El lobby mundial del turismo presenta un plan para recuperar 100 millones de empleos

Treinta y tres directivos, entre ellos Gabriel Escarrer (Meliá), reclaman apoyo financiero y coordinación en la apertura de fronteras y los protocolos para combatir el coronavirus

Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá, presidente de Exceltur y único representante en la reunión del WTTC
Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá, presidente de Exceltur y único representante en la reunión del WTTC

El coronavirus ha tenido el mismo impacto que una guerra en el turismo. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) calcula que al cierre de este ejercicio se habrán perdido 197 millones de empleos y 4,7 billones de euros de actividad (la suma del PIB de Alemania y España) en todo el mundo por el cierre del tráfico aéreo, las cuarentenas a los grandes destinos como España y las recomendaciones o prohibiciones para no salir de vacaciones. En este contexto, treinta y tres directivos del WTTC, entre ellos Gabriel Escarrer (Meliá), han presentado en la última reunión de los ministros de turismo del G-20, celebrada en Arabia Saudí, a petición de los propios países, un plan para tratar de revertir ese deterioro.

Ese plan, en cuya elaboración han partidipado empresas y agrupaciones como IATA, Hilton, Carnival, TUI, MSC Cruceros o British Airways, prevé recuperar hasta 100 millones de empleos, siempre que el sector público y privado trabajen juntos y coordinados para tratar de adaptarse a una nueva normalidad que va a durar varios años. En el caso del sector público, el documento reclama coordinación para reabrir fronteras, protocolos de higienes y salud estandarizados en todo el mundo, un marco homogéneo para el rastreo de contagios, limitar las cuarentenas solo a los positivos, continuar con el apoyo económico y promocional para restablecer la confianza en los destinos y abrir corredores turísticos entre destinos seguros y críticos.

En este último punto cita a Londres, Nueva York, París, Dubai, Francfort, Hong Kong, Shangai, Washington, Atlanta, Roma, Estambul, Madrid, Tokio, Seúl, Singapur o Moscú como prioridades. En el lado de las empresas, además de colaboración en el despliegue de protocolos y rastreos, reclama que se mantengan la flexibilidad casi absoluta para las cancelaciones de reservas y los descuentos para estimular el turismo nacional e internacional.

En su intervención, Escarrer, que fue el único ponente en representación de una empresa española, abogó por crear y homogeneizar a nivel internacional estándares y criterios para la apertura de fronteras con total seguridad. “Si somos capaces de garantizar la existencia de medidas de protección de la salud y la seguridad bajo unos mismos parámetros compartidos, el turismo entre países se podrá retomar; por ello, conscientes de la inmensa relevancia de nuestra industria para la economía y el empleo, especialmente en regiones eminentemente turísticas como el Caribe, el Mediterráneo o el Sudeste Asiático, tenemos la responsabilidad y la obligación de coordinarnos y actuar juntos por el futuro del turismo y de nuestra sociedad”.

En este sentido propuso la creación de un sistema de vigilancia basado en indicadores avalados por la Organización Mundial de la Salud, "que permita establecer rangos de seguridad para permitir el libre flujo de viajeros entre países, evitando medidas indiscriminadas como las cuarentenas y las restricciones generalizadas". Una seguridad que se vería reforzada, según Escarrer, con un sistema de pruebas diagnósticas mutuamente reconocidas al origen de cada viaje, "para cerrar el círculo de los llamados corredores turísticos seguros”.

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