La UE da el primer golpe en la nueva lucha por materiales contra el Covid

El riesgo es que no haga más que desencadenar una mayor reacción de los países rivales, como EE UU

La comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides, el lunes.
La comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides, el lunes. AP

Las cosechas fallidas pueden provocar miseria. Lo mismo ocurre con la decepcionante producción de vacunas para el Covid de AstraZeneca, que ha recortado sus entregas a la UE en un 60% en el primer trimestre. La respuesta de Europa, empero, parece torpe, y puede incluso desencadenar una batalla perjudicial.

Europa no está sola. AstraZeneca ya ha comunicado a Australia que ha sufrido un “shock de suministro significativo”. Tailandia puede esperar un 25% menos de lo previsto y la provisión de Noruega se reduce más de un 80%. Pero la UE exige una solución, y obligará a notificar las exportaciones a terceros de dosis fabricadas en el bloque.

Los problemas de fabricación no sorprenden. La vacuna de AstraZeneca requiere un complicado proceso biológico y una constante puesta a punto de vastos fermentadores de 4.000 litros, que escasean. Estas explicaciones no le sirven a la comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides, presionada para explicar la lentitud de la distribución de vacunas en el bloque.

Bruselas tardó más que otros en aprobar el remedio de Pfizer y aún no ha dado el visto bueno al de AstraZeneca. Fue uno de los primeros mecenas del de Sanofi, que no produjo una respuesta inmunitaria suficiente en los ancianos, y tardó en hacer pedidos a los fabricantes rivales, esperando hasta agosto para firmar un contrato de 400 millones de vacunas con AstraZeneca. Ello la sitúa por detrás de Japón, EE UU y el Reino Unido.

La amenaza de control de las exportaciones pueden no hacer mucho para acelerar el despliegue en Europa. Podrían, potencialmente, dificultar que AstraZeneca favorezca a otros países si así lo deseara. Pero ya fabrica vacunas en las regiones a las que van destinadas para evitar restricciones, con centros en Europa, Asia, EE UU e incluso Reino Unido. Los controles podrían afectar a otros, como Pfizer. Incluso en ese caso, el riesgo es que una medida agresiva no haga más que desencadenar una mayor reacción de los países rivales, como EE UU. La amenaza de Europa, que recuerda a la lucha de los países por materiales sanitarios al principio de la crisis, parece contraproducente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías