Pacto de Toledo

Los expertos aseguran que las propuestas en pensiones evitan las medidas que resten votos

Las recomendaciones de los grupos parlamentarios para reformar la Seguridad Social no abordan la sutitución del factor de sostenibilidad suspendido hasta 2023

Foto de familia de los integrantes de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo tras la firma de la reciente renovación de las recomendaciones de los grupos para la reforma de las pensiones.
Foto de familia de los integrantes de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo tras la firma de la reciente renovación de las recomendaciones de los grupos para la reforma de las pensiones.

“Hay que poner en valor el amplio consenso alcanzado en el Pacto de Toledo, pero se trata de un acuerdo más político que económico; se han puesto de acuerdo en lo más fácil, en lo que no resta votos, pero han dejado fuera toda referencia o medidas para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones en el medio y largo plazo”.

 Así opina el economista experto en Seguridad Social y subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), Ignacio Conde-Ruiz, para quien la veintena de recomendaciones renovadas por los grupos parlamentarios para reformar las pensiones “son un buen punto de partida pero en ningún caso un punto de llegada”, porque adolecen de propuestas para que se pueda cumplir el contrato intergeneracional en el que está basado el sistema español de reparto –en el que los trabajadores en activo pagan las pensiones de los que ya se han jubilado–.

Según explicó Conde-Ruiz en un reciente encuentro organizado por el Instituto Santalucía para evaluar el reciente acuerdo en el Pacto de Toledo, si ahora hay potencialmente 3,5 trabajadores para costear una pensión, en pocas décadas la propia evolución demográfica, claramente decreciente, convertirá esa relación en 1,5 trabajadores para financiar una pensión. “Además, con lo acordado en el Parlamento no solo estás diciendo que menos gente va a pagar más pensiones sino de la misma cuantía o mejor”, critica este economista.

Es más, dado que este condicionante es de carácter fundamentalmente demográfico “se acabará imponiendo de una forma u otra y cuanto más se tarde en hacer las reformas necesarias, más drásticas tendrán que ser”, vaticina.

En esta misma línea opinó en este mismo encuentro otro economista experto en pensiones, Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, para quien lo acordado en el Pacto de Toledo “está lleno de buenas intenciones con las que es difícil no estar de acuerdo, pero evita realizar propuestas de calado sobre como garantizar la sostenibilidad del sistema en el medio y largo plazo”.

Mecanismos automáticos

Concretamente, ambos economistas echan en falta que el texto de recomendaciones aborde cómo sustituir los mecanismos automáticos de ajuste, que eran el factor de sostenibilidad y el índice de revalorización de las pensiones, ante la evolución demográfica y económica.

“Es conveniente proteger el poder adquisitivo de las pensiones pero entonces hay que tomar medidas compensatorias. Hay que evitar pagarlo año tras año con déficit o trasladar el problema al Estado”, dice Doménech. Así, este economista echa también en falta una referencia explícita a qué va a ocurrir con el factor de sostenibilidad ahora en suspenso hasta 2023 y por qué mecanismo se sustituiría en el caso de eliminarse del todo.

Estos dos expertos hicieron un repaso a las principales recomendaciones del Pacto, llamando la atención también sobre la que reunió más consenso desde el principio: la separación de fuentes de financiación, consistente en el traspaso al Estado de los gastos no contributivos del sistema.

En este punto el economista de BBVA Research considera que los responsables del sistema deberían ser “honestos”, y si se sacan gastos impropios del sistema habría que hacer lo mismo con los ingresos. Esto es, no tirar de impuestos para financiar la parte contributiva. “En ese sentido el sistema debería ser autosuficiente”, añade.

Por su parte, Conde-Ruiz llama la atención sobre el efecto que tendría una financiación impositiva de las pensiones: “Rompería la contributividad del sistema, salvo que quieran pasar del actual sistema Bismarckiano de reparto a uno asistencial y en ese caso eso sí que sería un cambio radical, que rechaza el Pacto de Toledo y, en todo caso, eso tendrían que avisarlo”, indicó.

De hecho, ambos economistas alertan de que esa pérdida de contributividad con el pago de impuestos de partes contributivas se produciría también, “de forma silenciosa”, si se van aumentando las pensiones mínimas y congelando las máximas o aumentando las bases máximas y congelando sus pensiones.

La única recomendación para hacer más sostenible el sistema financieramente, que sí se ha incluido en el Pacto de Toledo y con la que estos expertos están plenamente de acuerdo, es la de retrasar el momento de la jubilación. “Ese es el mecanismo más potente para equilibrar el sistema”, opina Doménech. Si bien en este punto defienden también ajustes automáticos que, por ejemplo, vinculen la edad de retiro a la esperanza de vida, un método que utilizan otros países como Italia, Portugal o Dinamarca.

Finalmente, Conde-Ruiz reprochó las pocas referencias en el texto aprobado a la inversión en capital humano. “Si no suben las pensiones se monta una buena, pero no nos preocupa la poca inversión en educación y eso es peor para las pensiones del futuro”, dijo este experto.

¿Un sistema generoso? En relación a qué

  • Suficiencia. Otra de las cuestiones que aconseja el Pacto de Toledo en su recomendación número 15 es la de fijar alguna referencia de qué es una pensión suficiente, como puede ser la tasa de sustitución (porcentaje que representa la pensión sobre el último sueldo), junto a una comparativa territorial de países del entorno europeo, de forma que si ese indicador baja, se tomen medidas. En ese sentido, los expertos puntualizan que no se puede hablar de suficiencia o generosidad del sistema en abstracto, sino que debe decirse en relación a qué. Así, Rafael Doménech e Ignacio Conde-Ruiz coincidieron en que el sistema español puede requerir más esfuerzos para mejorar la suficiencia de las pensiones mínimas, pero consideraron que los estudios actuariales demuestran que las pensiones españolas sí son generosas en cuanto a la relación entre lo que se cotiza y lo que se recibe y entre pensión media y salario medio.
  • Sistema complementario. Estos economistas defendieron una mayor implantación de los planes de pensiones de empleo. Si bien, Doménech advirtió que esto “no debe ser a costa de destruir el pilar de las pensiones privadas individuales”. Y Conde-Ruiz también defendió esta propuesta, y añadió que habría que advertir que las pensiones futuras no podrán ser igual de generosas si se quiere cumplir el contrato intergeneracional.
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