Los bancos recaen en su adicción a la deuda soberana: nuevos riesgos

Deja a entidades financieras españolas e italianas de nuevo vulnerables a temores de ruptura de la zona euro

Sede de BBVA en Madrid.
Sede de BBVA en Madrid.

Los bancos de España e Italia están recayendo en su adicción a la deuda soberana. El aumento de la exposición interna los dejará en posición de vulnerabilidad si vuelven los temores sobre una ruptura de la zona euro. También hace que sea mucho más difícil completar la unión bancaria, y a su vez las fusiones y adquisiciones transfronterizas.

El viejo hábito ha vuelto por la forma de responder al Covid-19 del Banco Central Europeo y los Gobiernos. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, está dando a los bancos financiación barata a través de planes como las operaciones de refinanciación a plazo más largo, o TLTRO, que tienen tipos de interés negativos.

Se espera que los bancos utilicen los fondos para ayudar a las empresas en dificultades, pero también les incentivan para que carguen de bonos soberanos. Eso es bueno para los Gobiernos, que están emitiendo toneladas de deuda para proteger sus economías del virus.

Los bancos españoles, como BBVA, poseían el 30 de junio 206.000 millones de euros de deuda soberana doméstica, según datos del BCE, es decir, un 16% más que a finales de 2019. Los prestamistas italianos, como Intesa Sanpaolo, aumentaron sus tenencias de bonos del Estado en un 15%, hasta 442.000 millones de euros.

Esta mayor exposición puede reavivar los temores de un círculo vicioso soberano, como se vio durante la crisis de la zona euro de 2011-2012. Las pérdidas de los bancos sobre los bonos del Estado castigaron las cotizaciones de sus acciones, lo que aumentó la posibilidad de que se produjeran rescates que los Estados con problemas de liquidez no podían permitirse.

Los limitados progresos realizados desde entonces en la separación de los bancos de los Gobiernos ya se están deshaciendo. La exposición de los prestamistas españoles a la deuda soberana nacional equivale al 78% del capital y las reservas, según los datos del BCE, el nivel más alto desde 2016. En Italia se ha elevado por encima del 120% por primera vez en décadas.

Estos temores pueden ser menos relevantes si el nuevo fondo de recuperación de la Unión Europea indica pasos hacia la unión fiscal. Sin embargo, si resulta ser algo puntual, el bucle de perdición podría volver en la próxima recesión.

La recaída también podría hacer más difícil desde el punto de vista político completar la unión bancaria de la zona del euro, un requisito previo para la tan necesaria realización de fusiones transfronterizas. Las enormes carteras de bonos soberanos de los bancos del sur de Europa siempre han sido un punto de fricción en las negociaciones sobre la garantía de depósito común.

El año pasado, el Ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, pidió que se elevaran los cargos de capital sobre las grandes exposiciones a deuda soberana, como parte de su impulso a la unión bancaria. Incluso antes del Covid, esa idea fue mal recibida en Italia. La renovada adicción de los bancos a la deuda soberana hace aún menos probable un acuerdo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías