Suben los precios de los alimentos y cambian los hábitos de compra

La reducción de las ventas a la hostelería y el turismo hace que los productores repercutan sus costes en los consumidores individuales

Suben los precios de los alimentos y cambian los hábitos de compra

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha presentado el informe anual de supermercados, donde analiza los precios de alimentación, droguería e higiene de distintos establecimientos.

La media de los precios de los productos señalados aumenta un 2,8% y sitúa la cadena de supermercados Alcampo como la más barata, Carrefour como la que más baja los precios en el presente año y Mercadona, Supersol y Eroski como las que más los suben. El propio informe justifica la variación de precios por la influencia de la situación del Covid. Es decir, por los costes para las empresas derivados de la aplicación de las nuevas normativas sanitarias y económicas.

El estudio demuestra que el nuevo entorno de pandemia mundial afecta directamente a nuestro estilo de vida e influye en el cambio de hábitos. Se implanta el teletrabajo, incrementa la tasa de paro por encima de las peores cifras de los últimos años y la confianza del consumidor cae más de 24 puntos.

Los malos datos económicos reducen las rentas, modifican las pautas de consumo e incrementan el número de consumidores denominados ajustados o frugales. Las nuevas conductas se justifican principalmente por las limitaciones económicas, donde se reasignan y optimizan recursos que minimicen la pérdida de consumo y, en casos extremos, se aplican restricciones directas en las compras.

Los datos generales indican un incremento de las ventas en el canal de gran distribución, lo que demuestra que estamos experimentando una reasignación del gasto de las familias. La mayoría de los consumidores cambian sus hábitos de compra e incrementa el consumo dentro del hogar. Lo justifica las limitaciones de movilidad, unidas a las nuevas medidas sanitarias que disminuyen las compras asociadas al turismo, ocio y restauración.

Omnicanal

Es significativo el cambio de tendencia en la red de distribución. Aumenta la presencia omnicanal del consumidor, es decir, que simultanea las compras en las tiendas físicas y el comercio electrónico. La vida hogareña permite interactuar más a través de internet y adquirir nuevas habilidades y costumbres, además de familiarizarnos con el uso de una tecnología que se resistía.

Ya no son las principales barreras del comercio online la desconfianza, la incertidumbre ante el uso de la información personal y la inseguridad de los sistemas de pagos, sino el cumplimiento de los plazos de entrega. El ecommerce ha crecido tanto y tan rápido que se ha sobrepasado la capacidad logística de sus operaciones y, en la mayoría de los casos, se han dilatado los plazos de entrega.

El estudio de OCU concluye que el precio medio de la cesta de la compra seleccionada sube un 2,8%, mientras que el INE arroja un IPC acumulado de enero a septiembre de 2020 de -1,4%. Deducimos, por lo tanto, que los supermercados suben los precios, mientras que el índice general de precios al consumo baja. Esta dicotomía se argumenta en base al incremento de la demanda en el sector del comercio de la gran alimentación y una disminución en otros sectores que no son prioritarios en la actual situación para el consumidor y no se incluyen en el estudio de OCU.

Productores

El mencionado reajuste de las ventas dentro del canal de distribución afecta directamente a las empresas productoras. Los cambios en la distribución de las ventas afectan a los márgenes comerciales y modifica la rentabilidad media de las empresas. La pérdida de ventas derivada de la paralización del canal Horeca (hostelería, restauración y catering) y de la actividad turística sitúa el sector industrial en una posición de incertidumbre. La producción industrial sufre una importante caída de actividad en 2020. La disminución de la producción y la concentración de las ventas en un menor número de clientes aumentan los costes y reducen los márgenes comerciales, generando una falta de rentabilidad en las empresas productoras.

Después de un periodo inicial, donde las empresas realizaron ajustes en sus precios para reducir los elevados stocks motivados por la paralización repentina por el estado de alarma, no les queda otro remedio que subir los precios y repercutir el aumento de los costes derivados de la nueva situación del mercado.

Debemos esperar que el consumo del ocio regrese a la normalidad para que la distribución vinculada a la hostelería y al turismo permita generar nuevamente economías a escala en las empresas productoras.

Pablo Machado Martín es profesor de Economía de la Empresa, Distribución Comercial y Comportamiento del Consumidor de la Universidad Europea de Canarias