Los coches de Tesla ya se pueden pagar con bitcóins

El fabricante de vehículos eléctricos ya invirtió parte de su tesorería en este tipo de activo

Representanción de la moneda virtual bitcóin, delante del logo de Tesla.
Representanción de la moneda virtual bitcóin, delante del logo de Tesla.

Elon Musk, creador, máximo accionista, consejero delegado y rey tecnológico de Tesla, es también un ferviente defensor de los bitcóins. El emprendedor sudafricano ha dado un paso más al anunciar ayer que el fabricante de vehículos eléctricos acepta ya pagos con esta moneda virtual, en Estados Unidos. La medida se extenderá a otros países este año.

La apuesta de Musk por las criptomonedas ha sido muy decidida. Hace un mes, Tesla comunicó a los mercados que había invertido 1.500 millones de dólares (1.270 millones de euros) de su tesorería en bitcóins. Estas decisiones han contribuido a que la divisa electrónica rebasara los 50.000 dólares de valoración y alcanzara nuevos máximos.

La decisión de Tesla de aceptar pagos en bitcóins fue comunicada ayer por Musk a través de su cuenta de Twitter. “Ya puedes comprarte un Tesla con bitcóin”, escribió en un tuit. También anunció que “a finales de este año” la medida estará disponible fuera de Estados Unidos.

Otro de los mensajes que lanzó es que el dinero que la compañía ingrese en bitcóins no lo va a convertir en dinero corriente, en una señal clara de que su apuesta no es especulativa. No han invertido bitcóins como un activo financiero, para venderlo si se revaloriza mucho, sino porque creen que es un buen sistema alternativo al dinero fiduciario.

Otras grandes compañías estadounidenses también están valorando el uso de criptomonedas. La firma de transporte Uber lo ha descartado como inversión en tesorería, pero sí que se plantea aceptar pagos. La red social Twitter y el gigante de la automoción General Motors también lo tiene en estudio.

Hace un año, un bitcóin se cambiaba por menos de 7.000 dólares, mientras que ahora se pagan 57.000 dólares por cada unidad de esta criptodivisa, la primera y la más popular.

La fiebre del bitcóin ha hecho que varias gestoras internacionales de fondos estén buscando la vía para que sus inversores puedan tener una participación en este tipo de activo.

La tecnología detrás de la moneda

  • Blockchain. El bitcóin no deja de ser un algoritmo informático. Se trata de un proyecto de código abierto creado hace 13 años. Para realizar todas las transacciones dentro de bitcóin se utiliza una base de datos distribuida, por la que todos los usuarios certifican todas las transacciones, a través de un sistema de cadena de bloques (blockchain, en inglés). A la generación de nuevos bloques se le denomina minería.
  • Minería. Los mineros compiten para ser los primeros en encontrar la solución a un problema criptográfico, que les permite obtener un bloque. Lo hacen con potentes ordenadores que buscan la solución para generar un nuevo bloque. Cuando un minero encuentra la solución al problema criptográfico de su bloque, lo transmite al resto de los nodos a los que está conectado. En el caso de que dicho bloque sea válido dichos nodos lo retransmiten y lo agregan a la cadena de bloques.
  • Contaminación. Una de las críticas que se han vertido sobre Elon Musk y su apuesta por el uso de bitcóin es la importante huella de carbono que conlleva el uso intensivo de ordenadores para generar nuevos bloques de bitcóins y para certificar todas las transacciones. De acuerdo con algunos cálculos, el consumo de energía actual para mantener todos los activos en bitcóins supera al consumo eléctrico anual de Argentina, lo que choca con el propósito de Tesla de reducir las emisiones globales con sus coches eléctricos.

A la vez, los gobernadores de los grandes bancos centrales del mundo, la Reserva Federal, de Estados Unidos, y el Banco Central Europeo han lanzado mensajes de alerta sobre el uso de bitcóin como inversión especulativa, tras comprobar que miles de personas, especialmente jóvenes, han decidido dedicar parte de su dinero a un activo que ha tenido una fuerte volatilidad en su valoración.

Musk no solo ha defendido la adopción y el uso del bitcóin, también ha contribuido a que se dispare la valoración de otras monedas virtuales. Es el caso de la criptomoneda dogecóin (que debe su nombre a una broma en redes sociales sobre un perro) y que el dueño de Tesla contribuyó a hacer popular.

La revalorización meteórica del bitcóin durante el último año ha ido pareja a la de Tesla. Hace un año sus acciones cotizaban a 100 dólares y hoy lo hacen a 600 dólares, lo que ha convertido al fabricante de coches eléctricos en una de las mayores cotizadas de Estados Unidos y a su fundador, Elon Musk, en uno de los hombres más ricos del planeta.

Para muchos analistas, la valoración actual de Tesla tiene claros signos de burbuja, puesto que augura una capacidad de producción y una cuota de mercado que hoy por hoy parecen inalcanzables.

Musk, además de controlar Tesla, también es el dueño de la compañía Space X, que envía cohetes al espacio en colaboración con la NASA. El empresario, con fama de visionario, tiene la intención declarada de que el ser humano pueda colonizar en el futuro el planeta Marte.

También ha participado y promocionado otras empresas y tecnologías más polémicas, como la compañía The Boring Company, que propone horadar el suelo de las grandes ciudades para transportar los coches por túneles y así descongestionar el tráfico. O el proyecto Hyperloop, con cápsulas de transporte de personas que se moverían por tubos de vacío. Una tecnología muy cuestionada por todos los expertos ferroviarios.

Musk también contribuyó en enero a alentar una revuelta de pequeños inversores que compraban acciones de algunas compañías supuestamente obsoletas, como la cadena de videojuegos GameStop, y que logró doblar la mano de algunos grandes fondos de cobertura.

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