La Audiencia concede a Rato el tercer grado y abre la puerta a la condicional

El ex vicepresidente del Gobierno cumple cuatro años y medio de condena por apropiación indebida mediante las tarjetas black de Caja Madrid

Tercer grado Rato
Rodrigo Rato entra en la cárcel de Soto del Real.

La Audiencia Nacional ha concedido el tercer grado penitenciario a Rodrigo Rato, que podrá cumplir en régimen de semilibertad, con control telemático, la parte de condena que le resta por cumpir. El ex vicepresidente del Gobierno y ex director genrente del FMI fue condenado a cuatro años y medio de cárcel por apropiación indebida por el caso de las tarjetas black de Caja Madrid. 65 directivos que, según la sentencia, dispusieron a su antojo del dinero del banco después rescatado con fondos públicos.

Según un auto del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, la junta de tratamiento de la cárcel de Soto del Real ha propuesto el paso al tercer grado, a partir de los informes del centro penitenciario. El juez estima que " se dan las circunstancias y variables que le hacen merecedor del tercer grado", y añade que su avanzada edad (71 años) y "las enfermedaides coronarias que padece" le pueden granjear también la libertad condicional por esta vía "si se dan las condiciones legales".

El artículo 91 del código penal establece que los reclusos con más de 70 años, si han obtenido el tercer grado y mostrado buena conducta, pueden optar a la suspensión de la ejecución del resto de la pena y la concesión de la libertad condicional.

El juez ha señalado que no se han detectado incidencias negativas en los permisos domiciliarios de los que ha disfrutado, añadiendo que el ex ministro "señala un pronóstico de reincidencia bajo". También argumenta que hizo los pagos de la multa y la responsabilidad civil derivada de la sentencia y " ha pedido perdón de forma voluntaria, pública y notoria".

Según la sentencia del Supremo, Rato pagó con su tarjeta black 99.054,59 euros: 3.600 en alcohol, 2.500 en arte, 2.172 en discotecas y clubs o 2.500 en arte, además de disponer de efectivo en cajeros automáticos de forma sistemática. De acuerdo con la sentencia, Rato no solo permitió y extendió el uso de tarjetas opacas, sino que también se asignó una a sí mismo y la utilizó en provecho propio.

Lo hizo a pesar de que, según los jueces, debería haberse "sentido advertido de la irregularidad de la situación" por el que fuera consejero delegado Francisco Verdú, cuando este rechazó la tarjeta que se le entregó. En su etapa al frente de Bankia los usuarios de las tarjetas black gastaron 2,69 millones sobre un total de 12,5 millones de gastos irregulares. Rato ingresó en prisión en octubre de 2018, por lo que le resta algo más del doble de condena.

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