Musk y sus inversores comparten una rara dosis de realismo

Es buena señal que el fundador de Tesla atenúe su optimismo, y que la acción baje con su nuevo anuncio

Elon Musk, el 3 de septiembre en una fábrica de Tesla en Gruenheide (Alemania).
Elon Musk, el 3 de septiembre en una fábrica de Tesla en Gruenheide (Alemania). DPA vía Europa Press

Elon Musk ha perdido su chispa: al menos esa es una forma de leer la reacción de los inversores a la gran revelación del jefe de Tesla del martes. Su plan para aumentar las ventas de la compañía de 395.000 millones de dólares mediante la reducción de los costes de las baterías llevó a los accionistas a hacer caer la acción un 12% durante y después de las horas regulares de negociación. Por lo general, los lanzamientos de Musk provocan una subida. Pero tanto él como los accionistas comparten una rara dosis de realismo.

Concedido, Musk sobrevendió su evento Día de la Batería, afirmando a principios de este año que rompería “los esquemas de la gente” y sería “uno de los días más emocionantes en la historia de Tesla”. Para los accionistas que se han acostumbrado a las grandes promesas, como la del año pasado de tener un millón de coches con capacidad robotaxi en la carretera, se habían creado grandes expectativas.
El confinamiento por la pandemia obligó a posponer el evento de abril a septiembre, lo cual no hizo sino aumentar la expectación; después de todo, le daba a Musk y a su equipo más tiempo para trabajar en sus planes.

En realidad, se hizo un buen planteamiento. Musk y Drew Baglino, jefe de sistemas de propulsión y energía, se turnaron para entrar en detalles sobre los diversos pasos que está dando Tesla para reducir los costes, desarrollar nuevos procesos y aleaciones, y persuadir a las mineras para que intensifiquen su labor en busca de menores costes de batería.

Si todo esto funciona, creen que un vehículo eléctrico de 25.000 dólares sería posible. Eso es un tercio menos que el modelo actual más barato de Tesla, y un precio más bajo ampliaría significativamente la base de clientes potenciales de la compañía.

El problema es que Musk dijo que pasarán tres años antes de que Tesla pueda producir estas baterías más baratas a escala. Es un plazo más largo del que los inversores están acostumbrados, aunque Musk rutinariamente sobrepasa sus propios plazos. Y con la acción cotizando alrededor de unas impactantes 100 veces las ganancias estimadas para 2022, según los datos de Refinitiv, los accionistas ya están descontando en el precio un crecimiento exponencial.

Musk no ha abandonado por completo el optimismo elevado. Dijo que su objetivo es vender, con el tiempo, 20 millones de vehículos al año: un aumento de casi 60 veces en comparación con el año pasado y un cuarto de todas las ventas de automóviles y vehículos utilitarios deportivos (SUV) en todo el mundo en 2019. Pero el hecho de que tanto él como los accionistas parezcan estar atenuando el tono es una señal bienvenida.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías