Inversiones alternativas

El pistacho, activo de moda para las grandes fortunas

El grupo portugués Treemond ha ejecutado la última gran operación del sector tras comprar a Osborne 1.000 hectáreas en Malpica de Tajo asesorado por GBS.

Una plantación de pistacheros
Una plantación de pistacheros Getty Images

Para algunos son un tentempié para matar el hambre entre horas. Para otros, los restos que nadie quiere comer en las bolsas de frutos secos. Pero para unos pocos multimillonarios los pistachos se han convertido en un nuevo El Dorado. Se han revelado como un nuevo activo financiero en el que invertir para poder arañar algo de rentabilidad en un contexto en el que los activos tradicionales como la deuda están en encefalograma plano.

Fondos, family offices y grandes fortunas han movido ficha. Para España –que no ha sido tradicionalmente un mercado pionero en el cultivo del pistacho, dominado por Irán, Turquía o EE UU– lanzarse a este nuevo cultivo representa una oportunidad. Por un lado, se trata de un árbol muy resistente, tanto a las heladas en invierno como a las de primavera. Por otro, el pistacho cuenta con una elevada demanda a nivel internacional, con un consumo global que supera las 762.000 toneladas, y también nacional, donde se importa la mayor parte.

Actualmente existen 30.000 hectáreas dedicadas al pistachero. Castilla-La Mancha es el principal productor y acapara 20.000 hectáreas de cultivo. Según los datos del Icex, en 2019 exportó 632.000 euros, por 1,31 millones en importaciones.

El modo en el que los inversores tratan de posicionarse es adquiriendo tierras de secano, dedicadas hasta ahora al cultivo de cereal. “Aunque no empieza a rendir hasta el cuarto o quinto año, los márgenes de beneficio son de largo más grandes que el resto de cultivos tradicionales, con capacidad para sostenerse en el tiempo durante décadas”, explican fuentes próximas a estos inversores.

La última gran operación que ha visto el mercado español ha sido la realizada por el grupo portugués Treemond. Asesorado por el banco de inversión GBS Finance, ha adquirido una finca de 1.000 hectáreas en Malpica de Tajo al grupo Osborne. Es una compañía con el foco en la producción de frutos secos en la Península Ibérica y que aspira a contar con hasta 6.000 hectáreas de plantación en España y Portugal.

Inversores de postín

Treemond está controlado por António Simões, responsable de Banco Santander para Europa y futuro consejero delegado para España en sustitución de Rami Aboukhair. También está presente en su accionariado Alexandre Darbonne, un inversor de referencia en el sector agrícola español. Fue fundador de Planasa, el líder español en la producción de fresas, que compró el fondo de capital riesgo Cinven en 2017. Actualmente Darbonne se ha aliado con el fondo GPF Capital para formar un gran grupo cítrico a nivel europeo y es accionista del productor de huevos Dagu. El tercer accionista de Treemond es la familia Cano, fundadora de la compañía Eurosemillas, líder mundial en patentes de semillas y plantones y que está también participada por los dueños de la aseguradora Santalucía.

Antes del movimiento de Treemond otros actores ya intentaron posicionarse en este cultivo en España. Uno de ellos es Natural Woody Crops. Se trata de una firma española, pilotada por el ejecutivo Ricardo Blasco. Cuenta con una plantación de 530 hectáreas en Los Monegros, con una inversión de 5,5 millones, además de varias extensiones de tierra dedicadas a la plantación de almendros. Otra compañía que se ha lanzado a estas inversiones es Borges, que cuenta con nueve fincas, de 724 hectáreas, dedicadas a almendro, nogal y pistacho. Dispone del 64% de los cultivos de frutos secos en Extremadura.

Algunos gestores de activos se han dado cuenta también del potencial de este tipo de cultivos. Y han lanzado vehículos para permitir invertir en ellos a inversores de menor tamaño. Un ejemplo es el de Gesirius, que ha lanzado el primer fondo de inversión español que invierte en empresas agrícolas. A cierre de 2020 sus principales posiciones estaban en las compañías Italian Wine, NJS o Yara International. También invierte en compañías con plantaciones de pistacho en California, de kiwi en Nueva Zelanda o de piñas.

Las cifras de un mercado en auge

  • Saldo comercial. España importa mucho más pistacho del que exporta. Los datos correspondientes a 2019 revelan que se vendieron fuera 632.000 euros, frente a los 1,314 millones de las importaciones, de manera que el saldo negativo fue de 782.000 euros. Curiosamente, las exportaciones a terceros países se duplican cada año desde 2015, año desde el que han crecido más de un 1.000%.
  • Rentabilidad. Fuentes del sector señalan que, por ser deficitario para abastecer el consumo nacional y europeo, su rentabilidad podría situarse en los 6.000 y los 8.000 euros por cada hectárea en plena producción. Castilla la Mancha concentraba el 75,6% de la superficie destinada a este fruto y el 68% de la producción nacional en 2018. Lejos quedarían Andalucía, con el 16% de la producción; Murcia (5%), Castilla y León (4,2%) y Cataluña (3,7%).
  • Situación mundial. La producción mundial de pistachos en la temporada 2019-2020 se situó en unas 700.000 toneladas, cifra que supuso un descenso del 11%. Estados Unidos (48%) e Irán (29,5%), seguido de Turquía (12,2%), Siria (8%) y la UE (2,5%) representan en torno al 90% del total.
Normas
Entra en El País para participar