La compra de CCEP en Australia ofrece poca efervescencia

La prima ofrecida por la embotelladora europea de Coca-Cola por su homóloga tiene poca justificación

Vista parcial de la planta de Coca-Cola European Partners (CCEP) en Málaga.
Vista parcial de la planta de Coca-Cola European Partners (CCEP) en Málaga. EFE

Juntar dos Coca-Colas puede ser tan mala idea financieramente como por razones de salud. La embotelladora Coca-Cola European Partners (CCEP) se ha ofrecido a comprar su homóloga australiana Coca-Cola Amatil por unos 6.200 millones de dólares (5.200 millones de euros). Hay pocas sinergias que ayuden a justificar la prima ofrecida, que dejaría un retorno de la inversión sin efervescencia.

El principal distribuidor europeo del emblemático refresco y otras bebidas burbujeantes lleva más de un año persiguiendo a su contraparte de menor tamaño. Finalmente ha llegado a un precio que el consejo y el jefe de Amatil, Alison Watkins, podrían recomendar. CCEP, en la que Coca-Cola tiene una participación del 19%, pregona “alcance y escala geográfica”.

El atractivo para el jefe de CCEP, Damian Gammell, es la exposición a Australia y Nueva Zelanda, que ofrecen mejores perspectivas de crecimiento que Europa. Amatil también embotella una gama más amplia de bebidas. La diversificación hacia el café y el alcohol tiene sentido en un momento en el que los consumidores y los Gobiernos están cada vez más suspicaces con las bebidas azucaradas. Por la misma razón, sin embargo, construir imperios en mercados maduros parece más cuestionable.

Retirar Amatil del mercado ahorraría unos cuantos dólares, pero es probable que haya poco más en el camino de los ahorros relacionados con la operación. Es más, la empresa ya está gastando mucho para intentar escurrir 85 millones de dólares australianos (50 millones de euros) de costes, gran parte de los cuales es probable que se reinviertan en el negocio.
Coca-Cola está ayudando a allanar el camino aceptando un descuento en un tercio de su participación del 31% en Amatil, y el precio del resto sin alterar. Con CCEP dispuesta a pagar una prima del 18,6% en efectivo a otros accionistas, el valor de la empresa objetivo es de unos 10.800 millones de dólares australianos, o 6.500 millones de euros.

Los resultados trimestrales que acompañan a las noticias de la transacción del lunes sugieren que ha comenzado un rebote en Amatil. Los analistas esperan que la empresa vuelva a su nivel prepandémico de ganancias antes de intereses e impuestos (ebit) en 2022, según las estimaciones recogidas por Refinitiv. Gravando esos 635 millones de dólares australianos (384 millones de euros) y dividiéndolos por la oferta, CCEP generaría un retorno de poco más del 4% de su inversión, según nuestros cálculos. El coste promedio ponderado del capital de Amatil está más cerca del 8%.

Algunos accionistas de Amatil podrían quejarse de que en febrero el precio de las acciones superó brevemente lo que se ofrece ahora. Dada una sustanciosa valoración de la adquisición de 14 veces el ebitda previsto para 2020 y la lógica aparentemente forzada del comprador, podría ser difícil obtener algo más dulce.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías