Los bienes intangibles elevan la importancia de la propiedad industrial

El Día Mundial de la Propiedad Intelectual 2021 pone el foco en el papel fundamental que juegan las pymes en la economía

Los bienes intangibles elevan la importancia de la propiedad industrial

Tal día como hoy en 1999, la Organización Mundial de la Propiedad Industrial -OMPI- (o WIPO, por sus siglas en inglés), acordó establecer el 26 de abril como el día de reconocimiento de la propiedad intelectual (PI). En este día se celebra la creatividad y la contribución de los creadores e innovadores al desarrollo de las sociedades en todo el mundo y se pretende crear una conciencia social sobre su impacto en la vida diaria.

Aunque no fue hasta el siglo XIX y XX cuando se hizo imprescindible establecer una doctrina común y unas bases de derecho para controlar y proteger los derechos derivados de las creaciones, los primeros indicios de propiedad intelectual se remontan al siglo XV con las patentes venecianas.

El término propiedad intelectual, o copyright, como es conocido en terminología anglosajona, hace referencia al bien económico y cultural que emana de cualquier creación de la mente humana y, tradicionalmente, se compone de dos vertientes: los derechos de autor, como las obras literarias y las obras artísticas; y la propiedad industrial (patentes, marcas y diseños). No obstante, también abarca otro gran número de derechos, como las variedades vegetales, indicaciones geográficas o topografías de semiconductores que no pueden clasificarse en estas dos ramas.

La propiedad industrial (marcas, patentes y diseños) se encuentra actualmente en auge, como consecuencia de la importancia creciente de los bienes intangibles, que ya suponen un 80 % del valor de las empresas actualmente cotizadas. Así, ya sean sus marcas, sus patentes o cualquier otro elemento de su I+D+i, se han configurado como los activos más valiosos y mejor cotizados de las empresas actuales. Este hecho contrasta con lo que ocurría en el siglo XX, cuando las empresas pertenecían a una economía tradicional de bienes tangibles, heredera de la Revolución Industrial.

Durante este año 2021, la OMPI ha dedicado su campaña de concienciación anual a las PYMES y a lo que la propiedad intelectual supone para ellas, debido a la gran carga y sacrificios que han tenido que llevar a cabo durante el pasado año 2020, en el que el principal protagonista ha sido la pandemia. A través de la premisa de que toda empresa nace de una idea, la organización ha destinado parte sus esfuerzos y recursos de este año a la concienciación de la importancia de la PI para las empresas a través de una serie de eventos e iniciativas que den visibilidad y acerquen esta rama del derecho a las PYMES, que son la base de cualquier economía nacional.

Es, precisamente, en este marco en el que la recuperación económica de la sociedad mundial se plantea como una de las principales necesidades, cuando el Día Mundial de la propiedad intelectual 2021 pone el foco en el papel fundamental que juegan las PYMES en la economía y los medios que ofrecen los derechos de propiedad industrial para crear empresas más sólidas, competitivas y resistentes.

Ya desde el siglo XV la propiedad intelectual nacía de la necesidad social de evolución a través del reconocimiento y protección de las mejoras que contribuyan a este cambio y, por este motivo principalmente, es importante dar a conocer la PI y fomentar con ello la innovación y la creatividad para que las ideas lleguen al mercado.

Por lo tanto, podemos afirmar que la PI es una herramienta fundamental para acometer los retos a los que se enfrenta la sociedad. De hecho, gracias precisamente a la PI y en particular a las patentes, la sociedad ha sido capaz de plantar cara a uno de los desafíos más importantes de nuestra historia reciente, que es la pandemia generada por el COVID-19.

Esto ha sido posible gracias a que las patentes pueden llegar a ser concebidas como una promesa de recompensa y el motor que ha inspirado a las distintas empresas a hacer esfuerzos ímprobos para poner freno o apaciguar los efectos de la pandemia.

No obstante, esta rama tan importante del derecho no está exenta de detractores. Pero aquellas voces que se posicionan en contra de los derechos de la propiedad intelectual tendrían que considerar que, de no haber existido la PI, difícilmente las empresas hubiesen invertido sus esfuerzos y recursos en líneas de investigación que pueden no llegar a ningún resultado. Especialmente si este resultado conseguido en un tiempo récord, a la postre, beneficia al conjunto de la sociedad y de la economía mundial.

Óscar García, socio de BALDER y director del departamento de Marcas.

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