Canarias

Las islas aprovechan el ‘cero turístico’ para impulsar la renovación de la planta

Los retrasos en la concesión de licencias frenan sin embargo las inversiones para remodelar las infraestructuras públicas * Cada millón de euros crearía 28,9 empleos

Acceso al centro comercial CITA, en playa del Inglés (Gran Canaria).
Acceso al centro comercial CITA, en playa del Inglés (Gran Canaria).

El próximo mes de marzo va a hacer un año que ocurrió lo impensable y el turismo paró en seco por culpa del virus. La prolongación de este cero turístico abrió, paradójicamente, una ventana de oportunidades para que un destino maduro como Canarias afronte uno de sus desafíos históricos: renovar el destino a través de una acción integral de rehabilitación de alojamientos y espacios públicos. El sector privado sí ha apostado, en buena medida, por afrontar rehabilitaciones de calado.

Resetear el turismo ha sido, de hecho, una aspiración largamente acariciada por los colectivos más conservacionistas de la sociedad canaria, que impulsaron la aprobación a principios de este siglo de las denominadas moratorias turísticas. Es decir, el establecimiento de limitaciones legales a la construcción de nueva planta hotelera. El objeto, reiteraban ya entonces sus promotores, era “renovar, renovar y renovar”.

Ante esta exigencia, el sector ha respondido cíclicamente de forma anodina: si las cosas iban mal, no había financiación; y si por el contrario iban bien, no era el momento de dejar de ingresar para afrontar reformas de calado. Pese a ello, Canarias ha intentado en varias ocasiones afrontar una renovación más o menos amplia de sus núcleos turísticos, a través de los Planes de Mejora y Modernización o el Plan de Infraestructuras Turísticas. Pero han sido siempre un quiero y no puedo.

Ahora, con la pandemia, ya no hay que cambiar las tuberías mientras el agua corre, por la sencilla razón de que esta ha dejado de correr. La pregunta es: ¿se ha aprovechado el parón turístico para realizar las reformas que necesitará el sector para competir en los tiempos post-COVID?

Administraciones incapaces

El sector privado se ha movido. De hecho, algunos hoteleros ya habían decidido aprovechar la alta rentabilidad obtenida en siete años sucesivos de récord de visitantes para elevar la calidad de sus instalaciones: “Hay varias obras en curso en los núcleos turísticos, tanto de hoteles grandes, pequeños, complejos de apartamentos o viviendas vacacionales, lo que muestra que cuentan con proyecciones optimistas a medio plazo”, explica el analista Antonio Garzón. Añade que “las renovaciones no solo afectan a la estructura, sino también vemos interesantes rediseños conceptuales, por ejemplo enfocados hacia el teletrabajo o la salud”. Y concluye sosteniendo que “estos empresarios saben que el turismo volverá, y a lo grande”.

Las inversiones públicas, sin embargo, no terminan de despegar. Es cierto que el Gobierno autonómico ha reactivado el Plan de Infraestructuras Turísticas de Canarias (PITCAN), un documento de 2017 encargado a la Universidad de La Laguna y que contiene una estrategia integral de renovación de los espacios públicos. Pero siguen sin licitarse las obras al ritmo del reto que tiene delante el destino. Coinciden en este análisis tanto las patronales de la construcción como las turísticas: “Falta coordinación con la iniciativa privada”, lamenta la portavoz de la Asociación de Constructores de la provincia de Las Palmas, María de la Salud Gil.

Los hoteleros muestran, igualmente, una gran desconfianza en la capacidad de las Administraciones por impulsar las obras públicas, ya sean para mejorar centros comerciales y de ocio o paseos marítimos y parques. Y señalan a destinos como Arona, en Tenerife (con la urbanización Tenbel como símbolo de su degradación); o a Playa del Inglés en Gran Canaria y Puerto del Carmen en Lanzarote, como las principales áreas sobre las que actuar.

El concejal de Turismo de San Bartolomé de Tirajana, Alejandro Marichal, les da la razón: “No sé está aprovechando el tiempo. A día de hoy, las administraciones públicas vamos a ser incapaces, lamentablemente, de gestionar y ejecutar los fondos de recuperación europea que vamos a recibir”.

La esperanza es la colaboración público-privada: “Va a ser fundamental para superar cuanto antes esta pandemia, pero estamos aún lejos de superar antes la tradicional desconfianza de ambas partes”, ha reconocido Alicia Martinón, la consejera delegada del Grupo Martinón.

De ahí que potencias turísticas como Meliá, Iberostar, Riu y Barceló hayan incluido en su proyecto de reconversión de 12 zonas maduras a varios núcleos turísticos canarios: Arona, Adeje y Puerto de la Cruz (Tenerife), San Bartolomé de Tirajana Gran Canaria), Costa Calma (Fuerteventura) y Teguise (Lanzarote). Solicitan para ello un plan de inversión de 2.000 millones, a financiar con fondos europeos, pero gestionados por el propio sector a través de una estrategia público-privada.

Impacto en el empleo

28,9 empleos por millón. El Gobierno autónomo prevé inyectar 200 millones de euros al Plan de Infraestructuras Turísticas de Canarias (PITCAN) durante los próximos tres años. Y la previsión de la Universidad de La Laguna es que con esta inversión se creen 28,9 puestos de empleo anuales por cada millón de euros invertidos. Además, la revisión del Plan calcula que 0,61 céntimos de cada euro gastado repercutirán directamente sobre las nóminas de los empleados contratados, mientras a las Administraciones implicadas les correspondería 0,17 céntimos.

1.400 actuaciones. Canarias ha diseñado 1.439 actuaciones para regenerar el destino turístico en el marco de este segundo PITCAN. Los proyectos han sido redactados por los técnicos del Gobierno de Canarias, los siete Cabildos y 86 de los 88 municipios. En esta ocasión, esperan contar con mayor participación privada, después de que solo dos patronales hoteleras (Ashotel y Asolan) desarrollaran propuestas en 2017. Solo el Puerto de la Cruz (Tenerife) concentra 218 proyectos, seguido de Tías (Lanzarote), donde se han planificado 50.

14.412por plaza hotelera. Los años de bonanza turística (2011-2018) impulsaron la reinversión de los elevados beneficios por parte sobre todo de los grandes empresarios turísticos. Según un estudio del Cabildo de Tenerife, durante el quinquenio 2013-2018, el sector privado dedicó casi 340 millones de euros a renovar su planta hotelera sólo en esta isla. La mayoría de las instalaciones que fueron renovadas durante ese periodo se concentró en actuaciones de hoteles de cuatro estrellas (48%) y el 91,3% del capital fue privado.

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