Inestabilidad

El Ibex corrige un 16% desde junio y el bono gana cerca de un 3%

Los inversores ponen en precio la débil recuperación

Ibex pulsa en la foto

La inestabilidad y los nervios han regresado al mercado y eso se está dejando sentir en la renta variable. Aunque ha sido esta semana cuando las caídas se han intensificado, con el Ibex firmando el lunes su mayor descenso intradía desde el 11 de junio (bajó un 3,4%), los recortes parece que están siendo una tendencia imperante en lo que va de septiembre, periodo durante el cual el selectivo español se deja un 4,6%. Lejanos quedan los momentos en los que el Ibex 35 llegó a rozar los 8.000 puntos. Fue el pasado mes de junio, cuando al calor de la reapertura de las economías, los inversores aceleraron la rotación de carteras, lo que se tradujo en un incremento del apetito por el riesgo. Pero esta tendencia no ha logrado consolidarse y desde el 8 de junio la Bolsa española corrige un 15,86%, descenso que en el año se amplía al 30,43%, lo que la convierte en la peor de Europa. Por detrás de ella se situaría el FTSE británico que retrocede un 22,8%.

De pelear por retornar a los 8.000 puntos, el selectivo se afana ahora por no perder los 6.600. Pese a estos descensos, desde los mínimos anuales registrados el 16 de marzo, el Ibex recupera un 8,78%.

Comportamiento bien distinto es el que registra la renta fija, activo que cuenta con el respaldo de los bancos centrales. La rentabilidad de la deuda española ha dejado atrás los momentos de mayor tensión vividos tras el estallido de la pandemia cuando el bono español rozaba el 1,2%. Los descensos de las rentabilidades han sido una constante en los últimos cinco meses y en las últimas semanas se han acentuado, llegando a marcar niveles prepandemia. Ayer el bono a diez años concluyó en el 0,25% y aunque aún no ha revalidado los mínimos de marzo (0,17%), las ganancias que deja a los inversores son suculentas y más en un entorno tan aciago como el actual. El bono emitido en abril con vencimiento en 2030, y que a día de hoy es la referencia con mayor liquidez, se anota un 2,5% desde el 10 de junio, ganancias que superan el 8,5% desde su puesta en circulación.

David Ardura, director de inversiones de Gesconsult, señala que el buen desempeño de la renta fija frente a la renta variable corresponde a la intervención del BCE. El gestor considera indispensable el apoyo monetario para reactivar la economía y además de los tipos bajos, las compras de deuda que ayudan a mantener a raya los costes de financiación son vistas como herramientas indispensables. “Las compras del BCE pesan más que todos los factores fundamentales de los precios de los bonos”, apunta Yves Bonzon, CIO de Julius Baer.

Por contra, las pérdidas en Bolsa responden a múltiples variable. Natalia Aguirre, directora de estrategia de Renta 4, apunta a que la corrección de las últimas semanas, que se ha generalizado en los mercados occidentales, obedece a la pérdida de pulso de los indicadores, lo que cuestiona las expectativas de recuperación económica. “El mercado había descontado una recuperación rápida e intensa que no es previsible que se cumpla dada la reciente evolución de la pandemia”, añade.

Al repunte de los contagios y con ello de las restricciones para contener la pandemia, desde Link Securities señalan la corrección que vive en las últimas sesiones Wall Street ante la elevada tensión política que hace imposible sacar adelante el nuevo paquete fiscal en EE UU, algo que puede terminar lastrando la recuperación del empleo y el consumo privado. A ello desde la firma apuntan a las renovadas tensiones entre EE UU y China, el cada vez más probable retraso de la vacuna contra el Covid y la renovada fortaleza del dólar que como advierte Juan José Fernández-Figares, director de Link Securities, “no suele ser bien acogida por los inversores, ya que una parte importante de las ventas y resultados de las multinacionales estadounidenses se generan fuera del país”.

La Bolsa española lidera las correcciones en Europa

La corrección emprendida por la Bolsa española desde los máximos de junio es la mayor de entre las Bolsa europeas. Si bien la aversión al riesgo ante el temor a nuevos confinamientos y su impacto negativo en la economía ha sido generalizada, es el Dax alemán el muestra mayor resistencia. El índice germano corrige un 1%, caída que apenas resta a la recuperación que vive desde los mínimos anuales. Las ganancias registradas por la Bolsa alemana desde el estallido de la pandemia superan el 49%, una remontada que la aproxima a las ganancias en el año. Aunque las pérdidas en lo que va de 2020 son la tónica que impera en la renta variable europea, el Dax limita los recortes al 4,85%. Por su parte, el Cac francés corrige un 8,37% desde los máximos de junio, frente al 6,34% del Mib italiano o el 10,2% del FTSE británico.

La divergencia de comportamiento entre la española y sus homólogas europeas obedece no solo a los fundamentales, sino especialmente a su composición. El índice alemán tiene un elevado componente industrial en detrimento del sector servicios (turismo, ocio o restauración), este último el más golpeado por la paralización de las economías. Por su parte, en el Ibex 35 abundan las empresas de corte cíclico. Un buen ejemplo de ello son los bancos, un sector que arrastra problemas de rentabilidad desde la crisis financiera. Además, como señalan desde IG, en los últimos meses el negocio de las entidades se ha visto penalizado aún más por la caída del crédito.

Junto a la banca, las empresas ligadas al turismo. "Si a esto le sumamos que las compañías del sector turístico tienen su nivel de actividad a porcentajes muy bajos de su capacidad, sin esperanza de recuperación al menos hasta 2022, tenemos la cuadratura perfecta para ser uno de los mercados más débiles a nivel internacional", añaden. Mientras cotizadas de este tipo tienen una fuerte presencia en el selectivo español, las tecnológicas que lideran la recuperación apenas tienen representación. Aquí Indra sería su principal exponente.

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