Derivados en juego

El primer día de Brexit en el mercado, sin terremotos en la negociación

La CNMV no detecta problemas, pero está atenta por si aparecen

Panorámica de la City de Londres.
Panorámica de la City de Londres.

La primera sesión en los mercados tras el Brexit sin acuerdo en cuestiones financieras se ha producido sin incidencias. Pese a que el comité de sabios mundial sobre derivados (ISDA) avisó de posibles distorsiones en la negociación en cerca de 600 billones de euros anuales en estos instrumentos en la UE, la CNMV cree que “no se han producido y que no se producirán”, aunque sigue de cerca la situación. Otras fuentes del mercado también descartan problemas de momento, aunque esperan un pacto para que no los haya en el futuro.

 La prueba de fuego de las consecuencias de la ruptura entre la UE y Reino Unido en el ámbito bursátil fue ayer. Y se superó sin terremotos. La falta de equivalencia entre los mercados, al haberse negado a ello la Comisión Europea pese a las peticiones de Londres de que así fuera, no ha tenido repercusiones. De momento, Berkeley y Coca-Cola European Partners dejan Reino Unido como estado de origen tras el Brexit

Las dos cuestiones clave son las acciones –los intermediarios de la UE solo pueden negociar valores en Londres si están denominados en libras en caso de que además coticen en alguno de los mercados del club– y, especialmente, los derivados. El reglamento europeo Mifir, que desarrolla Mifid y que entró en vigor en 2019, obliga a que los derivados sobre tipos de interés y los que cubren el impago de deuda (los famosos CDS) se negocien en un mercado de la UE o de un tercer país declarado válido por esta. Reino Unido no ha obtenido ese plácet.

La cifra en juego ronda los 600 billones de euros anuales –el año pasado, fueron 569 billones, según el supervisor europeo ESMA–, de los que alrededor del 75% pasaban por la City. Existe el riesgo de que esto provoque perturbaciones en el mercado. Así lo han advertido desde ISDA y desde el supervisor galo de los mercados, la Autorité des Marchés Financiers (AMF), equivalente a la CNMV, como publicó el lunes CincoDías. El presidente de la AMF, Robert Ophèle, es partidario de que la conexión vuelva a ser como hasta el viernes 31 de diciembre. Las discusiones son políticas ahora, entre ESMA, la Comisión y el supervisor británico, la FCA.

Los derivados sobre tipos de interés (interest rate swap o ISR) son vitales para empresas y entidades financieras. Anulan los riesgos ligados a lo que se paga por los créditos, al convertir estos de variables en fijos. La cantidad que mueven es ingente: 557 billones de euros al año, tanto en 2019 como en 2018. ESMA aduce que las principales plataformas de negociación de estos instrumentos, hasta ahora con sede en Londres, se han movido a alguno de los 27 países del club. Reconoce desafíos, pero no riesgos de estabilidad.

Los operadores –principalmente, bancos y hedge funds– han tenido cuatro años y medio para abrir oficinas en alguno de los países de la Unión para seguir operando. Y en caso de realizar transacciones entre firmas que solo pueden operar en Reino Unido siempre pueden acudir a las plataformas de Estados Unidos, reconocidas por ambos países. En España, los operadores británicos tienen incluso un periodo de gracia extra hasta el 30 de junio para mantener sus actividades.

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