El giro de Tesla con el Bitcóin devuelve la preocupación sobre Musk

Sugiere que la supervisión de la empresa sigue siendo muy laxa

Elon Musk, en diciembre.
Elon Musk, en diciembre. DPA vía Europa Press

El Bitcóin acaba de perder a uno de sus más destacados animadores. Elon Musk suspende la aceptación de la criptomoneda como pago de los vehículos de Tesla, citando el “rápido aumento del uso de combustibles fósiles, especialmente carbón” para extraerla y pagar con ella. Tiene razón. Pero su decisión revela más sobre su empresa que sobre el Bitcóin.

Cualquiera que esté ligeramente familiarizado con la industria podría haberle dicho que generar Bitcóins absorbe una enorme cantidad de energía sucia. Según la Universidad de Cambridge, los mineros utilizan 147 teravatios-hora sobre una base anual, la mitad del consumo anual de energía de Reino Unido. Las renovables, en su mayoría hidroeléctrica, solo aportan el 39%.

Pero el autoproclamado “Tecnorey” de una empresa que aspira a acelerar la adopción de la energía verde ignoraba o no tenía en cuenta estos hechos cuando decidió aceptar pagos en Bitcóin hace tres meses. El jefe financiero y “Maestro de la moneda” Zachary Kirkhorn también se apuntó. En la presentación de resultados del primer trimestre, explicó que la empresa había convertido 1.500 millones de dólares en efectivo en Bitcóin para obtener rendimientos fáciles y de bajo riesgo. Ello revela una complacencia aterradora sobre la notoria volatilidad diaria de la divisa.

El cambio de rumbo sugiere firmemente que la supervisión del jefe y mayor accionista sigue siendo muy laxa, pese a los esfuerzos de los reguladores. En el pasado, solía prometer más de la cuenta y no cumplir con las cifras de producción. Diseñó un cuestionable rescate de la empresa de paneles solares de su primo en 2016. Dos años después, tuiteó que estaba valorando excluir Tesla de Bolsa, una burda violación de las leyes de valores. Le costó una multa de 20 millones y la presidencia.

Un consejo de administración repleto de amigos y familiares permitió ese comportamiento. Su composición ha cambiado algo, para incluir a personas cualificadas de fuera, como Hiro Mizuno, exjefe de inversiones del Fondo de Pensiones del Gobierno de Japón. Pero es evidente que no ha conseguido frenar a Musk. Es preocupante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías