Funcas retrasa hasta el verano el inicio de la recuperación económica en España

Insta a reactivar la demanda y el turismo embalsados en 2020 porque estima que su aportación al PIB sería cinco veces superior a la de las ayudas europeas

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La caída a plomo de la economía española durante el primer ejercicio de pandemia del Covid-19, en el que el PIB sufrió su mayor desplome desde la Guerra Civil, llevó a los economistas a augurar, de manera más o menos generalizada, que con 2021 se iniciaría un cambio de tercio que marcaría el inicio de la recuperación. El arranque del año, marcado por nuevas restricciones en respuesta a una devastadora tercera ola de contagios del coronavirus, ha supuesto un jarro de agua fría que ha comenzado a rebajar esas expectativas. Funcas, la fundación de las cajas de ahorros, ha puesto hoy cifras a ese desencanto actualizando a la baja sus previsiones económicas y retrasando hasta el verano el arranque de la recuperación.

En concreto, las proyecciones económicas de su servicio de estudios apuntan a que, tras cerrar el otoño con un ligero avance del 0,4%, la economía española se adentrará previsiblemente de nuevo en el terreno negativo este primer trimestre de 2021, con un leve descenso estimado en el -0,1%. La primavera, podría traer un avance algo superior, del 0,9%.

Sin embargo, “la aceleración fuerte, la ruptura abrupta” no llegaría hasta el tercer trimestre del año, ha expuesto Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, que espera un avance del 2,6% en verano y del 3,4% en otoño de este año.

Como consecuencia de este retraso en la reactivación económica, Funcas rebaja un punto el avance estimado para el PIB este año, hasta el 5,7%, incluyendo ya el efecto beneficioso de las ayudas europeas en camino. Unos 27.000 millones de euros en transferencias comunitarias que Torres estima que solo se ejecutarán parcialmente, aprovechando en 2021 únicamente unos 14.000 millones de euros que aportarían un punto extra al crecimiento inercial (0,7 directas y tres o cuatro décimas más indirectas).

Las cifras contrastan con la estimación oficial del Gobierno, que espera que la economía española repunte un 7,2% este año de forma automática y alcance un crecimiento del 9,8% gracias al impulso de las ayudas europeas.

Para alcanzar la parte de baja de esa horquilla, es decir, un crecimiento algo superior al 7%, Torres estima que el país debería lograr una tasa de turismo del 50% respecto a un ejercicio normal, algo que consideran poco probable dada la situación actual.

De hecho, para Funcas la gran diferencia en el ritmo de recuperación económica que logre España estará en recuperar el turismo embalsado desde el inicio de la pandemia, que podría aportar 72.200 millones extra a la economía española, y la demanda nacional, contenida en forma de ahorro, que podría sumar otros 56.300 millones.

Ambos factores aportarían 128.500 millones de euros a la actividad económica, es decir, casi cinco veces más que los 27.000 millones de euros que se espera ingresar este ejercicio de las ayudas comunitarias.

Para facilitar que este montante fluya, Funcas considera clave acelerar el ritmo de vacunación de la población, tanto en España como en los países que tienen al país como destino turístico, y que la autoridades nacionales establezcan desde ya claros protocolos de seguridad sanitaria en relación a los viajes, con suficiente antelación como para dar seguridad a los visitantes con antelación al periodo estival.

De momento, la proyección de Funcas es que el turismo alcance un 26% del nivel de un año normal, un valor similar al del 2020, alcanzando el 70% en verano de 2022 y el 80% a finales de ese año. Un incremento que permitiría consolidar el crecimiento el año próximo, hasta alcanzar un avance de PIB del 6,3%.

Si el turismo se recuperara con mayor intensidad, alcanzando el 50%, el crecimiento del PIB aumentaría este año en 1,3 puntos adicionales, al entorno del 7% que el Ejecutivo espera de forma inercial, mientras que el año que viene sería del 6,7%. Por el contario, si el ritmo de vistas cayese al 12% de un año prepandémico, el crecimiento se desaceleraría este año al 4,2% y el que viene al 5,3%.

Ayudas directas

En paralelo, desde Funcas consideran primordial que el Gobierno ponga en marcha un plan de ayudas directas a empresas que ayude a las empresas viables a sobrevivir a este retraso en el ritmo de recuperación, pero que no desperdicie recursos en asistir a compañías que no saldrán adelante en ningún caso. Valdría, ha sostenido Torres, con que ese plan se desembolse tras el verano, una vez que exista más certeza sobre la situación económica de las compañías.

Más allá, Carlos Ocaña, director general de Funcas, ha asumido que este no es momento de volver a elevar el salario mínimo interprofesional (SMI), sino de preservar el empleo y el tejido productivo.

Cuentas públicas

En cuanto al impacto de las cuentas públicas, Funcas calcula que el déficit saltó del 2,8% de 2019 al 10,9% en 2020, y que este año solo podrá rebajarse al 8% del PIB, para bajar al 6,7% al cierre de 2022.

En el caso de la deuda pública, su proyección pasa por un nuevo incremento este año, hasta el 119%, después de que en 2020 saltara del 95,5% al 117,1%, para iniciar un ligero descenso en 2022, cuando pasaría al 118%.

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