El nuevo jefe de Telepizza relativiza las dificultades

Jacobo Caller, CEO de Food Delivery Brands, tiene dos décadas de experiencia en Carrefour y otros minoristas

Jacobo Caller, consejero delegado de Food Delivery Brands.
Jacobo Caller, consejero delegado de Food Delivery Brands.

Con dos décadas de experiencia en el sector minorista, Jacobo Caller Celestino aterriza en Food Delivery Brands, desde hace unos meses el nuevo nombre del grupo Telepiz­za, con el reto de afrontar la crisis provocada por la pandemia y los confinamientos, que ha repercutido en la parte de su negocio basada en establecimientos hosteleros: no solo de repartir pizzas vive la compañía.

Es desde esta semana el nuevo consejero delegado en sustitución de Pablo Juantegui, que pasa a presidente no ejecutivo tras 11 años en el puesto. La reciente inyección de liquidez por parte de Santander, mediante un crédito avalado por el ICO, y del fondo de inversión KKR, el accionista mayoritario, le dan aire para afrontar la complicada situación económica del grupo.

Caller, que tiene unos 50 años, se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid en 1992. En Carrefour entró en 2003. Fue director general de supermercados para España, una etapa en la que renombró los entonces Champion como Carrefour Express, para aprovechar el valor de la marca principal, y aplicar en ellos la misma política comercial enérgica de los hipermercados.

Los Champion estaban perdiendo competitividad en precios y márgenes, recuerda Jordi Delgado, entonces coordinador nacional de precios, que reportaba directamente a Caller. “La caída del negocio acababa haciendo que se recortara en personal, en limpieza, en reposición... Fue una estrategia acertada”. Para Delgado, su exjefe es una persona “muy profesional y analítica”, además de “buena y cercana. Te dejaba trabajar, te escuchaba y entendía. Ya aterrizó como un crac, pues era muy joven”.

Como consejero delegado de Carrefour Rumanía, Caller tuvo a su cargo a Arnaud Dussaix, entonces director comercial. “Es una persona lista, dinámica, ambiciosa, con una gran visión global del negocio, pensamiento estratégico y un fantástico creador de equipos”, dice de él. “Además es amable, humano, serio y al mismo tiempo disfruta de la vida”.

Antes de que Caller llegara al país en 2006, cuenta Dussaix, la filial era una joint venture al 50% entre Carrefour e Hyparlo, una gran franquicia del grupo, que era la que dirigía el negocio. Entonces la multinacional compró Hyparlo y envió a Caller como CEO. “Vino sin nadie más y utilizó los recursos locales para formar un muy buen equipo, se ganó la confianza de todos. Transformó completamente la organización para que estuviera en línea con la matriz, y la preparó para la expansión”.

En los seis años previos a su llegada, la subsidiaria había abierto siete hipermercados; en solo dos ejercicios, Caller elevó ese número a 20 híper y 24 supermercados, mediante la compra de la cadena local Artima. “Es el mejor CEO con el que he trabajado en Carrefour”, afirma Dussaix, que luego ocuparía ese mismo puesto.

En Colombia
Caller, que habla francés, inglés y rumano, dirigió también las filiales de Rusia y Turquía, cerca de países en conflicto como Libia. Eso le dio una experiencia muy útil para cuando en 2011 fichó como presidente ejecutivo por la cadena colombiana de farmacias y tiendas de conveniencia Farmatodo, que entonces estudiaba si seguir creciendo en el ámbito doméstico o hacerlo en Venezuela. El equipo local era reacio, porque consideraba que el país vecino era conflictivo y padecía de inseguridad jurídica; pero Caller relativizaba esa situación comparándola con la que había visto en Oriente Próximo. Un mando intermedio de aquella etapa destaca el carisma y la ejemplaridad de Caller, y que trata a todas las personas por igual.

En 2013 volvió a Europa como director general de Toys “R” Us Iberia, con 58 tiendas de España y Portugal a su cargo. Dejó la firma en febrero de 2017, meses antes de que la matriz se declarara en quiebra: no supo competir con nuevos gigantes físicos u online, como Amazon. La filial ibérica sobrevivió, de la mano del holding portugués Green Swan.

El destino de Caller entonces fue Londres, como vicepresidente sénior y director general del negocio internacional de retail farmacéutico de la sociedad de cartera estadounidense Walgreens Boots Alliance.

El futuro
El nombramiento de Caller como CEO de Food Delivery Brands se anunció hace tres meses, aunque no se ha ejecutado hasta ahora. Para el nuevo jefe, los objetivos en esta etapa serán “impulsar un crecimiento rentable, la innovación y la transformación digital”. El grupo, que tiene más de 26.000 empleados y opera con una red de unos 2.500 establecimientos entre Europa y América, fundamentalmente, cerró los nueve primeros meses de 2020 con una caída de los ingresos del 12%. Mostró recuperación en el tercer trimestre, gracias a la desescalada de los confinamientos, pero en el final del año y el comienzo de este se han vuelto a extender los cierres en el mercado europeo.

El grupo está controlado por KKR que, a través de la sociedad Tasty, es dueño del 84% del capital. En diciembre, Santander y KKR aprobaron una inyección de 82 millones de euros en total. Eso incluye un nuevo crédito de 40 millones concedidos por el banco, que cuenta con el aval del ICO a un plazo de cinco años y un interés anual del 3,75%. El préstamo se suma al que ya recibió la compañía al inicio de la pandemia por 10 millones.

Entre las condiciones para este crédito estaba que KKR aportara al menos 20 millones, aunque al final han sido 42. Tras esa operación, Moody’s elevó su rating de Caa3 a Caa2. Además de los créditos ICO, Telepizza también ha accedido a un crédito revolving de 45 millones con vencimiento en 2026 y facilitado por cuatro entidades.

Por otro lado, el grupo está revisando el acuerdo con Yum Brands para desarrollar la marca Pizza Hut en varios países y adaptarlo a la “nueva realidad”. Una realidad compleja, pero Caller sabe que eso es relativo.