Los nuevos confinamientos chinos producirán un daño general

Paradójicamente, pueden aumentar la actividad de las fábricas al evitar que los obreros se tomen vacaciones

Viajeros en el aeropuerto internacional Shanghai Hongqiao (China), este jueves.
Viajeros en el aeropuerto internacional Shanghai Hongqiao (China), este jueves. reuters

El mayor movimiento de viajeros del mundo vuelve a estar apagado. China ha impuesto nuevos confinamientos en varias provincias del norte y ha dificultado los viajes internos con requisitos de test y cuarentenas antes de la semana de vacaciones del Año Nuevo Lunar. La situación recuerda al cierre abrupto de Wuhan en vísperas de las vacaciones del año pasado, y las autoridades estiman que los viajes serán un 40% menores que en la época anterior a la pandemia. Ello frenará el típico auge del gasto anual, de 125.000 millones de euros, y agravará los desequilibrios de la recuperación de la segunda economía mundial.

Para muchos chinos, sobre todo para los 230 millones de trabajadores migrantes, estas fiestas son la única oportunidad del año para comer, beber y derrochar con la familia y los amigos en casa. Como tales, tienen una gran importancia para el gasto de los consumidores, que representó el 54% del PIB en 2020.

Por ejemplo, la venta de entradas de cine supuso una media de más del 12% de la recaudación anual de la taquilla durante la semana de vacaciones en 2018. Del mismo modo, el consumo de licor baijiu, incluida la marca Kweichow Moutai, puede suponer hasta el 30% de las ventas anuales, según Ping An Securities.

Perversamente, puede que no todo sean malas noticias. Aunque algunos trabajadores se apresuraron a marcharse de vacaciones antes de que llegaran las nuevas restricciones, la limitación de los viajes podría ayudar a los propietarios de las fábricas, que normalmente se enfrentan a una escasez de mano de obra. En un año normal, las interrupciones relacionadas con las vacaciones suelen durar siete semanas y la producción de la industria y la construcción es solo un poco más de un octavo de la media de los cuatro trimestres anteriores, señala Capital Economics. El lastre es mucho mayor que el impulso que suelen dar las vacaciones al transporte y el turismo.

Ello implica que las restricciones podrían apoyar la productividad general en cierta medida. De hecho, el gasto minorista ha quedado rezagado, mientras que el repunte de la actividad industrial ha devuelto el PIB a los niveles anteriores a la pandemia, y China se beneficia superficialmente del hecho de que el consumo final es ya una parte menor de su producción que en los países más ricos.

Pero el consumo constante es esencial para las pequeñas empresas y para mantener un crecimiento saludable, y también es clave para la visión del presidente Xi Jinping de priorizar el mercado interno sobre el comercio exterior. Al ser el eslabón más fuerte de la débil recuperación económica mundial, el daño a las vacaciones en China será ampliamente compartido.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías