La afilada espada de Pekín pende sobre las tecnológicas chinas

Los antimonopolio del país revelan un borrador que señala a las “plataformas de internet"

Alamacén de Cainiao Smart Logistics Network, filial de Alibaba, en Wuxi (China).
Alamacén de Cainiao Smart Logistics Network, filial de Alibaba, en Wuxi (China). AFP

El contragolpe mundial contra los gigantes de la tecnología ha llegado a China. Los antimonopolio revelaron ayer un borrador que señala a las “plataformas de internet”. Hay mucho margen para la interpretación, pero tras el repentino parón regulatorio de la OPV de Ant, suena inquietante.

Pekín apunta a portales de compras, servicios de pagos digitales e incluso aplicaciones de comida a domicilio. El borrador de 22 páginas, que está abierto a opiniones públicas hasta fin de mes, hace una lista de abusos de mercado, como el uso indebido de subsidios y descuentos, o restringir a sus clientes la venta de servicios en plataformas rivales, una práctica de la que Alibaba ha sido acusada por una buena cantidad de comerciantes y competidores.

La firma de Jack Ma parece especialmente vulnerable. Tiene una enorme fuerza en el ecommerce chino, pero ha evitado que se la etiquete formalmente como dominante al tener solo una fracción del mercado minorista total. Eso puede estar a punto de cambiar: las nuevas reglas proponen tener en cuenta factores como número de usuarios, clics y tiempo de permanencia en la plataforma. En septiembre, Alibaba contaba con 881 millones de usuarios móviles activos mensuales, más de la mitad de la población de China.

También puede tener otros problemas. El borrador desafía que se trate a los clientes de forma diferente según sus preferencias y hábitos de consumo. El marketing es una competencia distintiva de Alibaba y se basa en obtener grandes cantidades de datos para ayudar a las marcas a llegar a más consumidores. Tencent, Baidu o Pinduoduo también podrían verse afectados.

Pero es posible que controlar a los gigantes no sea una faena aseada. Alibaba y Tencent han invertido miles de millones de dólares en crear otras empresas y están profundamente enredados en la economía de internet china. Ello los diferencia en cierta medida de sus homólogos occidentales. Pekín ha procrastinado más que EE UU o la UE la vigilancia de los monopolios, quizás asumiendo que sería más fácil regular un puñado de gigantes. Un ajuste de cuentas se hará sentir.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías