Las nuevas SPAC europeas son más generosas con los inversores

Los vehículos cheque en blanco intentan cada vez más alinear los intereses de fundadores y minoritarios

Panel electrónico de Bolsa en Sao Paulo (Brasil).
Panel electrónico de Bolsa en Sao Paulo (Brasil). reuters

La fiesta de los cheques en blanco llega a Europa, y se está volviendo un poco menos excesiva. El inversor británico Ian Osborne y el ex de Goldman Sachs Claudio Costamagna son los últimos en importar al continente las sociedades de adquisición con fines específicos. Pero para ganarse a los inversores, están ofreciendo vehículos que vinculan más estrechamente las recompensas de los fundadores con los beneficios de los accionistas. La tendencia debería imponerse.

La fiebre estadounidense de las SPAC –sociedades ficticias que cotizan en Bolsa antes de comprar otras empresas– se está imponiendo lentamente en Europa. Se han emitido 1.800 millones de euros (2.200 millones de dólares) en estos vehículos en esta región en lo que va de año, en comparación con los 78.000 millones (95.000 millones) de Estados Unidos, según Refinitiv. Costamagna y Osborne siguen al exjefe de Credit Suisse Tidjane Thiam y al ex consejero delegado de UniCredit Jean Pierre Mustier.

No es un momento fácil para emitir una SPAC. Con alrededor de 165.000 millones de euros (200.000 millones de dólares) de este tipo de empresas cotizando en todo el mundo desde 2019, hay mucho capital que busca hacer adquisiciones, lo que aumenta el riesgo de malas inversiones.
Las estructuras de los vehículos agravan ese riesgo al entregar a los fundadores una gran participación en la empresa cada vez que se realiza una operación, normalmente el 20%, lo que les da rendimientos mucho más altos que a los inversores ordinarios.

Osborne y Costamagna intentan encontrar formas de alinear intereses. En el caso de Hedosophia European Growth (de Osborne), un vehículo centrado en la tecnología que espera recaudar hasta 460 millones de euros, los padrinos solo obtendrán un 10% de las acciones de la empresa cuando se realice una operación. Tendrán derecho a tres tramos adicionales del 5%, pero solo cuando el precio de la acción, que es de 10 euros en el momento del lanzamiento, supere los 20, 25 y 30 euros, respectivamente.

REVO, de Costamagna, que espera recaudar 200 millones de euros en Milán para comprar un negocio de seguros, va un paso más allá. Sus fundadores, entre los que también se encuentra el antiguo jefe de Cattolica Assicurazioni Alberto Minali, solo podrán convertir el 40% de sus denominadas acciones especiales cuando la acción suba a 12,50 euros desde su precio de cotización de 10, y el resto cuando supere los 14. También tendrán que respetar un periodo de bloqueo de cinco años.

Estas estructuras no son totalmente nuevas. Pershing Square Tontine, de Bill Ackman, por ejemplo, tiene una barrera de rendimiento similar. Sin embargo, los vehículos de Costamagna y Osborne sugieren que el boom de los cheques en blanco se está volviendo más amigable para los accionistas a medida que envejece. Renunciar a parte del dinero fácil puede ser la mejor manera de que los promotores de SPAC mantengan a los inversores interesados.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías