La mirada larga de China hacia el futuro: nuevas piezas en el tablero

La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca y el golpe de Estado en Myanmar suman complejidad a las relaciones exteriores de Pekín

Este viernes 12 de febrero China dará la bienvenida el Año Nuevo Lunar –Año del Buey de Metal– mientras afronta importantes retos en un entorno geopolítico cada vez más complejo. Un nuevo inquilino en la Casa Blanca, el presidente Joe Biden, y el reciente golpe de estado en Myanmar, con el general Min Aung Hlaing ahora al mando, suman complejidad al tablero geopolítico de China.

En 2021 China celebra el centenario del Partido Comunista de China y el lanzamiento del 14º Plan Quinquenal (2021-2025) para el Desarrollo Nacional Económico y Social y los Objetivos a Largo Plazo para el Año 2035. Entre los objetivos marcados para los próximos 15 años está la modernización de la economía, el crecimiento del PIB per cápita, la reducción de disparidades en desarrollo urbano y rural, convertirse en un líder global en innovación y avanzar en sostenibilidad medioambiental.

El shock global derivado de la crisis sanitaria de 2020 hizo que China experimentase la tasa de crecimiento económico más baja de las últimas 4 décadas, con una caída del 6,8% del PIB en el primer trimestre. Sin embargo, su recuperación es mucho más fuerte de lo que se esperaba inicialmente y se ha convertido en la única economía del mundo que creció en 2020, con un incremento del 2,3% en el PIB.

En el segundo trimestre, la economía china, impulsada por la actividad manufacturera y de exportación, volvió a la senda de crecimiento con un aumento del PIB del 3,2%, y en el último trimestre se recuperaron tasas de crecimiento similares a las existentes antes de la crisis sanitaria, creciendo el PIB un 6,5%. Esta recuperación económica en forma de V se apoya, por un lado, en las drásticas medidas sanitarias implementadas para el control del Covid-19, y, por otro lado, en los estímulos monetarios y fiscales para impulsar la inversión en China. En 2021 se espera que el país crezca en torno al 8%, lo que dependerá, en parte, de si puede controlar posibles brotes importantes de coronavirus que puedan surgir, y de que el consumo interno se incremente.

A principio de febrero de 2021, el ministro de Finanzas, Liu Kun, anunció que durante el periodo 2021-2025 el Gobierno invertirá más de 1.550 millones de dólares para apoyar a más de 1.000 “pequeños gigantes” con el fin de fortalecer la cadena de valor industrial e impulsar la economía del país. Los “pequeños gigantes” son pymes que operan en un nicho de mercado específico, utilizan tecnologías disruptivas, tienen gran potencial para la innovación y ofrecen productos de elevada calidad.

En el discurso Que la antorcha del multilateralismo ilumine a la humanidad el camino a seguir, pronunciado en el Foro Económico Mundial 2021 (25-29 de enero), el presidente chino, Xi Jinping, abordó, entre otras cuestiones, los retos globales y la necesidad de utilizar un enfoque multilateral para resolverlos, buscando cooperación, apertura e inclusión y rechazando los juegos de suma cero. Otra cuestión de importancia en su discurso fue la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y el esfuerzo de China para alcanzar “el pico de emisiones de CO2 antes de 2030 y la neutralidad de carbono en 2060”, con importantes implicaciones para su estructura industrial y energética.
Después de la espiral de tensiones entre China y Estados Unidos con la administración Trump, la llegada del nuevo presidente Joe Biden puede abrir nuevas oportunidades para las relaciones diplomáticas y económicas entre ambos países.

El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, en su discurso Reorientar y alejarse de las disrupciones para una navegación tranquila en las relaciones China-EE UU (19 de diciembre de 2020), manifestaba el compromiso de Pekín de mantener una relación de cooperación y estabilidad con Washington, buscando beneficios para ambas partes. También recordaba las palabras del presidente Xi en el mensaje de felicitación al nuevo presidente Biden: “se espera que las dos partes trabajemos juntas guiadas por el espíritu de no conflicto, no confrontación, respeto mutuo y cooperación ganar-ganar[…]”.

En cuanto a relaciones con países vecinos, el 1 de febrero se produjo un golpe de Estado en Myanmar, un país donde China tiene importantes intereses estratégicos y económicos. El desarrollo del Corredor Económico China-Myanmar, impulsado por China, necesita que haya estabilidad en Myanmar para el desarrollo de sus ambiciosos planes de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Este corredor económico quiere construir una gran red de infraestructuras con carreteras, red ferroviaria y puertos, así como nuevas ciudades, desde la provincia china de Yunnan hasta el estado de Rakhine, en la costa oeste de Myanmar, con salida al océano Índico.

Durante el periodo de liderazgo de la Liga Nacional para la Democracia y su líder, Daw Aung San Suu Kyi, en Myanmar, se intensificaron las relaciones económicas y comerciales entre ambos países, especialmente con la visita de Xi Jinping en enero de 2020 para conmemorar el 70º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. El 11 de enero de 2021, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, viajó a Myanmar para firmar importantes acuerdos económicos y comerciales.

Un día antes se firmó el Memorándum de Entendimiento de un estudio de factibilidad para el proyecto de ferrocarril Kyaukphyu-Mandalay, que forma parte del Corredor Económico China-Myanmar. Kyaukphyu es una Zona Económica Especial de Myanmar –solamente existen tres zonas de este tipo en el país–, donde está planificada la construcción de un puerto estratégico y el desarrollo de una zona industrial.

Sin duda, 2021 será un año de grandes retos para todos los países, especialmente para China. Como señaló el presidente Xi, “no hay dos hojas idénticas en el mundo” y debe buscarse la coexistencia pacífica entre países.

Patricia Ordóñez de Pablos es catedrática de la Universidad de Oviedo