La UE eleva las ayudas a España, que superará a Italia como el país más asistido

El Estado recibirá 80.000 millones en subvenciones en lugar de 70.000

La cifra aumenta frente a la original por la inflación y la revisión a la baja de las previsiones macroeconómicas

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La Unión Europea se dispone a incrementar la potencia del reactor que cederá a España para que salga de la crisis del Covid-19 ganando mayor altura de la que llevaba cuando se hundió en el abismo económico de la pandemia. En concreto, el Parlamento Europeo aprobará, en las próximas semanas, una dotación final de 79.796 millones de euros en subvenciones que España percibirá entre este año y 2023. La cifra supone un incremento de 10.359 millones, casi un 15% más que los 69.437 millones comprometidos inicialmente, lo que termina por situar a España como el país que mayor volumen de ayudas recibirá, superando por primera vez a Italia desde que comenzó a diseñarse el paquete de estímulos.

Las nuevas cifras figuran en el reglamento definitivo del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, al que ha accedido este diario, que, a falta de traducción a todas las lenguas oficiales, será votado por el Parlamento Europeo y remitido al Consejo Europeo para su aprobación, previsiblemente, en cuestión de semanas. Fuentes del Gobierno español explican que buena parte de la mejora en las aportaciones que recibirá España responden a que las transferencias inicialmente anunciadas en mayo fueron recalculadas en diciembre a la luz de las previsiones publicadas por la Comisión en otoño. Entonces, Bruselas empeoró las perspectivas para España al estimar que su PIB retrocedería un 12,4% en 2020, frente al 10,9% antes previsto, lo que la convertía en la economía más castigada por el Covid de toda la UE.

Se da la circunstancia de que la Comisión había tenido en cuenta para sus cálculos la inédita caída intertrimestral del PIB hasta marzo del 5,3% y el hundimiento del 17,9% de primavera, pero no el inesperado rebote del 16,4% del verano, como subrayó entonces el Ejecutivo, cuando defendió que era más fiable su previsión de que 2020 concluyese con un retroceso del 11,2%. Paradójicamente, aquella peor fotografía ha acabado beneficiando a España en la consecución de las ayudas.

Pero no es el único factor. “España se lleva más porque la crisis ha sido mayor de lo esperado. Eso aporta 5.800 millones más, pero el resto del incremento se debe al aumento de la inflación”, porque las cifras iniciales estaban expresadas en precios de 2018 y ahora a precios corrientes, explica el economista, y eurodiputado de Cs, Luis Garicano, que detalla que el incremento real es de solo el 8%.

De la nueva asignación de España, 46.603 millones corresponden al primer tramo del fondo Next Generation, por un 70% del total a repartir, cifra que infla en 3.000 millones el diseño original en este apartado. Otros 22.924 millones corresponden a los pagos del segundo tramo, por el 30% restante del fondo, si bien esta cuantía será revisada en junio de 2022 en función de la evolución económica. Por ahora se eleva en 7.000 millones. La última pata, 10.269 millones, corresponden al fondo ReactEU, cuyas cuantías no se modifican. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, confió el viernes en que los primeros pagos lleguen “antes del 30 de junio de 2021”, y pidió a los socios acelerar la ratificación nacional del plan.

Con el nuevo diseño, Italia gana un 4,5% pero se queda en segundo lugar por cantidad de fondos comprometidos, con una diferencia de apenas 200 millones respecto a España. Francia ocupa el tercer puesto, con una asignación total de 42.300 millones, un 5% más que en el primer plan. Alemania, por su parte, alcanzará los 24.500 millones, con un aumento de casi el 12%.

Los mayores cambios, no obstante, llegan en forma de alza en Malta, que aumenta su cuantía en un 36%, hasta los 421 millones. Al otro lado, Irlanda es la que más pierde, un 21% menos para sumar unos 1.000 millones.

La dimisión de Rutte pone en jaque el desembolso

Crisis política. La crisis abierta este viernes en la política neerlandesa tras la dimisión en bloque del gobierno del halcón Mark Rutte pone en riesgo el desembolso definitivo de los fondos, pendiente de que los Estados miembros de la Unión Europea (UE) aprueben el apartado relativo a los recursos propios, un paso fundamental para que la Comisión pueda pasar a emitir deuda de manera conjunta y poder movilizar los 750.000 millones de euros en préstamos y subvenciones.

El Ejecutivo de Rutte dimitió tras un informe parlamentario que le responsabilizaba de la mala gestión de subsidios para el cuidado de niños que llevó a miles de familias inmigrantes a la ruina. En principio, la dimisión no debería afectar en gran medida, ya que Rutte y su formación, el Partido Popular para la Libertad y la Democracia, lideran con mucha ventaja las encuestas de intención de voto de los próximos comicios, que se celebrarán en marzo.

No obstante, entre varios eurodiputados, confirman fuentes comunitarias, hay cierto miedo a que la pequeña crisis neerlandesa trastoque los plazos que han fijado la Eurocámara, la Comisión y el Consejo, ya de por sí ajustados tras la férrea negociación con Hungría y Polonia que retrasó varias semanas la hoja de ruta fijada en Europa. El caso cobra más importancia si cabe teniendo en cuenta que Países Bajos, y en concreto el propio Rutte, fue uno de los socios más duros en las negociaciones que, tras casi cinco jornadas, consiguieron desbloquear el fondo de reconstrucción en julio del año pasado.

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