Los tiempos de plenitud de la energía verde vinieron... y se fueron

Las acciones de las renovables ya no están espectacularmente exageradas, sino simplemente caras, y eso puede ser bueno

Parque eólico Mynydd Portref, cerca de Hendreforgan, en Gales del Sur (Reino Unido).
Parque eólico Mynydd Portref, cerca de Hendreforgan, en Gales del Sur (Reino Unido). reuters

Los lucrativos semilleros bursátiles de las empresas centradas en la transición a las energías limpias están experimentando su propio cambio. A principios de 2021, todos los jefes de empresa con un negocio mínimamente orientado a las energías renovables asistían a presentaciones de banqueros de inversión sobre cómo sacarle provecho. Esa fiesta ha terminado.

Para el grupo petrolero italiano Eni o su rival español Repsol, el atractivo era sencillo. Entre mayo de 2020 y principios de enero, el fondo cotizado de acciones verdes iShares Global Clean Energy triplicó su valor. Todo lo que necesitaban los jefes era disgregar sus incipientes activos eólicos y solares, sacar a Bolsa una parte y recaudar miles de millones de euros.

Las ofertas de acciones previstas por empresas españolas pequeñas del sector de las energías renovables, como Opdenergy, Capital Energy y Ecoener, significaban que los propietarios podrían hacer caja y conseguir fondos para más paneles solares y turbinas eólicas.

Pero no ha sido así. Opdenergy se retiró esta semana después de que las acciones de Ecoener se desplomaran un 15% en su primer día de cotización. Capital Energy se retiró en abril. Las escisiones de las grandes petroleras siguen en marcha, pero no son inminentes. En los últimos tres meses, grandes compañías como el promotor eólico danés Orsted han caído más de un 20%, y el ETF iShares Global Clean Energy ha perdido casi un tercio.

Los banqueros llaman a esto una liberación gradual de aire de lo que se había convertido en una burbuja verde. El aumento de los precios del petróleo hizo que se redujera el ritmo de las entradas en los ETF de temática medioambiental. Los duros precios pagados por BP en una subasta eólica del Reino Unido en febrero hicieron temer a los inversores una menor rentabilidad del sector. Todo ello pone en duda que Orsted y otras empresas deban cotizar a más de 50 veces los beneficios previstos.

Dado que Europa y Estados Unidos están haciendo promesas que podrían multiplicar por 20 la capacidad eólica y solar para 2050, los valores verdes justifican una prima, y el fabricante de turbinas Vestas mantuvo el miércoles sus previsiones de ingresos y rentabilidad para todo el año.
Pero los inversores están mirando bajo los capós de los candidatos a la OPV. Eso es malo para los relativamente pequeños como Opdenergy, que solo tiene 0,6 gigavatios de capacidad de energía renovable, y cuyo propio folleto advierte de que el 42% de su proyecto tiene solo un 30% de posibilidades de completarse.

Pero puede que no todo sea malo para Acciona, de 7.500 millones de euros, que ya tiene 10,7 gigavatios de capacidad y quiere casi duplicarlos para 2025. En la medida en que las valoraciones de las acciones de las energías renovables parecen ahora simplemente caras en lugar de espectacularmente exageradas, probablemente también sea bueno a largo plazo para la inversión verde.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías