La parálisis del turismo hunde las ventas del comercio en Canarias y Baleares

Los ingresos del sector bajan un 13,2% en el archipiélago canario y un 14,8% en el balear

Ventas minoristas España
Una pareja acompañados por una niña realizan una compra de material escolar en una papelería de Valéncia. EFE

La paralización del turismo provocada por la crisis del Covid-19 y las restricciones impuestas por otros países a los viajeros procedentes de España han hundido las ventas del comercio minorista en los principales destinos turísticos de la Península: Canarias y Baleares. Y es que, aunque en el conjunto de España las ventas del comercio se estabilizaron en el mes de julio con una caída interanual del 3,9%, en el archipiélago canario retrocedieron un 13,2% y en el balear un 14,8%, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

 Durante el primer mes completo de la “nueva normalidad” el impacto del coronavirus afecta a todas las variables. La mala campaña turística también provoca caídas anuales en todas las comunidades mediterráneas: Andalucía (5,1%), Cataluña (5,5%) y la Comunidad Valenciana (3,8%). En el lado contrario, crece el comercio con discretos aumentos en Asturias (2,3%), País Vasco (1,9%), La Rioja (1,9%), Castilla-La Mancha (0,8%) y Galicia (0,5%).

En lo que se refiere al conjunto de España las ventas minoristas crecieron un 1,1% en el mes de julio en comparación con el mes anterior, después de dos meses, mayo y junio, en los que la salida del confinamiento dejaron tasas de crecimiento mensual en el entorno del 20%. Pese a esta recuperación, el comercio aún presenta la citada caída interanual del 3,9%.

En julio, de hecho, el comercio solo se ha recuperado por el alza de la movilidad ligada a las vacaciones y al final de las restricciones a los movimientos (decretada el 21 de junio). Así, restando el impacto de las estaciones de servicio (+16,9%), el comercio registró caídas del 0,2% en las ventas en términos mensuales. En términos anuales, la menor movilidad de 2019 (por el teletrabajo, la pérdida de empleo y el descenso de los movimientos turísticos) se nota en una caída del 9,9% en el consumo de combustibles. Así, excluyendo esta partida, las ventas del comercio caen algo menos sobre el año pasado, un 2,9%.

El comercio online, que se disparó durante el confinamiento ha bajado un 25,7% desde el mes de junio. No obstante, la cuarentena forzada puede haber provocado un cambio más estructural de los hábitos: pese a esta corrección, y ya con todos los comercios abiertos en el mes de julio, las ventas por Internet son en 2020 un 19,9% superiores a las del año 2019.

En lo que respecta a las categorías de consumo, el textil es la que más sufre: el gasto en equipo personal (según la definición del INE) registra una brusca caída interanual del 21,9%, aunque se recupera un 1,2% en el mes. Las previsiones del sector para el cierre del año son de un hundimiento total con una caída en las ventas que se puede elevar hasta el 50%.

Datos alarmantes

“Los datos son tremendamente preocupantes. Por supuesto que en lo que falta de año no se va a recuperar y vamos a tener una temporada de invierno complicada. El año pasado hablábamos de un desastre con una caída de entre el 1% y el 2%. Si esto sigue así, vamos a encontrarnos con caídas cercanas al 50% que es una auténtica barbaridad”, explica a CincoDías el presidente de Acotex, Eduardo Zamácola.

Según indica el directivo, las ventas del comercio textil se han visto lastradas por la menor afluencia de clientes a las tiendas ante el miedo de contagio, la cancelación de eventos por la incertidumbre de un posible nuevo confinamiento y la menor propensión al gasto de las familias por la crisis económica.

Además, destaca que el aumento en la venta online no compensa la caída en tienda física y detalla los nuevos patrones de consumo que han venido frenando el comercio textil. “Las empresas han acelerado en la digitalización pero las ventas online solo representan entre un 8% y un 10%. El cambio de tendencia viene más porque ahora el cliente investiga el producto a través la web y acude a la tienda a recoger la prenda. Antes, de media, pasaban 25 minutos en el establecimiento y ahora, siete”, recalca.

Por ello, reclama medidas al Gobierno que permitan la supervivencia de un sector en mínimos que anticipa cierres ante la inviabilidad del negocio.

Repunte del pequeño comercio en julio

Elevan las ventas el 3,1%. En julio, además, el pequeño comercio ha crecido con mucha más fuerza que otras vías de distribución: las ventas en tiendas unilocalizadas aumentan el 3,1% sobre el mes de junio, y un 3,1% las de las pequeñas cadenas (de menos de 50 empleados). Grandes cadenas y grandes superficies reducen sus ventas un 1,2% y un 0,9%, respectivamente. En términos anuales, no obstante, las pequeñas cadenas de distribución sufren serias caídas del 11,2% mientras las grandes cadenas crecen el 0,6% y las grandes superficies caen el 1,1%. Las tiendas locales con un solo establecimiento caen algo menos que la media (3,5%).

Impacto del virus en el empleo. La evolución del empleo, mientras, también recoge el impacto de la pandemia. El empleo en el comercio es un 3,6% inferior al del año pasado, con caídas particularmente fuertes en las estaciones de servicio (5,2%, más castigadas por las restricciones a la movilidad) y pequeñas cadenas, que recortan un 8,2% el empleo. Las grandes cadenas y las grandes superficies registran caídas de empleo del 0,3% y el 3,6% respectivamente, en ambos casos con recortes ampliamente por encima de la caída de ingresos (+0,6% y -1,1%).

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