Junta de accionistas

Los Benjumea venderán activos "esenciales" para evitar la quiebra tras perderlo todo en Abengoa

Su vehículo Inversión Corporativa convoca junta para el 24 de junio para salir del concurso de acreedores

Felipe Benjumea, presidente de Inversión Corporativa.
Felipe Benjumea, presidente de Inversión Corporativa.

Una de las familias andaluzas con más solera, los Benjumea, no levantan cabeza desde que estallaron los problemas en Abengoa, el grupo de ingeniería que controlaban a través del vehículo Inversión Corporativa, presidido por Felipe Benjumea Llorente. Esta sociedad, en concurso de acreedores desde noviembre de 2018, ha convocado una junta de accionistas para el próximo 24 de junio en el que planteará la autorización para la venta de activos esenciales del grupo con el fin de salir de la situación de insolvencia.

No solo los Benjumea Llorente están afectados por las sucesivas reestructuraciones de Abengoa. También otras familias andaluzas de rancio Abolengo participan en la sociedad; los Olajangua, los Abaurre Llorente, los Aya Abaurre y Rafael Benjumea Benjumea. La compañía a diciembre de 2018 controlaba solo el 2,28% de Abengoa, cuando antes de que los problemas estallaran en 2015 tenía el 51% de los derechos de voto.

La compañía señala en la convocatoria de junta comunicada en el Boletín de Registro Mercantil del lunes 24 de mayo que se buscarán las "autorizaciones y facultades para la transmisión, en su caso, de activos esenciales del grupo con el fin de salir de la situación de insolvencia". También intentarán lograr el plácet para firmar cuanto acuerdos y operaciones complementarias sean necesarias para revertir el concurso de acreedores. Una portavoz de la firma ha declinado hacer comentarios sobre esta información.

Abengoa SA está suspendida de cotización desde el 14 de julio del año pasado, y en concurso de acreedores desde el 26 de febrero, mientras la compañía busca una solución contra reloj para evitar que la joya de la corona, la filial Abenewco 1, que controla los activos valiosos, también se vea arrastrada al concurso. De momento, los acreedores financieros han vuelto a conceder una prórroga a la empresa hasta el próximo 11 de junio

Los activos de Inversión Corporativa son, principalmente, cuatro compañías: Finarpisa, otra sociedad de cartera cuyo principal activo era Abengoa; Iniciativas de Bienes Inmuebles, en la que el principal activo es el polígono Buenaire, una de las zonas urbanizables de Sevilla en las que está previsto construir más de 2.000 viviendas y del que controla el 44%; Explotaciones Casa Quemada, con actividades agrícolas de secano y regadío y un activo conformado por terrenos valorados en libros a 7,9 millones de euros a cierre de 2019 con unos activos totales de 9,3 millones; y el cuarto activo de Inversiones Corporativas es Herrería la Mayor, dedicada al ganado porcino y a la agricultura y con un activo en libros de 4,7 millones de euros.

Inversiones Corporativas culpa a la gestión de Abengoa desde el primer rescate como una de las causas de sus males, debido a la caída bursátil de la compañía y a la pérdida de control de la cotizada ante los sucesivos rescates de la firma que redujeron la posición de Inversión Corporativa hasta niveles simbólicos.

En febrero, un juzgado de Madrid desestimó la demanda interpuesta por Inversión Corporativa, que reclamaba más de 1.000 millones al Santander y a HSBC por la crisis del grupo sevillano. Ese 14 de septiembre de 2015, según la demanda, los bancos comunicaron al consejo de Abengoa que asegurarían una ampliación de capital por 650 millones de euros (que nunca llegó a ejecutarse), si bien pusieron como "condición indispensable e inexcusable" que Felipe Benjumea abandonara su cargo "para mejorar la imagen de eficiencia en la gestión de la sociedad". Con dicha "imposición (...) mataron a Abengoa, que quedó abocada a la Ley Concursal al hacerse pública la idea de que esta estaba gestionada de forma irregular", señalan los demandantes.

También asevera tanto en su informe de 2018 como en los de sus participadas, correspondientes a 2019, que la insolvencia se debe al retraso urbanístico de Buenaire y apuntan con el dedo al ayuntamiento de Sevilla y al Ministerio de Fomento.

El valor contable que asigna Inversión corporativa a sus fiales es de 4,73 millones para Explotaciones Casa Quemada; de 0 euros para Finarpisa, de 5,2 millones para Herrería la Mayor; y de 18,3 millones para Iniciativas de Bienes Inmuebles.

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