Es imprescindible apoyar todas las fórmulas de ahorro para la jubilación

La creación de un fondo de pensiones colectivo de promoción pública y gestión privada para trabajadores es una medida acertada, pero su desarrollo exigirá tiempo

El escaso éxito que han tenido históricamente en España los fondos de pensiones de empresa ha frustrado el deseable desarrollo del denominado segundo pilar del sistema de prevención social complementaria, pese a llevar a sus espaldas 35 años de regulación y convenientes estímulos fiscales. Al contrario que en otros países europeos, solo uno de cada seis trabajadores españoles está cubierto por este tipo de instrumento de ahorro para la jubilación. La fórmula es todavía menos popular, concretamente un 50% menos en términos de ahorro acumulado, que los planes de pensiones individuales, pese a que estos últimos tampoco se han desarrollado en la medida en que sería aconsejable como fórmula para aminorar la presión sobre el sistema público de previsión.

En este contexto, el Gobierno prevé la creación de un gran fondo de pensiones colectivo de promoción pública y gestión privada para trabajadores, un compromiso que ha incluido en el antreproyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021. Como detalló ayer el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, en el marco de laVI Jornada de Planes de Pensiones en España, Ahorro para la jubilación: La palanca de la innovación que organizan anualmente Ibercaja y Cinco Días, el modelo que defiende el Ejecutivo establece la adhesión por defecto al fondo estatal tanto de los nuevos planes colectivos de pensiones que se creen en las empresas como de todo empleado que empiece a trabajar en una compañía, aunque en ambos casos con la posibilidad de desvinculación voluntaria. El objetivo es extender ese gran fondo a pymes y autónomos, y lograr que su nivel de adscripción cubra a más mitad de la población ocupada.

El esquema que ha diseñado el Gobierno es interesante en su planteamiento y muy ambicioso en sus objetivos de cobertura, lo que que hace prever que su puesta en marcha y su desarrollo exijan un horizonte temporal amplio, muy probablemente superior a una década. Como coincidieron ayer buena parte de los expertos reunidos en el foro, esa limitación hace necesario mantener los estímulos a otras fórmulas de prevención complementaria, como los planes individuales privados, en lugar de penalizarlos con un endurecimiento en su fiscalidad, tal y como ha optado por hacer el Gobierno al reducir de 8.000 a 2.000 euros su aportación máxima desgravable. El envejecimiento de la población española, su firme apuesta por mantener los niveles de cobertura del estado de Bienestar y la inaplazable necesidad de reforma del sistema exigen apoyar todos los pilares de ahorro complementario a la jubilación, sin que desarrollar uno signifique en ningún caso desincentivar o castigar otro.