El déficit del Estado se multiplica por cuatro hasta agosto

El agujero fiscal estatal se dispara al 5,39% mientras que el del conjunto de las administraciones ya se situaba en el 6,54% a finales de julio

 Una bandera de España en la plaza de Colón de Madrid.
Una bandera de España en la plaza de Colón de Madrid.

El déficit consolidado de la administración central, las comunidades autónomas y la Seguridad Social alcanzó el 6,54% del PIB al cierre de julio, mientras que el agujero fiscal del Estado cerró agosto en el 5,39%, cuatro veces más que donde comenzó el año, según ha hecho público este miércoles el Ministerio de Hacienda.

Las cifras, justifica el Ministerio en un comunicado, “muestran el impacto de la pandemia provocada por la COVID-19 en las cuentas públicas, así como el efecto de las medidas adoptadas para gestionar esta emergencia sanitaria y mitigar las consecuencias de la crisis”.

El golpe proviene tanto el lado de los gastos como del de los ingresos. Así, mientras que los recursos caen un 13,9%, el gasto público se eleva un 18,9%, hasta los 170.775 millones. Una cuantía que Hacienda achaca fundamentalmente a las transferencias realizadas a la Seguridad Social y las comunidades autónomas.

La caída de ingresos de casi el 14%, hasta los 110.480 millones, proceden de un retroceso del 16,1% en la recaudación tributaria (que supone el 81% del total), hasta los 89.463 millones.

Resultan especialmente relevantes las caídas del 13,3% en los impuestos sobre la producción y las importaciones, entre los cuales el IVA baja un 15,6%, hasta los 40.455 millones, por “el menor consumo derivado de la caída de la actividad y también a la minoración de ingresos por algunas medidas adoptadas para mitigar los efectos de la pandemia” como su fijación al 0% para material sanitario.

A su vez, los impuestos corrientes sobre la renta y el patrimonio descienden en un 20,4%. El Impuesto sobre Sociedades baja un 7,1%, destacando el ingreso de gran parte de la cuota positiva de la declaración de 2019, superior en un 3,3% al correspondiente de 2018. Por su parte, el IRPF desciende un 27,4% “como consecuencia, en gran parte, de las mayores entregas a cuenta y el mayor resultado a favor de las comunidades autónomas de la liquidación definitiva de 2018 respecto al ejercicio anterior, a lo que hay que sumar el parón de la actividad”.

Finalmente, caen los impuestos sobre el capital un 60,3% y las cotizaciones sociales un 0,9%, “fundamentalmente por la progresiva sustitución de empleados activos con Régimen de Clases Pasivas por otros con Régimen de Seguridad Social”.

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