Meliá rechaza responsabilidades en la muerte de un cliente en un hotel en Cuba

Califica de “accidente” la caída de un ascensor y asegura que había pasado la última inspección en enero

Hotel Meliá Habana en Cuba
Hotel Meliá Habana en Cuba

Meliá no está dispuesta a que le ocurra lo mismo en Cuba que en República Dominicana, donde un extraño episodio de intoxicaciones en turistas estadounidenses, aún sin esclarecer, en el verano de 2019 acabó con la muerte de 11 de ellos, de los cuales algunos estaban alojados en establecimientos de la hotelera balear. Este suceso le provocó una crisis de reputación muy importante y una caída de 15 puntos en la ocupación en los trimestres posteriores en una región que aporta una parte importante de la cifra de negocio y del beneficio de la compañía.

Los hechos en Cuba se remontan al pasado 12 de septiembre en el que un tripulante de la aerolínea Cubana de Aviación sufrió, siempre según la versión de la hotelera recogida esta madrugada en un comunicado, “un lamentable accidente” en uno de los ascensores del hotel Meliá Habana, que se desplomó con el tripulante en su interior. Este fue trasladado a un centro hospitalario y finalmente falleció el lunes 28 de septiembre. “Meliá Hotels International y sus trabajadores sentimos profundamente lo sucedido y queremos transmitir a su familia y amigos nuestras más sinceras condolencias”, recalca el comunicado. Durante el tiempo transcurrido entre el accidente y la muerte, los medios cubanos estuvieron alimentando la tesis de que el ascensor estaba en mal estado y que eso era lo que podría haber provocado el accidente.

Un extremo rechazado por Meliá. “En el momento del incidente, todos los elevadores de la instalación contaban con su correspondiente licencia operativa, la cual había sido renovada en enero con una vigencia de un año”, recalca el comunicado, que recuerda también que periódicamente “se llevaban a cabo las inspecciones técnicas requeridas para garantizar su correcto funcionamiento”. La hotelera se defiende y destaca que, tras el accidente, se procedió a bloquear todos los ascensores y se realizó una nueva revisión para que la empresa certificadora ratificara “su correcto estado técnico y retomara su funcionamiento”.

El accidente en el Meliá Habana es el enésimo contratiempo de Meliá en Cuba, una región en la que cuenta con 36 hoteles operativos y más de 15.000 habitaciones, lo que representa un 11% del total de 326 establecimientos que conforman su cartera hotelera, y en la que espera añadir en 2022 otros tres hoteles con 523 habitaciones adicionales. La cadena de la familia Escarrer ha sido una de las más damnificadas por el endurecimiento del embargo de EE UU sobre Cuba. En mayo de 2019, la administración estaounidense activó el capítulo III de la ley Helms-Burton, que no se había aplicado desde 1996 y que permitía a ciudadanos cubanos afectados por las nacionalizaciones del castrismo demandar a los actuales inquilinos de sus tierras. Meliá fue demandada por varios propietarios y todas las demandas fueron desestimadas.

Algo descontado por la compañía, ya que desde el inicio de la batalla legal se defendieron asegurando que eran meros gestores de hoteles y que no tenían ninguna responsabilidad sobre la propiedad. Sin embargo, el coste reputacional fue muy importante, ya que EE UU incluyó a un gran número de hoteles de Meliá en su lista negra (esta pasada semana ha vuelto a ampliar el listado) y muchas agencias de viajes y turoperadores los sacaron de su canal de venta. A todo ello se unió la prohibición de entrar en suelo estadounidense al consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer. al acusarle de “beneficiarse” de suelo nacionalizado por el castrismo en Holguin, el que estaban situados dos hoteles que estaban siendo gestionados por Meliá y que son propiedad de la estatal Gaviota. La prohibición entró en vigor el 25 de noviembre de 2019.

Esa crisis tuvo un reflejo directo en los resultados de los hoteles en Cuba. En 2019, la ocupación hotelera cayó un 5,2% hasta apenas un 50,7%, el beneficio por habitación disponible retrocedió un 10% hasta los 40,5 euros y la tarifa media por habitación bajó un 1,1% hasta los 79,9 euros. Todos ellos muy por debajo de la media de la hotelera en otros destinos.

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