Francia obligará a llevar la mascarilla en el trabajo desde el 1 de septiembre

La normativa actuará sobre oficinas y fábricas, si bien el ministerio de Trabajo exime del cubrebocas a quienes trabajen en espacios individuales

El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, el lunes durante los actos conmemorativos del desembarco de los aliados en la Provenza, durante la II Guerra Mundial.
El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, el lunes durante los actos conmemorativos del desembarco de los aliados en la Provenza, durante la II Guerra Mundial. Efe

El Gobierno francés obligará a llevar mascarilla en la gran mayoría de los entornos de trabajo para frenar la pandemia, que ha recobrado fuerza en el país galo las últimas semanas. Un funcionario del ministro de Trabajo ha asegurado ante los medios de comunicación que la normativa se aplicará en las oficinas y en las fábricas a partir del 1 de septiembre, cita Reuters. Quedarán exentas de su cumplimiento las personas que desarrollen su actividad laboral en oficinas individuales.

El ministerio, a través de un comunicado, se limitó en un primer momento a anunciar la medida, sin dar fechas de su entrada en vigor, fijada finalmente cuando comience septiembre. Además, ha aclarado que el teletrabajo continúa siendo prioritario y es la opción recomendada de trabajo durante la crisis sanitaria del Covid-19.

Francia impuso duras restricciones para frenar los contagios durante el primer trimestre del año, que fueron efectivas para reducir la transminisón del coronavirus. No obstante, en las últimas semanas la tasa de contagios ha vuelto a tomar forma de línea ascendente y las autoridades sanitarias han advertido de que la transmisión se puede descontrolar.

El Gobierno de Emmanuel Macron ha estado bajo presión por parte de los sindicatos, quienes le demandaron medidas de protección que estuviesen listas en septiembre, mes de reincorporación de un amplio número de trabajadores tras las vacaciones de verano. Un retorno al trabajo que conicide con la vuelta paulatina de los menores de edad a las escuelas.

La ministra de Trabajo, Elisabeth Borne, expresó recientemente que "la mejor actuación pasa por preparar la vuelta de las vacaciones y asegurar a los empleados que, juntos, tomamos precauciones para evitar contagios".

Las pagarán las empresas

El departamento de Trabajo se mostró claro sobre quién correrá con el costo financiero de las mascarillas que se deban utilizar durante la jornada laboral: "Desde el momento en que son obligatorias, las empresas deben proporcionarlas".

Por ahora no se contemplan ayudas públicas para financiar ese gasto suplementario y se descarta que estas obligaciones provoquen escasez de mascarillas, dado que el mercado, a diferencia de lo que ocurría durante e inmediatamente después del confinamiento, está bien aprovisionado y los precios van a la baja.

Los inspectores de trabajo serán los encargados de controlar el nuevo protocolo y, siguiendo los procedimientos habituales, en caso de incumplimiento serán quienes lleven sus constataciones a los tribunales. Las direcciones de las compañías estarán habilitadas para imponer sanciones disciplinarias a aquellos trabajadores que se nieguen a ponerse la mascarilla.

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