La firma consigue los 650 millones de euros que necesitaba

Abengoa pacta la ampliación de capital y los Benjumea ceden el control

Vista de la planta solar de ABENGOA en Sevilla. EFEArchivo
Vista de la planta solar de ABENGOA en Sevilla. EFE/Archivo EFE

La inyección de liquidez en Abengoa que desde hace meses reclamaban analistas y firmas de calificación financiera está a un paso. La empresa convocó anoche una junta extraordinaria (10 de octubre)  para aprobar la operación, que inyectará 650 millones de euros en nueva liquidez en el balance de la empresa. La operación está garantizada por la familia Benjumea, los bancos Santander, Crédit Agricole y HSBC y por la gestora de fondos Waddell & Reed.

La mayor parte del capital lo inyectarán las tres entidades financieras citadas, 465 millones de euros, siempre que se cumplan determinadas condiciones. Los Benjumea, a través de su sociedad Inversión Corporativa, aportarán al menos 120 millones y Waddell & Reed, 65.

Como parte del acuerdo, Felipe Benjumea, presidente y consejero delegado, abandona el consejo de administración tras 25 años y es nombrado presidente de honor de la firma. José Domínquez Abascal será nombrado presidente no ejecutivo y consejero en representación de la familia. Asimismo, se limitarán los derechos de voto de la familia Benjumea hasta el 40%, "independientemente de los derechos que correspondan en función del capital".

ABENGOA B 0,01 -1,20%

Actualmente los Benjumea controla el 57% de los derechos de voto, principalmente gracias a los 50,7 millones de aciones preferentes (clase A), con 100 derechos de voto cada una, frente a un solo derecho por acción en las de clase B. La familia también perderá la mayoría en el consejo de adminsitración: pasará a 13 personas, con cinco consejeros en su representación.

Las entidades financieras acudirán a al ampliación adquiriendo acciones de clase B (con menos derechos de voto), y la familia, con acciones tanto de clase A como B. Actualmente Abengoa capitaliza 950 millones de euros; la ampliación de capital será del 70%.

En el mercado, la reacción ha sido de subidas. Tras estar quince minutos en subasta de volatilidad debido a las elevadas órdenes de compra, incapaces de casar con las de venta, las acciones de Abengoa se han disparado un 10,77%, hasta los 1,08 euros. A media sesión, se han desinflado y avanzan un 5%.

La empresa no pagará dividendo hasta que mejore sus ratios de deuda

Medidas de ajuste

Abengoa se compromete a devolver 375 millones de euros del bono que vence en 2016 antes de final de año. Además, todas las medidas para generar fondos se destinarán a reducir deuda y aumentar liquidez. La empresa acelerará las ventas de activos hasta llegar a los 1.200 millones de euros, vendiendo todo parte de "los derechos económicos de Abengoa en Abengoa Yield". Actualmente Abengoa tiene el 49% de la filial estadounidense, donde agrupó activos con flujo de caja recurrente para captar inversores y valorada en 1.860 millones de dólares. A ello se suma el plan de venta de activos ya en marcha (500 millones, a completar en el priemr trimestre de 2016) y otros 300 millones "como parte de la estrategia de rotación de activos".

Además,se imponen estrictos límites a los dividendos y las inversiones. La empresa no pagará dividendo hasta que el rating de la firma alcance el BB- (es decir, a tres escalones del grado de inversión y dos por encima de la posición actual) o el ratio de apalancamiento baje de 3,5 veces (incluyendo deuda sin recurso en proceso). Mientras no se cumplan estos umbrales, las nuevas inversiones se limitarán a 50 millones al año. Las inversiones ya comprometidas son de 384 millones hasta 2017. Se crea una comisión de inversiones para verificar estas directrices.

Operación necesaria

La acción se desplomó a finales de julio por las dudas sobre su posición financiera

Los severos términos del acuerdo reflejan la necesidad de Abengoa de esta operación. Desde que en noviembre del año pasado la sociedad sorprendiera al mercado con una nueva clasificación de la deuda (deuda sin recurso en proceso) que castigó la cotización un 50% en dos días. Después, este verano, la crisis se agravó.

La empresa redujo las previsiones de flujo de caja libre para 2015 a entre 600 y 800 millones desde los 1.400 millones, y desató las dudas sobre su verdadera posición de liquidez. El mercado castigó con dureza la cotización de la firma. Días después, en una segunda conferencia con analistas,  anunció una ampliación de capital, agravando el temor de los mercados a la debilidad financiera del grupo. Abengoa ya estaba en el punto de mira de los inversores, y el verano ha estado marcado por la extrema volatilidad de las acciones, las rebajas de recomendación y la búsqueda de liquidez por parte de la empresa.

Las acciones tocaron un mínimo esta semana de 1,328 euros, frente a los 4,5 de hace 12 meses. La deuda ha llegado a cotizar con un descuento del 60%, y los seguros de impago (CDS) prácticamente dejaron de cotizar, pues descontaban casi totalmente un impago. La deuda de Abengoa tiene calificación financiera B+ para S&P, B2 para Moody's y B para Fitch: en los tres casos se trata de deuda "altamente especulativa".

La mayor parte de los analistas consideraba la ampliación de capital completamente necesaria para enderezar el rumbo de la sociedad, con una cuenta de resultados presionada y sin apenas acceso a financiación exterior. La perspectiva de un acuerdo para ampliar capital permitió que el valor subiera el 26% en la sesión de ayer.

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