La UE encuentra una forma sensata de enfrentarse a los gigantes chinos

Aplicar sanciones sobre ayudas estatales también a las empresas de fuera es mejor que permitir las fusiones paneuropeas

Margrethe Vestager, vicepresidenta de de la Comisión Europea, en el centro, junto a Valdis Dombrovskis (izquierda) y Thierry Breton, también comisarios, el miércoles.
Margrethe Vestager, vicepresidenta de de la Comisión Europea, en el centro, junto a Valdis Dombrovskis (izquierda) y Thierry Breton, también comisarios, el miércoles. AP

La política industrial de la Unión Europea empieza a ser sorprendentemente sensata. Margrethe Vestager, la jefa de la política antimonopolio del bloque, presentó el miércoles su plan para aplicar sanciones sobre ayudas estatales a los gigantes extranjeros. Es una forma mejor de proteger las industrias nacionales que permitir las fusiones paneuropeas que rompen la competencia. Pero mantener la igualdad de condiciones no será suficiente para ayudar a sectores de alta tecnología como el de los semiconductores.

Vestager lleva mucho tiempo desconfiando de la creación de paladines empresariales europeos. Bloqueó la fusión de las operaciones ferroviarias de Siemens y Alstom en 2019, ignorando las súplicas de París y Berlín de que el acuerdo era necesario para contrarrestar el creciente dominio de la empresa china CRRC, respaldada por el Estado. Vestager ha replicado que el acuerdo también podría haber provocado un aumento de los precios para los operadores ferroviarios europeos y, por tanto, para los pasajeros.

Su alternativa, mucho más sensata, es aplicar también a las empresas extranjeras las restricciones internas del bloque a las subvenciones públicas. Según las propuestas, Vestager podría impedir que una empresa respaldada por el Estado compre cualquier negocio con más de 500 millones de euros de ingresos en el bloque, y podría intervenir en los contratos gubernamentales europeos de al menos 250 millones en los que participen empresas extranjeras subvencionadas por el Estado. El plan también le otorga amplios poderes para investigar y sancionar “todas las demás situaciones de mercado” en las que pueda haber ayudas públicas, como cuando una empresa estatal china inicia nuevas operaciones en Europa.

Los Estados miembros de la UE y el Parlamento Europeo se pelearán ahora por los detalles. Pero al menos van en la dirección correcta. El plan de Vestager dificultará que empresas apoyadas por el Gobierno, como el grupo de telecomunicaciones Huawei Technologies, puedan expulsar a sus rivales europeos en su propio terreno. Al mismo tiempo, sin embargo, la Comisión puede mantener su escrutinio de las engorrosas fusiones defensivas entre empresas europeas. Esa política parecía vulnerable después de que Alemania y Francia publicaran un plan en 2019 para facilitar las fusiones y adquisiciones europeas debilitando las normas antimonopolio de la UE.

La siguiente cuestión es cómo puede Europa reforzar los sectores en los que es débil, como el de los semiconductores. Las barreras defensivas por sí solas no serán suficientes, ya que los fabricantes de chips de la UE ya están muy por detrás de los gigantes estadounidenses y asiáticos. Lo mismo ocurre en otros ámbitos como la computación en la nube. Los incentivos a la investigación y el desarrollo ayudarían, dentro de los límites de las normas europeas sobre ayudas estatales, al igual que una mayor inversión en formación y capacitación. Esto llevará tiempo, pero el plan de Vestager ofrece al menos una base más sólida sobre la que construir una política industrial sensata.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías