BBVA Research rebaja su previsión de crecimiento para 2021 ante la ralentización económica

La entidad asume que la economía española avanzará un 11,5% este año pero reduce del 7% al 5% el aumento del próximo ejercicio, que alcanzaría el 6% con las ayudas europeas

Vista general de la sede del BBVA en el madrileño barrio de Las Tablas.
Vista general de la sede del BBVA en el madrileño barrio de Las Tablas.

“Mantenemos nuestra previsión de crecimiento del PIB del 11,5% en 2020, con una caída de actividad muy fuerte en el primer semestre del año, con sorpresas que esperamos que sean positivas en el tercer trimestre, pero con una moderación de las señales de actividad según entramos en el cuarto trimestre" que va a generar un proceso de entrada en 2021 más débil del que teníamos contemplado anteriormente, ha expuesto este miércoles Jorge Sicilia, director de BBVA Resarch y jefe económico de la entidad financiera, en la actualización de su informe de situación económica.

Esta corrección ha llevado al grupo a rebajar del 7% al 5% el crecimiento esperado para 2021. Una cifra a la que habría que añadir los resultados del impacto económico de los proyectos asociados a las ayudas europeas que comenzarán a llegar el próximo ejercicio, y que permitiría elevar en un punto adicional el crecimiento hasta el 6%. El auge de los contagios por coronavirus en la segunda oleada de la pandemia tiene mucho que ver con esta pérdida de fuelle en la recuperación.

El crecimiento del PIB español en el tercer trimestre, a falta del dato oficial del INE, se estima en el 14% por parte de BBVA Research, que entiende que dicha mejora compensa el deterioro adicional sobre el proyectado que ocurrió en el primer semestre. BBVA achaca la mejora del tercer trimestre a la mayor demanda externa, con las exportaciones al alza (del 20% sobre el 13,3% previsto), y un crecimiento moderado de importaciones.

Para el cuarto trimestre la estimación es de un crecimiento del 2% en lugar del 6% antes estimado. “Una desaceleración bastante intensa”, ha admitido Rafael Doménech, Responsable de Análisis Económico de BBVA Research, advirtiendo que eso “afecta ya a la base de los crecimientos esperados para 2021” y lo que lleva al grupo a rebajar su estimación de crecimiento para el próximo ejercicio. De hecho, Sicilia ha admitido que dada la elevada incertidumbre y el riesgo de que la situación sanitaria obligue a endurecer las restricciones, no puede descartarse que el crecimiento del último trimestre acabe siendo negativo de nuevo.

Los motivos de esta rebaja del ritmo de crecimiento se enmarcan en el recrudecimiento de la pandemia de coronavirus. Así, BBVA Research cuenta con un crecimiento de las exportaciones 2,2 puntos por debajo de lo previsto como consecuencia de la segunda ola del virus. A su vez, se ha producido una rebaja del gasto en tarjeta en paralelo al empeoramiento de la situación sanitaria.

“Una tercera razón es que la inversión privada lastra la recuperación”, ha expuesto Doménech, recordando que, en todo caso, la caída de la inversión no fue tan fuerte inicialmente como la cabría esperar para un desplome del PIB como el visto en el primer semestre. El cuarto factor es que la política monetaria y las políticas económicas puestas en marcha para encarar la crisis se han debilitado. Esto se ve en las nuevas operaciones de crédito, que tras crecer del 60% al 80% entre marzo y abril han mostrado caídas del 20% al 40%, ha ilustrado el analista de BBVA Research.

Una razón adicional está en el menor impacto de la política fiscal, sobre todo a través del mercado de trabajo”, ha añadido Doménech, explicando que si bien la recuperación laboral fue inicialmente relativamente rápida, vía reincorporación de los trabajadores afectados por ERTE, luego esa mejora se ha visto desacelerada.

En cuanto al impacto de las cuentas públicas, BBVA Research estima que el déficit saltará este año del 2,8% al 13% este año, para rebajarse al 8% en 2021; mientras que la deuda pública se disparará del 95,5% al 120,3% este ejercicio y aumentará al 121,5% el próximo. Su estimación es que el PIB no recuperará los niveles precrisis al menos hasta finales de 2022. Eso "si se hacen bien las cosas", matiza Sicilia, que apunta a que en términos de empleo la situación de 2019 no se retomaría hasta 2023.

En este sentido, BBVA Research prevé una caída de 4,2 puntos en el empleo, en términos EPA este año, y de 8,8 en puestos equivalentes a tiempo completo, mientras que en 2021 este último factor crecería al 3,6, y en torno al 1 en el caso de empleo EPA.

El impacto de las ayudas europeas

El impulso de los fondos europeos que se espera comenzar a ingresar el próximo año será insuficiente para compensar el retroceso que provocará esta desaceleración en la evolución económica de 2021, ha advertido Doménech. Se espera que añadan un punto al crecimiento, corrigiendo la rebaja del 7% al 5% en el avance del PIB hasta situarlo en un 6%, si bien imperan dudas sobre la capacidad del Estado para ejecutar los fondos comunitarios habida cuenta la baja tasa de aprovechamiento de los recursos de la UE en años anteriores.

