CaixaBank y Bankia quieren cerrar su fusión en diciembre

Los dos consejos se reunirán el 13 de septiembre para aprobar su fusión

Sedes de CaixaBank y Bankia
Sedes de CaixaBank y Bankia EP

El baile de fusiones en España ha comenzado, y ya es imparable. CaixaBank y Bankia, tras anunciar en la noche del jueves el inicio de sus negociaciones para su fusión y crear el primer banco del país con unos activos de unos 630.000 millones de euros, tienen previsto convocar a sus respectivos consejos de administración para el domingo 13 de septiembre (aunque puede haber modificaciones) para aprobar la operación si las negociaciones actuales siguen su curso.

Los máximos órganos de gobierno de ambas entidades esperan contar para entonces con los resultados de la due diligence (auditoría legal) que les permita disponer de todos los datos sobre la mesa para adoptar la decisión de seguir adelante o no con la operación.

Ambos consejos autorizaron el inicio de las negociaciones, que arrancaron de forma discreta en febrero, justo antes de la pandemia, y para su pertinente asesoramiento contrataron a sendos bancos de inversión (Morgan Stanley en el caso de CaixaBank y Rotschild en el de Bankia), además de consultoras (Deloitte y EY, respectivamente) y asesores legales (Uría Menéndez y Garrigues, respectivamente).

El calendario que manejan todas las partes es poder convocar sus respectivas juntas extraordinarias de accionistas a finales de septiembre, para celebrarse un mes después.

Antes, de cualquier forma, un experto independiente debe emitir su dictamen sobre la operación, que suele tardar unos 15 días, y sería tras esta decisión cuando se convocarían las asambleas. De esta forma, la fusión jurídica se podría cerrar a finales de este año, y la integración total de redes e informática en un año como mínimo, según apuntan varias fuentes del mercado.

Un 30% menos de gasto

De momento, y a la espera de afinar las cifras en la due diligence, la operación supondría la salida de entre 7.000 a 8.000 empleados en tres años, de los algo más de 44.000 empleados de ambos bancos (sin sumar los grupos de seguros) y el cierre de unas 1.500 sucursales, de las casi 7.000 que suman las dos entidades.

La operación así, supondría un ahorro de costes de entre 540 a 720 millones de euros, equivalente a entre el 30% al 40% de los gastos de la menor entidad, según destacan bancos de inversión. Otro punto clave que se está cerrando en estos momentos es la ecuación de canje. La fusión se realizará por la absorción de Bankia por parte de CaixaBank, sin ampliación de capital.

De momento, y según el cierre de las cotizaciones del viernes de ambas entidades, el mercado descuenta una prima del 20% a favor de Bankia, porcentaje que varias fuentes dan como punto de partida en las negociaciones. La entidad que preside Jordi Gual cerró este viernes a 2,04 euros por título, con una subida del 12,37%, mientras que Bankia lo hizo a 1,38 euros, tras dispararse un 32,88%.

El Estado, accionista

En la entidad resultante el Estado pasará a tener entre un 14% a un 15% de su capital, con lo que pasaría a ser el segundo accionista, lo que eliminaría uno de los principales quebraderos de cabeza del Gobierno. El Estado controla en la actualidad algo más del 61% de Bankia, y prefiere pasar a un segundo plano en el futuro banco, con una participación muy alejada de la mayoría y con un accionista, la Fundación La Caixa, a través de Criteria, que tendría el 30%, con lo que supondría de facto, la privatización de Bankia, cuyo plazo para dejar de ser un banco de capital público finaliza a finales de 2021, aunque podría volver a ampliarse el periodo.

El nuevo gigante bancario, que podrá codearse con cualquier banco europeo, eso sí, tendrá que jibarizar una parte de sus negocios por cuestiones de competencia.

La sede de la nueva entidad estará en Valencia, donde ambas firmas tienen ahora su sede social. El presidente será José Ignacio Goirigolzarri (Bankia), y el consejero delegado será el actual de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.

El broche de oro para la jubilación de Fainé

Broche de oro. El presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, llevaba años intentado una fusión, primero con CajaMadrid, y más tarde con Bankia (marca adoptada tras la fusión con Bancaja y otras pequeñas cajas). Y quien la sigue la consigue. La fusión de ambas entidades será el broche de oro para su jubilación, en un sector en el que lleva más de 50 años. La operación comenzó a abordarse en febrero, cuando Fainé se reunió con la ministra de Economía, Nadia Calviño, y con el presidente del FROB (organismo a través del que el Estado controla Bankia), Jaime Ponce. Su idea cuajó, ya que suponía, de hecho, la privatización de Bankia.

Goirigolzarri. José Ignacio Goirigolzarri también compartió el proyecto, tras haber explorado antes otras posibilidades. En común es que ambas entidades habían sido cajas de ahorros. Ahora ambos bancos también diseñan un nuevo consejo de administración, en el que CaixaBank tendrá un tercio, y una parte corresponderá a Bankia. En este consejo Criteria tendrá consejeros dominicales, y el FROB también podría, en esta ocasión, sentar a un consejero.

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