Private equity

Los clubes de fútbol piden financiación al capital riesgo para sobrevivir

Más de una decena de equipos negocian con fondos

Un partido del Barça frente al Osasuna en un desierto Camp Nou
Un partido del Barça frente al Osasuna en un desierto Camp Nou

Es el orgullo, el pan y el circo del país. Pero la crisis del Covid-19 ha puesto en el disparadero a los principales clubes de fútbol del país, que han visto cegada su principal vía de ingresos. Y por ello buscan en el mercado fórmulas que les permitan subsistir. Entre ellas, varios clubes de primera división tratan con fondos de capital riesgo para que les inyecten una tabla de salvación en forma de deuda o, incluso, de capital.

"Hay en torno a 17 clubes de primera división buscando financiación. Se trata de equipos de diverso tipo, tanto de algunos de los más reconocidos como de los que suelen estar hacia la mitad de la tabla", explican fuentes del sector. Son 20 los equipos que juegan en primera división esta temporada. Indica que la situación más saneada es la del Real Madrid, que actualmente está inmerso en la reforma del Santiago Bernabéu, para lo que colocó 500 millones en bonos entre inversores cualificados. Apunta, sin embargo, a otros equipos como el propio Barça –con un préstamo de 1.000 millones con Goldman Sachs para la construcción del Espai Barça–, el Atlético de Madrid, el Valencia o el Athletic de Bilbao. En cuanto a los clubes más modestos, señala al Málaga o al Getafe.

Los últimos partidos de fútbol con público que pudieron ver los hinchas españoles tuvieron lugar el fin de semana del 7 y 8 de marzo. Nueve meses después, el inusual silencio que invade los partidos de fútbol no es la única consecuencia del fútbol a puerta cerrada durante el Covid. Los clubes de fútbol han dejado de percibir los grandes emolumentos que ganaban por la venta de entradas o los abonos de sus socios. También han tenido que clausurar otros servicios de sus estadios, como las tiendas oficiales. Sus ingresos se han limitado a los derechos audiovisuales, mientras que mantienen unos elevados gastos, con las altas nóminas de sus futbolistas como principal reclamo.

El problema está, además, en que los clubes no ven la luz al final del túnel. Los partidos con público son uno de los eventos que, ni en el mejor momento de la desescalada, volvieron a celebrarse. La UEFA ha abierto la puerta a que se celebren con el 30% y La Liga presiona al Gobierno para que dé luz verde. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, sin embargo, lo ha rechazado.

Así, los bancos se muestran cada vez más recelosos a apoyar a un negocio que aparece en la diana y con series dificultades para sobrevivir a la era Covid-19. Tanto el Real Madrid como el FC Barcelona ya han quemado una bala. Han recibido en torno a 200 millones de los bancos con aval del ICO. Sin embargo, el Barça afirmó esta misma semana que podía afrontar el pago de las nóminas de sus jugadores en enero. El Real Madrid, por su parte, ha recortado en 300 millones su presupuesto por la pandemia.

Una solución

Los fondos de private equity emergen, de este modo, como una tabla de salvación, como lo hacen también para muchos otros sectores. Sus ventajas son una mayor flexibilidad y sensibilidad al riesgo. Los inconvenientes, que este tipo de vehículos reclaman un interés sustancialmente superior al de la financiación bancaria.

Algunos de equipos ya conocen a este tipo de inversor. El Valencia, en manos del magnate Peter Lim, consiguió resolver el problema de impagos de nóminas gracias a unos pagarés emitidos con Gedesco que servían como garantía para el pago de nóminas. Antes de la pandemia, el Barça recurrió al fondo 23 Capital para financiar el fichaje de Griezmann.

"Para el private equity es un sector muy complicado. El principal problema está en cómo valorar los negocios", indican las fuentes consultadas. Esto provoca una divergencia entre lo que reclaman los equipos de fútbol y lo que están dispuestos a poner los fondos. Los clubes, en principio, prefieren inyecciones de deuda sin comprometer el accionariado. Algo que conseguirán solo aquellos que ofrezcan una mayor viabilidad. Para el resto se estudiarán soluciones híbridas, que supongan tanto paquetes de deuda como participaciones minoritarias en el capital, y otros solo podrán subsistir cediendo la mayoría a algún vehículo de inversión.

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