Un tercio de los sectores del S&P se desploma pese a los máximos del selectivo

Más de 50 sectores del índice caen entre el 10% y el 50% en el año

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La Bolsa estadounidense está en racha en 2020 pese a los efectos de la pandemia. Tanto es así que, pese la corrección de los últimos días, el índice más representativo de la Bolsa estadounidense, el S&P 500 que marcó máximos históricos el pasado 2 de septiembre al cerrar en 3.580 puntos, sigue resgistrando un saldo positivo en lo que va de año –gana alrededor del 3% desde enero–, frente a las caídas de los principales índices europeos que pierden de media un 16%.

Sin embargo, pese a esta buena evolución del índice estadounidense, un tercio de los sectores que lo forman caen con fuerza. El cambio de los hábitos de consumo impuestos a raíz de la pandemia del Covid-19 ha alterado la relación de fuerzas. Así, más de 50 sectores de un total de 150, del S&P 500 pierden entre un 10% y un 50% en lo que va de año.

Las empresas tecnológicas han sido las grandes artífices de la recuperación de las Bolsas del otro lado del Atlántico. “Los grandes valores digitales son los que lideran las ganancias en el S&P 500 a mucha distancia del resto de compañías y esto está teniendo reflejo en índices como retail, tecnología, media y entretenimiento”, explica Patricia García, socia fundadora de MacroYield. Nombres como Nvidia, que gana más de un 100% en el año, Amazon, que acumula una revalorización del 70%, Netflix que sube alrededor de un 50% o Ebay, cuyos títulos se revalorizan más de un 40%, escalan a las primeras posiciones del índice estadounidense.

En el sector retail (con Amazon como principal catalizador) existe una gran diferencia entre los vendedores minoristas digitales y los retail con más exposición a la tienda física como Macy’s. García, de MacroYield, cree que “el sector de tecnología muestra un fuerte potencial de futuro, porque se beneficiarán más en un contexto de aceleración en el proceso de digitalización por el coronavirus”.

Los sectores de media y entretenimiento han salido muy beneficiados y lideran las ganancias. “Los valores de media pueden aprovechar también un entorno digital, como Facebook o Twitter o, en entretenimiento. Las plataformas digitales se vieron impulsadas sobre todo durante el confinamiento, como Netflix, pero, en un contexto en el que se mantienen las restricciones para el ocio, podrían mantener un buen comportamiento en ventas”, explica la experta de MacroYield.

Petroleras, las peores

Entre los sectores con peor comportamiento destaca el de las petroleras, muy castigadas por la caída de los precios del crudo y la expectativa de descenso de la demanda por la crisis económica y, en menor medida, por la mayor inversión en las energías renovables. La petrolera Exxon Mobile, la que durante un tiempo fue la empresa más valiosa del mundo, cae en lo que va de año un 50%. Los títulos de la petrolera Chevron ceden un 34%.

El sector bancos también se coloca en el lado de los perdedores ante la expectativa de que el periodo de tipos de interés en niveles extraordinariamente bajos se prolongará (esto también impacta en negativo en el sector asegurador), y por la expectativa de que el índice de morosidad pueda crecer en un contexto de crisis económica.

Estos dos sectores, que fueron los que más cayeron en los mínimos de marzo, han continuado muy lastrados. Sin embargo, otros sectores cíclicos, como los de materiales, autos o seguros, han recuperado con más fuerza desde los mínimos. En el sector de consumo cíclico, destacan las caídas de los fabricantes de automóviles, que ya habían sufrido un fuerte golpe en los últimos años por el cambio de paradigma en el consumo, que podría acelerarse en un contexto de crisis económica. Dentro del sector destacan las caídas del 25% de Ford o del 125% de General Motors, pese a los últimos repuntes.

Sectores tradicionalmente defensivos, como telecomunicaciones o utilities se colocan entre los que peor comportamiento tienen ante el cambio en los hábitos de consumo, donde se erigen como sectores defensivos los más tecnológicos. El sector de consumo esencial, que también es considerado tradicionalmente defensivo, se ha visto lastrado por valores como Coca-Cola o las cervezas, siendo valores con mucho peso en el índice y que han perdido ventas con las restricciones sufridas en el ocio y el turismo. Otros valores de consumo básico personal, como Procter & Gamble o Colgate Palmolive, suben más que el S&P 500 en lo que va de año, porque su consumo no se ve condicionado apenas por el nuevo contexto. Concretamente, las acciones de la primera avanzan más de un 10% mientras que las de la segunda repuntan alrededor del 15%.

Salud, resultado mixto

En los sectores de empresas relacionadas con la salud hay muchas diferencias entre los distintos valores, destacando al alza los laboratorios que están mostrando un mayor éxito en sus desarrollos de test, medicamentos o vacunas contra el coronavirus. Mientras, los valores que no están en esa carrera se están viendo rezagados.

Dentro de las empresas de transporte, hay una gran diferencia entre las compañías que se dedican a la paquetería, aupadas por el auge de las compras online. Fedex es una de estas empresas afortunadas y escala a las primeras posiciones del índice con una revalorización del 50% frente a las de transportes de viajeros. Las aerolíneas sufren las consecuencias de las restricciones a los viajes con las medidas impuestas por los distintos países, como las cuarentenas. En este sentido, Delta Airlines pierde cerca de un 50% desde enero mientras que las acciones de American Airlines se deja casi un 60%.

Volatilidad preelectoral

Techo de las tecnológicas. Los comicios presidenciales en Estados Unidos que se celebran el 3 de noviembre provocarán volatilidad, algo habitual en años electorales, más si cabe cuando no está nada claro todavía quien ganará. Las noticias que vayan surgiendo sobre la pandemia compartirán protagonismo con posibles avances en su control médico: vacunas, medicamentos y test. Otro gran factor que aportará volatilidad es el sector de la tecnología y los grandes valores digitales, que tienen un fuerte peso en los principales índices estadounidenses y que podrían haber tocado un techo transitorio tras las fuertes alzas registradas este año. “Comienzan por fin a cotizarse riesgos como las elevadas valoraciones, las investigaciones en marcha por posible abuso de competencia por parte de los grandes valores, o el recrudecimiento de las tensiones entre China y EEUU, que podría acelerar el proceso de surgimiento de una competencia seria desde China para los grandes valores estadounidenses”, explica Patricia García de MacroYield. La experta destaca que la incertidumbre económica es todavía relativamente alta, con lo que podría ser pronto para una apuesta clara por la rotación hacia los sectores más cíclicos, y cree que las caídas en las tecnológicas pueden ser aprovechadas para recibir una nueva entrada de dinero.

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