Tecnología

Google cambia de estrategia: cierra sus estudios de desarrollo de videojuegos para su plataforma Stadia

La compañía justifica la medida por los altos costes de crear contenido. La decisión llega apenas 15 días después de que cerrara su proyecto Loon también por causas financieras

Un usuario juega en la plataforma Stadia de google durante una feria de videojuegos en Alemania.
Un usuario juega en la plataforma Stadia de google durante una feria de videojuegos en Alemania.

Google cambia su estrategia en el negocio de los videojuegos. El gigante de internet ha anunciado que cierra los estudios que había creado en Los Ángeles y Montreal para desarrollar juegos para su plataforma de videojuegos en la nube Stadia. Dicha plataforma fue lanzada en noviembre 2019, ofrece juegos bajo demanda y funciona igual con móviles, ordenadores y televisores.

La compañía se lanzó a esta industria con el propósito de convertirse en el Netflix de los videojuegos y para ello apostó por impulsar el catálogo de títulos de su plataforma creando sus propios juegos exclusivos como hacen Sony y Microsoft para la PlayStation o la Xbox. Pero ese plan queda ahora descartado pues Google tira la toalla en el desarrollo de videojuegos al cerrar sendos estudios, los cuales no han lanzado hasta ahora ningún juego, según el medio especializado Kotaku.

La multinacional ha admitido que los altos costes de desarrollo les ha llevado a tomar esta decisión, que afectará a unos 150 desarrolladores, aunque Google ha asegurado que buscará opciones para reubicar a estos profesionales en otros proyectos de la compañía. No será el caso de Jade Raymond, vicepresidenta de juegos y entretenimiento de Stadia, pues esta productora muy reconocida en el sector tras trabajar en Ubisoft y Electronic Arts, deja Google.

En un blog, el vicepresiente de Google Stadia, Phil Harrison, ha precisado que el equipo de desarrollo interno dejará de producir contenido, "excluyendo los títulos que ya están en proceso". Por ahora se desconoce cuántos están en desarrollo.

El directivo ha añadido que ahora colaborarán con otras empresas en el desarrollo de juegos para traer nuevos títulos a la plataforma. “En 2021 ampliaremos nuestros esfuerzos para ayudar a los desarrolladores y editores de juegos a aprovechar la tecnología de nuestra plataforma y entregar juegos directamente a sus jugadores”, ha señalado Harrison.

El anuncio del cierre de los estudios de Stadia llega apenas 15 días después de que Alphabet, matriz de Google, anunciara el cierre de Loon, su proyecto de globos aerostáticos para llevar internet a zonas rurales debido también a que los costes del servicio eran demasiado altos como para hacerlo sostenible.

Google asegura que seguirá invirtiendo en su plataforma para que los desarrolladores de juegos y editores la utilicen, ya que “este es el mejor camino para convertir Stadia en un negocio sostenible a largo plazo”.

Google ha aclarado que continuará operando con normalidad el servicio de juegos Stadia y que los suscriptores de Stadia Pro podrán seguir accediendo a su catálogo de juegos en la nube por 9,99 euros mensuales. “Estamos comprometidos con el futuro de los juegos en la nube y continuaremos trabajando para impulsar esta industria. Nuestro objetivo sigue centrado en crear la mejor plataforma posible para los jugadores y la tecnología para nuestros socios”, ha subrayado Harrison.

La noticia, sin embargo, ha hecho saltar la alarma sobre la capacidad de Google para impulsar el número de suscriptores a Stadia y convertirse en un actor relevante en esta industria. Los analistas dicen que los aficionados a los videojuegos que quieren probar o pasarse al streaming ya encuentran otras opciones, como xCloud de Microsoft, que ofrece más de 100 juegos a través de una suscripción, la Xbox Game Pass Ultimate.

Paga 3,8 millones por discriminación a las mujeres

Google ha aceptado pagar 3,8 millones de dólares por una supuesta discriminación sistemática en el pago a sus ingenieras y en su política de contratación. Así lo ha comunicado el Departamento de Trabajo de EE UU, que explicó que la mayor parte de ese dinero irá destinado a 2.565 ingenieras en forma de pagos atrasados e intereses, así como a casi 3.000 mujeres o candidatas asiáticas que no fueron seleccionados para los puestos de ingeniería.

La compañía explicó que las discriminaciones fueron detectadas durante un análisis interno de rutina y que accedió al acuerdo para corregir la situación, a la vez que negó haber violado cualquier ley.

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