Las empresas familiares prevén que la economía española se estancará en 2021

El 68% de las compañías del IEF augura un crecimiento frágil del PIB sin creación de empleo

Instituto de la Empresa Familiar IEF
El presidente del IEF, Marc Puig, en la inauguración del XXIII Congreso Nacional de la Empresa Familiar

Jarro de agua fría para el Gobierno y sus previsiones de rebote económico para 2021. Los empresarios del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), que representan a más de 100 grandes empresas cuya facturación equivale al 16% del PIB, auguran que la travesía del desierto de la economía española se va a prolongar en el tiempo. En concreto, el 68% de los empresarios encuestados esta mañana en la inauguración del Congreso, patrocinado por KPMG y Santander, prevé que el PIB experimentará un crecimiento frágil y no habrá creación de empleo en 2021. Solo el 1% de los encuestados se alinea con la posibilidad de un 'rebote' y otro 31% apuesta por un moderado aumento de la actividad con una limitada creación neta de empleo.

Un pesimismo que también trasladan a las expectativas de facturación de sus propias empresas. Preguntados sobre cuáles son las previsiones que manejan para 2021, el 42% prevé que obtendrá una cifra de negocio igual a la de 2020 y un 27% anticipa que incluso podrían ser más baja que la registrada en un ejercicio en el que la pandemia paralizó la economía nacional durante tres meses. Solo el 31% prevé que será superior. No son mucho mejores las previsiones de creación de empleo, en el que el riesgo del despido amenaza a los más de 3 millones de trabajadores que han estado en un ERTE a lo largo de 2020. El 63% de las empresas familiares avanza que mantendrá el mismo nivel de empleo, el 27% que lo reducirá y solo el 10% prevé aumentarlo.

Reclaman reformas estructurales de calado y pactos de estado para acelerar la recuperación

Otro dato que afianza las malas previsiones es el horizonte de recuperación de la facturación precrisis. Menos de la mitad de las empresas (el 47%) anticipa que se producirá a lo largo de 2021 y el 53% lo lleva hasta 2022. En ese contexto, las empresas consideran prioritarias, por este orden, la adopción de reformas estructurales de calado, acuerdos políticos para aplicarlas con rapidez y soluciones sanitarias a la pandemia.

En su discurso, el presidente del IEF, Marc Puig, fijó tres objetivos para las compañías familiares en el corto plazo. "Una estrategia para hacer frente a la crisis, que asuma el capitalismo inclusivo y haga de forma ordenada la transición generacional. Para salir de la crisis, estamos obligados a cambiar un nuevo rumbo ecnómico con un capitalismo más inclusivo y no todo se puede reducir al beneficio. Las empresas deben crear prosperidad económica y valor social a través de nuevas formas de relacionarse con los clientes, con los trabajadores o con los proveedores".

El discurso de cierre corrió a cargo del rey Felipe VI, que lanzó un mensaje de agradecimiento a las empresas familiares por la labor realizada durante la crisis sanitaria y enfatizó la necesidad de no olvidar el resto de retos aún estaban pendientes. "El virus es un inmenso reto histórico para España, no solo para recuperarnos del impacto de la pandemnia, sino para afrontar los retos que ya existían y que se han hecho más urgentes como la sostenibilidad, el riesgo climático, la cohesión social o la igualdad de genero. Y es en momentos como estos cuando las instituciones tenemos que mostrar nuestra capacidad para unir fuerzas".

Ante estas malas perspectivas económicas, Miguel Ángel Faura, socio responsable de Empresa Familiar de KPMG en España, insistió en la necesidad de reformular los planes de negocio. "Las empresas deben anticiparse a un año 2021 complejo, revisando sus compromisos de deuda y considerando alternativas de refinanciación, al mismo que tiempo que adaptan su producción al nuevo nivel demanda y aprovechan oportunidades que pueden surgir en el nuevo entorno, como el acceso a los fondos del Plan de Recuperación para Europa".

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