Urge recuperar la imagen de España como destino turístico mundial

La falta de liquidez en la industria ha provocado en algunos segmentos, como el de las agencias de viaje, un efecto en cadena similar al de un fallo multiórganico

La virulencia de la crisis económica que ha desencadenado la pandemia del Covid-19 está golpeando con dureza a prácticamente todos los sectores de la economía, aunque especialmente a los relacionados con el consumo, y provocando en muchos casos un efecto en cadena similar al de un fallo multiórganico. Un ejemplo de ese proceso es la difícil situación que afrontan las agencias de viaje, que además de haber tenido que cerrar sus puertas durante los duros meses de confinamiento, tienen ante sí un panorama de actividad desolador debido a las restricciones y altas dosis de incertidumbre que siguen lastrando el turismo. Según los últimos datos aportados por los Ministerios de Trabajo y de Seguridad Social, de las 26.000 personas afectadas por ERTE en el mes de abril en este segmento, apenas han regresado a su puesto 3.250, un escaso 12,4% del total. A todo ello hay que unir la presión financiera que estas empresas sufren en su calidad de intermediarias dentro de una industria –la del turismo– inmersa en una crisis sin precedentes. Aunque desde el pasado mes de abril las agencias han tenido que afrontar la devolución de los billetes cancelados antes del estallido de la pandemia todavía no han cobrado ese dinero, facturado a través del sistema BSP de IATA, la patronal que reúne a las mayores aerolíneas del mundo. El sector, que cifra en 500 millones el montante adeudado por este concepto, ha decidido unirse para presentar una demanda por impago contra las compañías aéreas a través de una plataforma en la que están representados los 20 mayores grupos de agencias de España.

Más allá de la resolución de ese conflicto, que evidencia hasta que punto se ha deteriorado la situación financiera y la propia relación entre las partes, las previsiones del sector para final de año son extremadamente pesimistas. De los 20.000 millones que factura anualmente, el ejercicio podría cerrarse con una caída de ventas de hasta el 90%. Aunque la prolongación de los ERTE ha supuesto un balón de oxígeno para las empresas, estas reclaman medidas adicionales para afrontar la debacle, como una rebaja del IVA, el aumento de las facilidades de financiación y un plan de promoción de España como destino turístico que ayude a recomponer la confianza de los visitantes extranjeros. Las muestras de descoordinación y el encarnizado enfrentamiento político entre las administraciones es un ejemplo del nefasto camino que España debe abandonar cuanto antes si quiere controlar con éxito la crisis sanitaria y recuperar el crédito perdido durante esta pandemia como destino turístico mundial fiable y seguro, así como salvar a una industria integrada por miles de empresas y puestos de trabajo.