Además, no se conoce aún el detalle de los proyectos, lo que complica calcular qué multiplicador supondrán esos recursos sobre la economía. El Gobierno ha calculado una tasa del 1,2, es decir, que cada euro comunitario aportará 1,2 euros al PIB español, lo que BBVA Research considera una estimación plausible pero incierta.

El servicio de estudios de la entidad cree que de los 27.000 millones que se espera ingresar en 2021, se usarán de 10.000 a 15.000 millones de gasto con un multiplicador algo por debajo de 1, concretamente en el 0,7. La previsión del Ejecutivo de que las ayudas permitirán disparar 2,6 puntos el crecimiento inercial, del 7,2% al 9,8% en 2021, resultan demasiado aventuradas para BBVA Research que lo ve como un objetivo a largo plazo pero insta a la prudencia.

Aunque las proyecciones de BBVA Reserach para 2020 casan bastante con las del Ejecutivo (una caída del 11,5% frente al 11,2%, respectivamente); la entidad reduce en 2,2 puntos el crecimiento inercial previsto para 2021 y en 3,8 puntos el que espera lograr el Gobierno gracias al Plan de Recuperación. El motivo fundamental, explican sus economistas, es que el plan oficial cuenta con una mayor reactivación del consumo privado mientras que los datos de pago con tarjetas de las últimas semanas llevan al servicio de estudios a mostrarse más prudente sobre su mejoría durante 2021 habida cuenta además que el punto de partida será un cierre de 2020 peor de lo esperado.

Reformas estructurales

El análisis de BBVA Research no entra a valorar, de momento, los planes presupuestarios del Gobierno para 2021, a falta de su aprobación. Desde BBVA Research, sin embargo, alertan de que un alza tributaria procíclica, como la apuntada por el Ejecutivo, no es adecuada en esta coyuntura y debería retrasarse hasta la puesta en marcha de un plan de consolidación fiscal que incluya una revisión del modelo impositivo español.

En todo caso, Doménech ha defendido que lo importante de cara al futuro no es tanto elevar los impuestos o reducir el gasto público como lograr que el crecimiento potencial del PIB sea superior y la tasa de paro estructural baje, lo que podría rebajar en seis puntos el déficit público, ha sostenido.

Para ello, el departamento de análisis apuesta por impulsar cuanto antes reformas estructurales en varios campos: “mejoras de productividad, empleo y digitalización”, rebajando paro, temporalidad y mejorando las políticas activas de empleo; “aumento de la eficiencia de los servicios públicos”; incremento de la “competencia de los mercados”, gracias a un refuerzo de todo el sistema educativo; y la búsqueda del equilibrio en las prestaciones públicas, mejoradas gracias al Ingreso Mínimo Vital, en opinión de BBVA Research, pero que tiene pendiente aún una reforma de las pensiones.

La evolución de la economía mundial

“A nivel global hemos tenido un importante rebote económico en el tercer trimestre del año, que va a continuar en los próximos trimestres pero con un nivel más débil”, lo que hará que el arranque de 2021 sea con un ritmo de crecimiento económico más lento de lo inicialmente esperado, ha expuesto Sicilia.

El segundo trimestre fue en línea o algo peor de lo esperado por BBVA, pero el proceso de recuperación para el tercer trimestre fue algo más intenso. Afortunadamente, ha subrayado Sicilia, los datos indican que la movilidad no está cayendo tanto como en el arranque del año y no se están dando tensiones financieras de importancia. La expectativa de contar con una vacuna a lo largo de 2021 son también motivo de optimismo dentro de la heterogeneidad de impacto por países. En concreto, se espera contar con vacuna en los países desarrollados en el primer semestre y en el resto en la segunda mitad, con cierta incertidumbre sobre la cantidad de dosis disponibles.

Sicilia ha destacado la “rapidez y la sensación de unidad” que ha dado Europa en respuesta a la crisis a la hora de articular medidas de impulso fiscal como el paquete de Next Generation EU, que moviliza 750.000 millones de euros, de los que España aspira a captar 140.000 millones, la mitad de ellos en subvenciones y el resto en créditos, que el Gobierno no decidirá si aprovechar hasta agotar las ayudas directas.

Previsiones por zonas

En términos de crecimiento global, BBVA Research revisa al alza su estimación de aumento del PIB global, con un retroceso estimado del 2,9% (frente al 3,1%) y un avance del 5,4% en 2021 (en vez del 5,1% anteriormente calculado). A su vez, EEE UU caerá un 4,6% este año para crecer un 3,8% en 2021; China subirá ya un 2,2% este año y un 7,5% el próximo ejercicio mientras que la eurozona se dejará un 8% en 2020 y subirá un 5,2% el año que viene (aunque se rebaja desde el 5,8% del informe anterior). Medio punto de este crecimiento se debería al desembolso de las primeras ayudas europeas.

El escenario puede verse afectado por impacto positivos, como una distribución de la vacuna más eficiente; mayores estímulos fiscales y monetarios; un mayor impulso de la recuperación en China; o una mejor coordinación de las políticas globales. Existen también, por supuesto, riesgos a la baja, como mayores tasas de contagios; quiebras corporativas; tensiones financieras, geopolíticas, o sociales, o una factura de la pandemia en forma de desglobalización de la economía.

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