugar en atracción de nuevos flujos. Sentó mal en Washington que la UE sellara un acuerdo de inversión con China en diciembre. Washington, por su parte, suspendió los aranceles previstos sobre Francia para impulsar las negociaciones sobre una tasa digital y la fiscalidad sobre las empresas tecnológicas auspiciadas por la OCDE.

La administración Biden impuso en marzo más sanciones a Rusia por su interferencia en elecciones y el hack de la empresa tecnológica tejana SolarWinds, que entre sus 33.000 clientes cuenta a ministerios de EEUU y empresas de seis países. Dicho hack fue llevado a cabo por el servicio de inteligencia exterior ruso (SVR). La UE se sumó a las sanciones de Washington sobre Moscú, que penalizan a empresas de ciberseguridad vinculadas al SVR.

A partir del 15 de junio los estadounidenses que estén vacunados contra Covid-19 podrán volver a visitar la UE. Esperemos que el acuerdo de inversión con China no se ratifique por parte de un Parlamento Europeo cuyos altos cargos han sido sancionados por Rusia. Parecía que se encarrilaba la relación entre Washington y Bruselas. Sin embargo, el primer ministro británico Boris Johnson también ha adoptado el discurso sobre la transición a una economía sin emisiones de carbono propugnado por Biden y la UE. Australia, India y Sudáfrica asistirán como observadores al G7 que se celebrará en Cornwall del 11 al 13 de junio. Será el primer viaje al extranjero como presidente de Biden, que a continuación acudirá a la cumbre de la OTAN y la de la UE.

Biden busca complicidad con sus aliados antes de posibles encuentros con Putin y Xi Jinping. Por ello, su ministro de Asuntos Exteriores visitó los países aliados del grupo Quad (Japón, Australia, India). La percepción por parte de los dirigentes de EEUU y la UE de la amenaza que supone el binomio Rusia-China es muy distinta. Pero una encuesta de Pew de 2020 revela que una opinión negativa de China es compartida por el 73% de la población de EEUU, 63% de España y 62% de Italia.

La clase política en EEUU está dispuesta a pagar el precio económico de sancionar a Rusia y China. Desde 2001, el superávit comercial de China con EEUU se ha quintuplicado. Demócratas y Republicanos elaboran una ley que limitará sustancialmente las actividades de empresas y ciudadanos chinos. El FBI tiene 2000 investigaciones abiertas contra China por robo de tecnología. China ya ha superado a Occidente en algunos de los diez sectores de alta tecnología (robótica, tecnologías verdes, TI) que subvenciona mediante su plan Made in China 2025 con 200.000 millones. Por otra parte, hackers de presunto origen ruso paralizaron recientemente el suministro del mayor gaseoducto de EEUU durante varios días.

La UE infravalora el peso de la historia, costumbres, derecho anglosajón y lengua compartidas por el Reino Unido con EEUU y muchos de los 54 miembros de la Commonwealth. El Reino Unido desde enero ya comercia con los 55 países pertenecientes al Área de Libre Comercio Continental de África (AfFTCA). A principios de mayo Johnson y el primer ministro indio anunciaron 1400 millones de dólares en nuevas inversiones y comercio bilaterales y un área de comercio preferencial previa a un acuerdo de libre comercio (ALC). Avanzan las negociaciones para concluir sendos ALCs entre el Reino Unido y Australia y Nueva Zelanda.

Londres tiene más agilidad para negociar ALCs que una UE con soberanías compartidas incluso en materia de acuerdos internacionales y que insiste acertadamente en mantener altos estándares de protección medioambiental y laboral. El Reino Unido no necesita importar gas natural ruso mediante gaseoductos como Nord Stream por su producción propia de petróleo y gas natural. El pragmatismo de los ingleses contrasta con el idealismo de una UE cuyas divisiones impiden una política energética y de seguridad común. El Reino Unido y EEUU han luchado juntos en dos guerras mundiales, la de Corea, Golfo, Irak y Afganistán. Como potencia militar, nuclear, poseedor de la cuarta moneda reserva mundial, Londres puede aportar más que la UE a la contención de China en el Pacífico. La reina Isabel II, que cumplirá 70 años en el trono en 2022, es la jefa de estado de Canadá y Australia. La consecución de Brexit, una mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes y la segunda tasa de vacunación parcial más alta del mundo (58%) mantienen la popularidad de Jonhson.

El ocaso del multilateralismo exige que la UE reanude las negociaciones para forjar un mercado común con EEUU (ATCI) y se incorpore al Acuerdo de Asociación Transpacífico. De lo contrario, perderá peso en la pugna de EEUU y sus aliados por mantener la supremacía económica y militar frente al tándem China-Rusia.

Alexandre Muns es Profesor de EAE Business School