Juego

Recreativos Franco aplicará un ERE a 110 empleados tras caer un 70% la producción

Se centrará en el área productiva y afecta a una cuarta parte de la plantilla

Santiago Escribano, director general de Recreativos Franco
Santiago Escribano, director general de Recreativos Franco

Recretivos Franco, la compañía de juego especializada en la fabricación de máquinas B, aplicará un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a 110 empleados, una cuarta parte de la plantilla, tras sufrir un desplome de la producción del 70% durante este año.

Se trata del primer ERE de esta compañía en sus 55 años de historia, una de las pioneras del sector en España y que llegó a ser un gigante europeo que fue el germen, por ejemplo, de Codere o del grupo Orenes, bajo el mando de sus fundadores Jesús y Joaquín Franco.

Una decisión trasladada ayer a la plantilla y que explica a este periódico su director general, Santiago Escribano. “Este año ha sido muy duro. Se nos ha caído el mercado. El sector ya llevaba unos tres años en los que el negocio es menor para un fabricante como nosotros. Este año se ha juntado todo”, dice Escribano. Este explica que la compañía fomentará las salidas incentivadas o las prejubilaciones. “Por la estructura de edad de la plantilla creo que va a ser un ERE poco conflictivo”, explica.

Recreativos Franco encadenará en 2020 seis ejercicios consecutivos con pérdidas en sus operaciones. Las de 2019 fueron de 14,8 millones, las más altas desde 2011. Este año ha vendido un solar en Madrid para amortiguar los números rojos, como publicó este diario. "Es una ayuda para cubrir este año y el anterior. Nos ha venido bien para aguantar, pero no deja de ser un ingreso extraordinario".

La propiedad se abre a nuevos inversores

Una de las opciones que no descarta Recreativos Franco es el de dar entrada a socios en el capital. El 100% de la empresa está en manos de Jesús Franco, fundador junto a su hermano Joaquín, ya fallecido. “Más que de vender, hablaría de alianzas que nos permitan crecer y abrir mercados”, explica el director general Santiago Escribano.

Recreativos Franco empieza a ser una rara avis en el sector del juego, históricamente de marcado carácter familiar y ahora con sus principales empresas, como Cirsa o Codere, dominadas por fondos extranjeros. "Todas las empresas familiares se van profesionalizando, indudablemente se ha dado ese paso de salir del ámbito de la empresa familiar. Pues quizá nosotros también debamos ir dando pasos, buscar alianzas. Intentar pelear tú solo es difícil", dice Santiago Escribano.

Pero la compañía también sufre una constante pérdida de ingresos, que han pasado de superar los 53 en 2016 a los 28 de 2019, una cifra un 30% inferior a la de 2018. Escribano lo achaca a la situación económica; a la baja rotación de sus máquinas, ya que según este el 60% de las presentes hoy en los bares tienen al menos “seis o siete años” [alrededor del 40% de las máquinas B instaladas en hostelería en España son de Recreativos Franco]; o al estado general del sector del juego, “que en este país se está demonizando. Hay un ambiente en España nada propicio para la actividad”, dice el director general, que denuncia un trato discriminatorio entre el juego público, que aglutina a Loterías y la ONCE, y el juego privado.

Esta situación, explica Escribano, es uno de los motivos por los que el rumbo de Recreativos Franco quiere virar al exterior. Acaba de abrir un salón en Irlanda, con lo que vuelve al negocio de la operación; y quiere hacerse hueco en Ecuador, Colombia y Brasil en Latinoamérica, y ganar peso en Alemania y Portugal en Europa, además de Irlanda, con sus productos de juego presencial pero conectado a sus plataformas digitales. "Lo que vemos claro de cara al futuro es que vivir solo del sector en España es muy difícil".

Escribano defiende que pese a la caída de ingresos y la ausencia de beneficios desde 2014 que “hemos hecho los deberes”, con una “gran inversión tecnológica que tiene que dar sus frutos”. Tampoco cree que la apuesta internacional, en la que empresas españolas del sector como Cirsa o Codere tienen un gran peso, llegue tarde: “Esta empresa ya hizo ese camino, sobre todo en la parte de operación, pero se vendió en su día a Codere. Recreativos Franco sigue teniendo nombre fuera y ahora se trata de volver a hacer ese camino”, dice.

Recreativos Franco tiene un 50% del capital del Grupo Orenes a través de la empresa vinculada Fajosa 2000. Su director general descarta deshacer de esa participación para ganar oxígeno financiero. "Si pudiésemos la ampliaríamos. Es una empresa muy bien gestionada, con un equipo directivo impresionante. Creemos que tenemos que apostar por ella y tienes una posibilidades de crecimiento grandes. Seguramente es la empresa de juego mejor gestionada de España", dice Escribano. Orenes facturó 576 millones de euros en 2019 a nivel consolidado, un 25% más, con un beneficio de 25,6 millones.

Con toda esta fotografía la compañía ahora propiedad al 100% de Jesús Franco, principal sostén financiero de la misma, espera volver a beneficios en 2022.

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